Salud

Los efectos que provoca en el cuerpo pasar demasiadas horas sentado cada día

El sedentarismo es uno de las grandes preocupaciones. Freepik
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MadridPasamos más tiempo sentados que nunca. Se trabaja desde el ordenador, nos movemos en coche o transporte público, descansamos en el sofá, inmersos en el móvil o viendo series, permaneciendo quietos durante horas. Aunque muchas personas piensan que el sedentarismo es simplemente hacer poco ejercicio, los médicos llevan mucho tiempo alertando de algo importante: pasar demasiadas horas sentado tiene efectos propios sobre el organismo, incluso en personas que suelen entrenar regularmente.

Ir al gimnasio una hora al día no siempre puede compensar completamente el pasar el resto del día sentados. La Organización Mundial de la Salud considera el sedentarismo como uno de los grandes problemas de salud pública actuales y lo relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y mortalidad prematura. Lo más preocupante es que muchos de los efectos del sedentarismo aparecen de forma lenta y silenciosa.

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El cuerpo humano no está diseñado para estar quieto tantas horas

Estamos diseñados para movernos de forma constante. Caminar, agacharse, cargar objetos, cambiar de postura o realizar actividad física forma parte natural de nuestro día a día. El organismo evolucionó adaptándose a una vida más activa que la actual, donde el movimiento era necesario hasta para realizar las tareas más básicas.

Sin embargo, el estilo de vida moderno ha cambiado radicalmente esa dinámica. Hoy en día, muchas personas pasan gran parte de su día sentadas, y no solo para trabajar: conduciendo, usando el móvil, viendo series o descansando en el sofá. El problema es que el cuerpo no interpreta esa inmovilidad prolongada como algo “normal”. Cuando estamos demasiado tiempo sentados, muchos sistemas empiezan a funcionar de forma menos eficiente. Por ejemplo, la circulación sanguínea se ralentiza, los músculos reducen su activación, baja el gasto energético, empeora la movilidad y el metabolismo trabaja más lentamente.

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Asimismo, el organismo está diseñado para alternar constantemente entre movimiento y descanso. Permanecer inmóvil durante periodos muy largos rompe ese equilibrio natural y obliga al cuerpo a adaptarse a una situación para la que realmente no está preparado biológicamente.

Debido a ello, cada vez más especialistas insisten en que el problema no es únicamente el hacer deporte o no, sino cuánto tiempo se acumula inmóvil a lo largo del día. Incluso pequeños movimientos frecuentes como levantarse, caminar unos minutos o cambiar de postura, ayudan al cuerpo a funcionar de una manera más saludable.

Los efectos de pasar demasiado tiempo sentados

Los especialistas llevan tiempo avisando de que el sedentarismo no afecta únicamente al peso corporal o a la forma física. Estar demasiado tiempo sentado también puede provocar cambios reales en el funcionamiento del organismo que pueden terminar afectando tanto a la salud física como a la mental.

Uno de los primeros efectos que aparece en la circulación sanguínea. Cuando el cuerpo permanece inmóvil durante mucho tiempo, sobre todo en la misma postura, el flujo sanguíneo se vuelve más lento y la sangre tiende a acumularse en las piernas. Esto puede provocar sensación de pesadez, hinchazón, hormigueo o retención de líquidos.

El metabolismo también se puede ver afectado. El gasto energético disminuye, empeora la regulación de glucosa y el organismo procesa peor grasas y azúcares. Por eso, numerosos estudios relacionan el exceso de sedentarismo con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.

De la misma forma que la musculatura comienza a debilitarse progresivamente. Estar muchas horas sentado reduce especialmente la activación de glúteos, abdomen y piernas, algo que va a terminar afectando a la postura, la estabilidad corporal y la movilidad. Esto explica por qué muchas personas sedentarias sufren dolor lumbar, tensión cervical, rigidez muscular o molestias constantes de espalda y cuello.

Pero los efectos no son solo físicos. Cada vez más investigaciones relacionan el sedentarismo prolongado con peor estado de ánimo, más fatiga mental, mayor sensación de cansancio y aumento del riesgo de ansiedad y depresión.El cuerpo humano necesita movimiento también para regular correctamente el sistema nervioso y las hormonas relacionadas con el bienestar y la energía diaria.

Uno de los aspectos que más preocupa es que muchos de estos efectos aparecen de forma lenta y silenciosa. No suelen producir síntomas inmediatos, sino pequeños cambios progresivos que el cuerpo va a acumulando durante mucho tiempo. Es por ello que se insiste tanto en incorporar movimiento frecuente en el día a día, aunque sean pausas pequeñas, caminatas cortas o simples cambios de postura a lo largo de la jornada.

También afecta a la salud mental

Los especialistas explican que pasar demasiadas horas sentado no solo impacta en el cuerpo, sino también en la mente. Cada vez más estudios relacionan el sedentarismo prolongado con una mayor sensación de cansancio mental, peor estado de ánimo y un aumento del riesgo de ansiedad y depresión.

El movimiento ayuda a activar la circulación, regular hormonas relacionadas con el bienestar y reducir parte del estrés acumulado durante el día. Debido a ello, muchas personas notan más claridad mental, energía o sensación de alivio simplemente levantándose unos minutos, caminando o rompiendo largos períodos de inmovilidad. Además, permanecer demasiado tiempo sentado suele ir acompañado de más aislamiento, mas tiempo frente a pantallas y menos contacto con el entorno, factores que pueden influir negativamente en el bienestar emocional.