Qué pasa en tu cerebro cuando cumples 50 y por qué lo notas tanto

Nuestro cerebro no solo envejece, también se reduce, tal y como sugieren algunos estudios, y esto sucede a partir de los 50
El cerebro humano experimenta cambios cruciales en su estructura a los 66 y 83 años
MadridCiertos momentos en la vida nos marcan de manera especial. En algunas ocasiones se trata de algo externo, cosas que suceden a nuestro alrededor y nos afectan notablemente, en otras ocasiones es todo lo contrario y es el propio devenir de nuestra vida lo que nos incita a cambiar. El paso del tiempo tiene un mayor efecto del que pensamos, cambia nuestro rostro y nuestra manera de ver el mundo, pero también tiene efectos sobre nuestro cerebro.
Cumplir 50 años puede parecer un cambio de década más, pero lo cierto es que no es un cambio cualquiera. Viene acompañado de ciertas novedades que son más notables de lo que pensamos y, a pesar de lo que tendemos a pensar, no solo nos sucede a nosotros, sino que se trata de algo general. No por nada cumplir 50 suele señalarse como un momento clave en la vida.
Qué pasa en tu cerebro cuando cumples 50
El paso del tiempo se nota en cambios grandes, como los que podemos ver en nuestro cuerpo en forma de canas, arrugas o dolores que aparecen y que antes no estaban, pero también en pequeños detalles, como cuando nos cuesta encontrar una palabra concreta. Esto sucede porque, aunque no podamos verlo, el cerebro también envejece con nosotros, de hecho, no solo envejece, también se reduce, tal y como sugieren algunos estudios, y esto sucede a partir de los 50.
"A partir de los 50", explica el Dr. Dylan Wint, neurólogo y neuropsiquiatra de la Clínica Cleveland en Huffpost, "las funciones cognitivas como recordar nombres y números con facilidad, la velocidad de procesamiento, el cambio rápido de tareas y las habilidades espaciales pueden disminuir". Una tendencia que continúa con el tiempo y que puede estar determinada por los cambios físicos del mismo. "La corteza se vuelve más delgada, la vaina de mielina que rodea las fibras de las neuronas puede empezar a degradarse y los receptores no se activan con la misma rapidez". El experto explica que, mientras que algunos aspectos se deterioran, otras facetas mejoran, como la cognición, la sabiduría o la regulación emocional.
Los cambios hormonales propios de la edad pueden tener también una gran influencia, es la etapa en la que las mujeres pasan por la menopausia y los hombres por la andropausia. Son cambios que pueden favorecer el deterioro cognitivo y experimentarlo hasta cierto punto es algo normal, no tiene por qué ser más que el paso del tiempo haciéndose notar, puesto que no siempre está relacionado con el desarrollo de la demencia o Alzheimer.
Conviene, no obstante, estar pendiente de los síntomas, porque mientras que algunos de ellos son normales, otros pueden hacer saltar nuestras alarmas. Sentir que los procesos mentales son más lentos es normal, puede costarnos recordar un nombre o cambiar hábitos habituales. Sin embargo, cuando esto interfiere con el desarrollo normal de nuestro día, conviene prestarle especial atención y buscar ayuda de profesionales. En estos casos es importante saber por qué sucede esto y, si es posible, ponerle solución.
Lo más habitual es que, llegados a los 50 años, comencemos a notar ciertos cambios y, mientras que algunas capacidades disminuyen, otras mejoran, tal y como señalaba el experto. Las habilidades de alerta pueden disminuir, pero otras, como la toma de decisiones o el autocontrol, mejoran. Esto hace que sea posible gestionar emociones de manera más efectiva, pero también resolver problemas complejos o centrarse en lo más importante.
Hábitos que fortalecen tu cerebro pasados los 50 años
Cuidar nuestro cerebro es importante durante toda la vida, pero sobre todo cuando nos hacemos mayores, que es cuando comienza a perder neuronas y atrofiarse a causa del transcurso natural de la vida. Hay ciertas prácticas, consejos que podemos poner en práctica para que esa pérdida y deterioro no sea más rápido de lo habitual, fortaleciendo nuestro cerebro y protegiendo nuestra memoria.
La alimentación es importante para muchas cosas y cuidar nuestro cerebro no es una excepción, una nutrición adecuada puede marcar una gran diferencia, con una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales, pescados y grasas saludables. Otra de las prácticas que puede ser clave y de la que no siempre somos conscientes es mantener relaciones sociales activas. La soledad es uno de los principales enemigos del cerebro y tener conversaciones o formar parte de actividades grupales puede suponer una gran diferencia.
Además, es recomendable reducir los niveles de estrés, sobre todo en el caso del estrés crónico, que puede resultar mucho más dañino de lo que pensamos. Un buen descanso es otra de las claves, no se trata solo de dormir las horas suficientes, sino de lograr que el sueño sea de calidad.
El último de los consejos es también el más empleado para cuidar la salud: hacer ejercicio. En este caso, es recomendable tanto el ejercicio físico, como el cerebral, es decir, actividades como leer, escribir, resolver rompecabezas o aprender un idioma fomentarán la plasticidad neuronal, lo que fortalecerá la memoria.

