Bienestar

No es la edad: esto es lo que realmente afecta a tu energía diaria

Hay muchos motivos por lo que podemos estar fatigados o cansados. Pexels
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Llegar al final del día completamente agotado se ha convertido en algo habitual para algunas personas. Mirar el reloj contando los minutos para que llegue el momento de tumbarse en la cama y por fin poder relajarse, porque parece que el día nos ha pasado por encima, acabando con todas nuestras reservas de energías, esperando que una noche de descanso sea suficiente para afrontar el siguiente día con más ganas. 

En algunas ocasiones así sucede, pero hay otras muchas veces que ese cansancio nos acompaña de manera permanente. Se tiende a pensar que es cosa de la edad, el paso del tiempo no perdona y una de las consecuencias que hay que comenzar a aceptar cuanto antes es que la energía y vitalidad que teníamos ya no es la misma. Esto es cierto, pero eso no quiere decir que ese cansancio sea algo que tenemos que aceptar sin buscar posibles causas y soluciones. 

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Muchas veces nos resignamos, pero no deberíamos, porque en muchas de esas ocasiones es posible ponerle remedio y, puede que no recuperemos la energía que teníamos hace años, pero es probable que el cansancio que sentimos sea menor y, por tanto, más llevadero y menos molesto. 

Esto es lo que realmente afecta a tu energía diaria

Hay ciertos hábitos que pueden estar haciendo que perdamos energía sin ser conscientes de ello. Detalles a los que no prestamos atención, pero que hacen que nuestro día a día sea más complicado cuando no debería ser así, porque son cosas que podemos cambiar o por lo menos intentarlo. 

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Uno de los hábitos que puede hacer que nos sintamos cansados está relacionado con el tiempo que descansamos. Para que una noche de sueño resulte reparadora y el cuerpo pueda hacer todas las tareas regenerativas que realiza durante la noche, es importante dormir entre siete y ocho horas (por lo menos en el caso de los adultos). Dormir menos horas de manera habitual o crónica puede tener consecuencias para la salud y también para nuestros niveles de energía. 

Relacionado con esto, en algunos casos está el siguiente de los hábitos, puesto que si no hemos dormido bien, no es raro que optemos por consumir altas cantidades de cafeína para conseguir despertarnos un poco más. Las bebidas con cafeína ofrecen un pico de energía rápido, pero temporal, además, el cuerpo tiende a desarrollar tolerancia, por lo que cada vez necesita más cantidad de cafeína para lograr el mismo efecto. Tomarlo cerca de la hora de acostarse también influye en esto, porque impide el descanso adecuado. 

La alimentación puede ser otra de las causas por las que las personas se sienten cansadas, si no consumen las calorías que necesitan, no es raro que aparezca la fatiga. El cuerpo necesita energía para funcionar y es a eso a lo que destina el cuerpo las calorías que se consumen si no son las suficientes, a la supervivencia. 

Además de consumir las calorías necesarias (mejor en una dieta completa y equilibrada), hay que prestar atención a la cantidad de agua que se toma, porque estar deshidratado puede aumentar el cansancio habitual. Si el cansancio está relacionado con la alimentación, puede deberse a una carencia de minerales y vitaminas, como las del grupo B, muy relacionadas con la fatiga, como la vitamina B6.

Suena contradictorio, pero pasar mucho tiempo sentados sin movernos hace que estemos más cansados, dificulta la circulación sanguínea y reduce el oxígeno que llega al cerebro; la recomendación es levantarse de vez en cuando y dar un pequeño paseo. Ya que nos levantamos para pasear, tal vez encontramos las fuerzas para hacer ejercicio, porque no hacerlo puede aumentar la fatiga. La falta de movimiento acaba reduciendo nuestra energía. 

Esto es especialmente importante a partir de cierta edad, porque lo más habitual es que a partir de los 35 años comencemos a perder masa muscular. El cansancio es uno de los síntomas principales de la sarcopenia, que produce debilidad y pérdida de fuerza. El ejercicio físico ayuda a que este proceso sea más lento e incluso pueda revertirse. Además, el ejercicio ayuda a reducir el insomnio. 

El estrés crónico se ha convertido en uno de los enemigos principales de la salud y no es para menos, porque sus efectos son cada vez más evidentes. Es otro de los hábitos que hace que nos sintamos fatigados, por lo que cuidar nuestro bienestar mental pasa a convertirse en una solución para el cansancio físico que sentimos. Encontrar la manera de desconectar, de relajarse y de reconectar con uno mismo no siempre es sencillo y, en algunos casos, es necesario contar con la ayuda de un profesional. 

Hábitos que no siempre somos conscientes de que son los responsables de cómo nos sentimos y que muchas veces está en nuestra mano cambiar, aunque no siempre resulte sencillo.