No es falta de amor: por qué algunas parejas dejan de hablarse con los años
La comunicación es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación, pero especialmente de las relaciones de pareja
¿Qué tienen en común las parejas que más duran?
Conocer a otra persona es todo un proceso, se pasa de una fase inicial de enamoramiento, en la que se le idealiza, a otra de consolidación, donde la intensidad inicial baja, pero la relación se vuelve más estable. Es el momento en el que suelen hacerse planes a largo plazo y acuerdos más serios, dar un paso más en la relación.
Esto suele llevar a una relación más madura, un amor que ha sido capaz de superar conflictos y desencantos y encontrar la manera de seguir adelante. Llegados a este punto, tras mucho tiempo de relación, no es raro que las parejas se encuentren con problemas nuevos, como sucede al darse cuenta de que, con el tiempo, las conversaciones entre ellos han dejado de ser profundas y reales, para ser escasas y funcionales.
Se comenta alguna cuestión relacionada con las rutinas, el pago de alguna factura, algo relacionado con los hijos… pero ya no se sientan a hablar como hacían antes. Esto, aunque nos sorprenda, no es una falta de amor ni implica el final de la relación si tomamos cartas en el asunto.
Por qué algunas parejas dejan de hablarse con los años
La comunicación es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación, pero especialmente de las relaciones de pareja. Por eso, cuando falta o no es tan fluida como era antes, se convierte en una señal de alerta de que las cosas no están yendo tan bien como debería. La falta de comunicación no implica que ya no exista amor en la pareja, aunque puede ser una de las causas, sin embargo, hay otras muchas que también pueden explicar que, pasados los años, las parejas dejen de hablarse.
Son muchos los motivos que pueden llevar a que una pareja limite su comunicación, algunos de ellos pueden estar relacionados con conflictos anteriores no resueltos. Evitar la comunicación para no volver a discutir o discrepar sobre temas que se han convertido en un conflicto permanente es algo bastante frecuente, pero que puede crear una distancia en la relación de la que no siempre es sencillo recuperarse.
Otro motivo interno de la pareja que puede llevar a que se pierda la comunicación es la falta de conexión emocional, si entre los miembros de la pareja no se está en sintonía con los sentimientos o necesidades del otro, lo que puede llevar a una falta de empatía. Además, no todas las personas se comunican de la misma manera y esas diferencias pueden llevar a malentendidos y frustraciones.
Las parejas no solo existen el uno para el otro o entre las cuatro paredes de sus casas, el mundo que les rodea a menudo añade una presión extra a sus vidas. El estrés del trabajo, del día a día, puede hacer que se encierren en ellos mismos en lugar de apoyarse en la pareja. Las obligaciones a menudo hacen que nos sintamos cansados, con poco tiempo libre y poca energía para cuidar a la pareja, y eso repercute en la comunicación.
No podemos dejar de señalar que, actualmente, los dispositivos electrónicos no favorecen esa comunicación. Cada vez pasamos más tiempo con el teléfono en la mano y eso también puede crear fricciones en las relaciones, el tiempo que pasamos en las redes sociales es tiempo que estamos perdiendo de relacionarnos con nuestra pareja, por eso conviene tener claras las prioridades.
Situaciones que pueden llegar a alejar a las personas sin que eso implique que el amor se ha acabado o ya no es tan intenso, pero que pueden llevar a que la relación se enfríe o se rompa, por lo que estar atento para evitar que pase puede ser una excelente idea, pero ¿qué pasa si ya se ha llegado a este punto? ¿Hay solución?
¿Es posible recuperarse de esta situación?
Es posible superar esto, pero no sucede de la noche a la mañana. Darse cuenta de que existe un problema no lo soluciona, solo indica que hay que trabajar para dejarlo atrás y lo cierto es que recuperar la comunicación en la pareja requiere esfuerzo, constancia y disposición por ambas partes. Un paso importante es saber cuál es el problema, ser consciente de qué nos ha llevado a esa situación, así será más sencillo encontrar el camino, ya sea solos o acompañados de un profesional que pueda guiarnos.
La escucha activa y empática es esencial, si no se presta atención a lo que nos dice la otra persona, dejará de comunicarse con nosotros, como sucede cuando no se levanta la vista del móvil. Encontrar el momento para hablar es clave, es mejor encontrar un momento de calma y tranquilidad que favorezca el diálogo.
Esto no siempre es sencillo, puede ser el desencadenante del problema en primer lugar, por eso suele aconsejarse programar un tiempo específico cada semana para poder hacerlo. Organizar citas que promuevan la intimidad o pasatiempos compartidos, establecer tiempo de desconexión digital… y buscar ayuda profesional si se siente que es necesario.
