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Vespa celebra 80 años convirtiendo el centro histórico de Roma en una fiesta sobre dos ruedas

Vespa celebra 80 años
Vespa celebra su 80 cumpleaños en Roma. Cordon Press
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Audrey Hepburn aferrándose con una mezcla de miedo y entusiasmo a la cintura de Gregory Peck mientras recorren las calles de Roma a lomos de una Vespa. Aquella secuencia de 'Vacaciones en Roma', rodada en 1953, convirtió a un pequeño scooter italiano en un símbolo universal de libertad, elegancia y despreocupación. Más de siete décadas después, esa misma ciudad volvió a ser el escenario perfecto para demostrar que el mito sigue más vivo que nunca.

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Roma ha celebrado el 80 cumpleaños de la Vespa con una imagen difícil de olvidar. Miles de estos inconfundibles scooters invadieron el centro histórico de la capital italiana en un gigantesco desfile que atravesó algunos de sus monumentos más emblemáticos.

Durante cuatro días, del 25 al 28 de junio, la Ciudad Eterna se transformó en el gran punto de encuentro mundial de los llamados vespisti, aficionados llegados desde decenas de países para rendir homenaje a uno de los mayores iconos del diseño industrial italiano.

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Las calles empedradas que un día recorrieron Hepburn y Peck volvieron a llenarse del inconfundible zumbido de estos scooters. El momento culminante de la celebración llegó con una espectacular caravana que partió desde las Termas de Caracalla para dirigirse hacia el Coliseo, rodear el Altare della Patria en la Piazza Venezia y recorrer la avenida de los Foros Imperiales entre los aplausos de turistas y romanos.

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Durante unas horas, incluso marcas tan legendarias para los italianos como Ferrari o Ducati cedieron el protagonismo a una máquina mucho más modesta, pero capaz de despertar una enorme carga emocional entre varias generaciones.

Mucho más que un medio de transporte

La Vespa nació en 1946, en una Italia devastada por la Segunda Guerra Mundial. El fabricante Piaggio buscaba crear un vehículo económico, sencillo de conducir y accesible para una población que necesitaba volver a moverse. El ingeniero Corradino D'Ascanio diseñó un scooter revolucionario para la época, con chasis autoportante, ruedas protegidas y una mecánica limpia que evitaba manchar la ropa, un detalle que favoreció especialmente su popularización entre las mujeres.

Cuenta la tradición que, al ver el prototipo, Enrico Piaggio exclamó que parecía una "vespa", una avispa, por el sonido del motor y la estrechez de su carrocería. El nombre quedó para siempre. Y lo que comenzó como una solución práctica terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural.

En ocho décadas, la Vespa ha evolucionado a través de unas 160 versiones diferentes y ha vendido cerca de 20 millones de unidades en todo el mundo. Hoy se comercializa en alrededor de un centenar de países y continúa fabricándose en Italia, India y Vietnam.

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El desfile romano permitió contemplar prácticamente toda la evolución de un modelo que apenas ha perdido la esencia de sus líneas originales. Desde las primeras Vespa 98 de finales de los años cuarenta hasta las legendarias "faro basso", las VBB de los años sesenta, las deportivas Rally, las populares PX o las actuales Primavera y GTS.

El espíritu de la dolce vita

El aniversario no se limitó al gran desfile. El Foro Itálico acogió el llamado Vespa Village, un espacio abierto al público con exposiciones de modelos históricos, fotografías, conciertos, actividades culturales y encuentros entre clubes internacionales. También se presentó una moneda conmemorativa emitida por el Estado italiano para celebrar el aniversario, reflejo del reconocimiento institucional hacia un vehículo convertido desde hace décadas en una de las grandes señas de identidad del país.

Porque la Vespa ya no pertenece únicamente al mundo del motor. Es un icono del diseño, del cine, de la moda y de una forma muy italiana de entender la vida. Representa la movilidad urbana mucho antes de que el concepto existiera, pero también la idea de que el viaje importa tanto como el destino. 80 años después de echar a rodar sigue despertando exactamente la misma sonrisa que aquella inolvidable escapada de Audrey Hepburn y Gregory Peck por las calles de Roma.