Marta Masi, experta en pieles de más de 50: "Hay cremas de 20 euros excelentes y otras de 200 euros que venden lujo"

A medida que pasan los años se produce una ralentización general de muchos procesos biológicos y a piel se vuelve más fina, más seca y menos elástica
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Los cambios que se manifiestan en la piel a partir de los 50 años son consecuencia directa de las alteraciones hormonales que se producen con la llegada de la menopausia. Este punto de inflexión biológico provoca una disminución drástica en la síntesis de colágeno y elastina, lo que se traduce de forma visible en la aparición de arrugas más profundas, manchas por hiperpigmentación, deshidratación crónica, falta de luminosidad y una flacidez evidente.
Una rutina de belleza que incluya limpieza, hidratación y protección solar es el pilar básico para llegar a la década de los 50 con una piel mínimamente cuidada, sin embargo, al cruzar esta frontera cronológica ya no basta con lo mínimo y es necesario incorporar a nuestros hábitos diarios algunos extras diseñados específicamente para atenuar la pérdida de firmeza, así como para reducir el daño oxidativo provocado en las células por los radicales libres, el estrés y la polución ambiental.
A partir de los 50, se vuelve imprescindible la presencia de ciertos activos en la rutina beauty, como los antioxidantes de alta potencia, los cosméticos transformadores, las ceramidas reparadoras o el ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares. También es buen momento para sumar gestos semanales como la exfoliación, para estimular la renovación celular, sin olvidar que los tratamientos avanzados en cabina y la constancia son los mejores aliados para mejorar sustancialmente el aspecto de la piel.
Para profundizar en cómo abordar esta etapa, hablamos con la farmacéutica Marta Masi, un referente en el cuidado de la piel madura.
¿Qué ocurre en el cuerpo a partir de los 50 y cómo afecta a la piel y al pelo?
Con el paso de los años, el cuerpo se va transformando lenta, pero profundamente y la velocidad a la que nuestras células se regeneran disminuye, afectando de manera directa a la estructura y al soporte de los tejidos cutáneos y capilares.
Marta Masi nos explica detalladamente este proceso: "A medida que pasan los años se produce una ralentización general de muchos procesos biológicos, especialmente los relacionados con la regeneración celular y la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico. La piel se vuelve más fina, más seca y menos elástica. Además, aumenta el estrés oxidativo acumulado y la renovación celular se hace más lenta, por eso la piel pierde luminosidad y firmeza.
Hay algo fundamental a partir de los 50: cuidar la barrera cutánea y potenciar la firmeza de la piel es tan importante o más importante que tratar las arrugas, las cuales pasan a un segundo plano. En el cabello sucede algo parecido: el cabello se afina se afina, se vuelve más frágil y pierde densidad y brillo."
¿Es la edad o es la menopausia? Porque no siempre van de la mano
Es común meter en el mismo saco el envejecimiento natural y el impacto de la menopausia, sin embargo, aunque son procesos que suelen coincidir en el tiempo, actúan de manera diferente en el organismo de la mujer, acelerando ciertos signos de manera repentina.
La farmacéutica lo aclara: "No siempre coinciden porque depende de los hábitos de vida, la genética y otros factores de cada persona (exposición solar, tabaco, sueño, estrés, alimentación…), pero la menopausia indiscutiblemente supone un cambio notable tanto en la calidad de la piel como del cabello. El envejecimiento cronológico influye, pero la menopausia acelera muchos cambios debido a la caída de estrógenos. Por eso muchas mujeres notan cambios bastante bruscos en pocos años: más sequedad, más manchas, pérdida de firmeza, piel y cuero cabelludo más sensible o afinamiento capilar."
¿Qué rutina básica recomiendas para la piel y qué ingredientes realmente funcionan?
Frente a la avalancha de productos en el mercado, la clave del éxito a los 50 años no radica en la cantidad de pasos, sino en la elección inteligente de ingredientes que cuenten con aval científico y que realmente cubran las necesidades de una piel que retiene menos agua y se repara más despacio.
Para simplificarlo, preguntamos a Marta cómo debe ser una rutina sencilla pero eficaz y según su criterio podría incluir “Por la mañana, limpieza suave que no deje la piel tirante, antioxidantes como vitamina C, hidratante emoliente con ceramidas o péptidos y por supuesto, protector solar SPF 50+ de amplio espectro. Por la noche, doble limpieza, seguido de un transformador como los retinoides y crema optimizadora reparadora."
¿Lo más caro es mejor o a partir de cierto precio hay más marketing que fórmula?
Existe la falsa creencia de que la eficacia de un tratamiento cosmético es directamente proporcional a su coste económico, pero en un mercado saturado de promesas, es vital aprender a distinguir el valor real de una fórmula frente al que se percibe a través de la publicidad.
Marta aclara que "En cosmética muchas veces se paga el marketing de marca, los envases más lujosos o packaging, la experiencia sensorial o el perfume. Por supuesto, hay fórmulas de precios más altos porque ciertos ingredientes son difíciles de estabilizar o formular o porque los laboratorios tienen patentes específicas, pero también existen productos asequibles extraordinariamente bien formulados. No siempre lo más caro es mejor. Hay productos espectaculares con una relación calidad-precio buenísima, fórmulas muy bien pensadas y texturas muy trabajadas. Hay cremas de 20 euros excelentes y otras de 200 euros que venden más la experiencia y el lujo."
¿Qué mitos habría que desmontar?
El mundo del cuidado facial está lleno de falsas creencias y mitos heredados que, a menudo, nos llevan a cometer errores, saturar la piel o frustrarnos al no conseguir milagros imposibles. La experta pone cordura y desmiente algunos de los mitos más extendidos:
Las arrugas se quitan con cremas: “La cosmética llega hasta donde llega, tiene un límite. Las cremas mejoran textura, hidratación, emoliencia y calidad de la piel, pero no hacen desaparecer arrugas profundas. No sustituyen tratamientos médico-estéticos”.
Los poros se abren y se cierran: “Los poros no tienen capacidad de abrirse o cerrarse; simplemente pueden verse más o menos visibles, más o menos grandes”.
La piel se acostumbra y hay que cambiar constantemente de rutina: “La piel no se acostumbra, cambia sus necesidades a lo largo del año y de los años, por ello, hay que adaptarse a lo que nos pide la piel. Si una rutina te va bien y te funciona, no hay ninguna necesidad de cambiarla, pero todo va a depender de tus necesidades y de los que vayas notando en tu piel”.
Cuantos más activos usemos, mejores resultados: “Para nada, hay rutinas minimalistas muy sencillas que funcionan a la perfección sin necesidad de introducir todos los ingredientes en una misma rutina cosmética. El exceso de ingredientes sin sentido o de numerosos productos en la misma rutina puede no ser beneficioso para la piel: efecto goma de borrar (pelotillas), piel más pesada y pegajosa, irritación, sensibilidad…"
¿Por qué los complementos pueden ser una ayuda importante?
El cuidado de la piel madura ya no se concibe únicamente desde el exterior. El concepto de "dentro hacia fuera" cobra mucho más sentido a partir de los 50, cuando el cuerpo agradece un soporte nutricional extra para combatir la inflamación y el desgaste celular.
Así lo ve la experta: "La piel y el cabello también reflejan lo que ocurre dentro de nuestro organismo. Con la edad puede haber peor absorción de nutrientes, aumentan los requerimientos nutricionales como la proteína en la dieta, hay más inflamación y obviamente suceden cambios hormonales importantes. Algunos complementos como la proteína, el colágeno hidrolizado, el omega 3, los antioxidantes, un buen magnesio, las vitaminas del grupo B o la vitamina D según tus valores son básicos a tener en cuenta. Eso sí, ningún complemento sustituye hábitos esenciales como dormir bien, hacer ejercicio y alimentarse correctamente. La clave está en entenderlos como una ayuda dentro de un enfoque global."

