Verano

El método japonés para enfriar tu coche rápido si ha estado al sol

¿Qué es abrir la puerta del coche 'a la holandesa'?: conoce el gesto que te puede evitar una multa
Abriendo la puerta del coche para ventilar el interior. Redacción Uppers
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Hay días de verano en los que entrar al coche se convierte en una experiencia físicamente insoportable. El volante quema, el asiento abrasa y el termómetro del salpicadero marca temperaturas que ningún ser humano debería tener que aguantar. Existe una técnica que se ha popularizado con el nombre de "método japonés" y que permite renovar el aire del habitáculo en apenas treinta segundos, sin arrancar el motor y sin encender el aire acondicionado.

La física del problema es sencilla. Un vehículo cerrado y aparcado al sol en pleno julio puede superar fácilmente los 60 grados en su interior, y llegar hasta los 70 en superficies como el salpicadero, el volante o los asientos de cuero o polipiel. Entrar en coche y ponerse a conducir en esas condiciones no es solo incómodo (y casi doloroso), sino que la fatiga, la somnolencia y la pérdida de reflejos que genera el calor excesivo aumentan el riesgo de accidente al volante. De hecho, la Dirección General de Tráfico establece que la temperatura ideal para conducir se sitúa entre los 22 y los 24 grados centígrados.

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Cómo se hace el método japonés

El procedimiento es más simple de lo que su nombre sugiere. Solo requiere que el coche esté parado y que tú estés fuera de él.

  1. Baja completamente una sola ventanilla, normalmente la del copiloto. El resto deben permanecer cerradas. Es importante que sea una única ventana la que quede abierta.
  2. Situado en el lado contrario al de la ventanilla abierta, abre y cierra la puerta del conductor de forma repetida, entre cinco y seis veces, como si usaras la puerta como un abanico gigante.

Este movimiento genera diferencias de presión en el interior del habitáculo que fuerzan la circulación del aire. El aire caliente, que tiende a acumularse en la parte superior del coche por ser menos denso, es empujado hacia el exterior a través de la ventanilla abierta. Al mismo tiempo, entra desde fuera aire que, aunque también pueda estar caliente, está en movimiento y menos concentrado que el que llevaba horas atrapado dentro del vehículo. El resultado es una renovación rápida del aire interior que reduce notablemente la sensación térmica en pocos segundos.

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Tras la realización de esta técnica la reducción de temperatura dentro del habitáculo puede alcanzar entre 8 y 10 grados centígrados en menos de un minuto.

Abriendo la puerta del coche mal

¿Este método es realmente japonés?

Aquí conviene ser precisos, y lo cierto es que no existe ninguna evidencia de su origen. Se trata de un principio básico de ventilación por diferencia de presión que la gente lleva utilizando de forma intuitiva desde hace décadas. Se hizo viral en redes sociales con la etiqueta de "truco japonés" y ya se quedó con el nombre, pero la física detrás es la misma que se aplica cuando se abre y cierra cualquier puerta para crear corriente en una habitación cerrada.

Lo que sí es cierto es que la técnica funciona. Y que no requiere ni combustible, ni electricidad, ni motor encendido.

Eso sí, aunque este método japonés es un alivio rápido, no es una solución definitiva. Si el coche lleva horas al sol y el exterior también está a 38 grados, la renovación del aire hará el habitáculo más soportable, pero no lo dejará a 24 grados. Para llegar a esa temperatura hay que encender el climatizador.

Lo que sí permite es arrancar el coche en mejores condiciones y conseguir que el aire acondicionado sea eficaz antes. Los expertos recomiendan circular los primeros metros con las ventanillas bajadas y el climatizador encendido a poca potencia. Conforme se gane velocidad y parte del calor se disipe, se suben las ventanillas y se aumenta la potencia.

Además, apuntar los difusores de aire hacia el techo en lugar de hacia los ocupantes también ayuda, ya que el aire frío, al ser más denso, cae de forma natural y enfría el habitáculo de arriba abajo. Si a esto le añadimos una buena dosis de recirculación del aire, se acelera aún más el enfriamiento porque trabaja con el aire ya fresco del interior. Eso sí, no debe prolongarse más de diez minutos seguidos, ya que puede generar somnolencia al disminuir el oxígeno del habitáculo.