Las parejas que mejor funcionan a partir de los 50 tienen algo en común (y no es el amor)

Pasados los 50, las relaciones pueden ser más sanas, estables y satisfactorias
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Encontrar el amor es algo que muchas personas tienen como objetivo a lo largo de su vida, aunque solamos pensar que esta búsqueda está más asociada a la juventud que a la edad madura. Son muchos quienes parecen resignarse y asumir que cumplir años hará más complicado encontrar a su pareja ideal, pero lo que no saben es que, pasados los 50, las relaciones pueden ser más sanas, estables y satisfactorias.
Las relaciones pueden llegar a ser muy complicadas y el amor no siempre es suficiente, esto es algo que se aprende a lo largo de la vida, normalmente asociado con alguna experiencia que nos rompe el corazón, aunque también puede aprenderse en experiencia ajena. Por suerte, la vida está llena de segundas oportunidades, solo hay que saber encontrarlas, aprender a reconocerlas y atreverse a aceptarlas.
El amor no es una excepción y, a veces, esas segundas oportunidades que nos damos cuando ya hemos llegado a cierta edad, resultan ser mucho más satisfactorias que las primeras.
Qué tienen en común las parejas que funcionan a partir de los 50 años
Tendemos a pensar que es durante los años de juventud cuando pasan cosas interesantes y que, llegados a cierto punto de la vida, conviene aceptar lo que se tiene y resignarse. Sin embargo, esta es una idea que, por suerte, cada vez tiene menos gente, porque cada vez somos más conscientes de que la vida es un proceso constante. Siempre pueden pasarnos cosas y en cada etapa las vivimos de una manera diferente, porque nosotros no somos los mismos.
Las relaciones que se tienen durante la juventud tienden a ser muy intensas, pero también más inestables. Las que se establecen llegados a cierta edad, normalmente después de haber vivido varias experiencias e incluso con matrimonios anteriores a la espalda, suelen ser muy distintas y muchas personas se sorprenden al descubrir que funcionan mejor, lo que no quiere decir que funcionen siempre, claro está.
Esto suele ser así porque, pasados los 50, las personas han aprendido de experiencias previas, saben lo que buscan en su compañero o compañera de vida, lo que quieren y esperan de una relación y, sobre todo, lo que no quieren. Están más confortables en su propia piel, más seguros de quiénes son y por eso no están dispuestos a aceptar una relación que no les aporte todo lo que necesitan.
Un amor maduro y sano es posible, por lo menos así lo defienden expertos como el terapeuta Antonio Porcelli Piussi. "Las estadísticas demuestran que los segundos matrimonios parecen ser más felices que los primeros", explica a través de sus redes sociales. "Las personas encuentran más satisfacción marital en sus segundas selecciones que en las primeras".
"Cuando ya tenemos cierta edad, sabemos quiénes somos, sabemos qué queremos, sabemos qué es lo que no queremos en el amor", reflexionaba. "Hemos aprendido de errores que cometimos en nuestra juventud y todo eso nos lleva a tender a elegir mejor y a tender a funcionar mejor dentro de la pareja, siendo que armar una relación amorosa y sostener una relación amorosa no deja de ser una competencia que se aprende con la práctica. Por eso las personas a partir de los 50 años, o a partir de cierta edad, tienen mayores oportunidades de construir un mejor vínculo".
A partir de cierta edad se acepta que las relaciones serán diferentes que durante la juventud, se buscan cosas distintas también, se apuesta por amores más maduros, se acepta que la pareja tiene virtudes y defectos y se evita idealizarla, lo que reduce conflictos y también frustraciones. Existen menos presiones externas, más independencia y una comunicación más clara, se expresan más claramente las necesidades y deseos, sin juegos y sin tratar de manipular a la otra persona.
Las relaciones a partir de los 50 suelen funcionar mejor cuando hay amor en la pareja, pero también cuando ambos son sinceros con lo que buscan y se muestran vulnerables, cuando la comunicación es clara. Hay un mayor autoconocimiento y madurez emocional, se prioriza la compatibilidad y la tranquilidad y se intentan evitar expectativas irreales, así como cometer los mismos errores que se cometieron en relaciones anteriores, o que se dejaron pasar y acabaron convertidos en un problema más grande de lo que se esperaba.
Nadie nos asegura que las relaciones a partir de los 50 sean siempre sanas, sólidas y no se encuentre ningún problema, pero es más fácil que salgan bien porque en el momento de embarcarse en ellas se hace de manera consciente y responsable, sabiendo qué queremos en el amor y apostando por lograrlo.

