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Nunca es tarde para el amor: la pareja de influencers seniors que se han casado y se conocieron en una app de citas

Porizkova en su reciente boda
Porizkova en su reciente boda. IG @paulaporizkov
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La escena tenía algo de contraprogramación al relato dominante sobre el amor pasados los sesenta: una exsupermodelo checa de cabello plateado descendiendo hasta un ayuntamiento asomado al Lago de Orta, en la Italia septentrional, para casarse con un guionista televisivo estadounidense al que había conocido, tres años y medio antes, deslizando el dedo sobre la pantalla de una app de citas. 

La protagonista era Paulina Porizkova, 61 años, uno de los rostros más emblemáticos de los ochenta y noventa, y su cómplice en esta ‘fechoría’, Jeff Greenstein, 63, autor de episodios de Will & Grace y Friends, entre muchos otros programas. La ceremonia, celebrada el pasado 3 de julio, se ha convertido en cuestión de días en una suerte de manifiesto silencioso sobre el amor tardío.

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Un enlace privado con vocación de gran gesto

Los novios eligieron un enclave discreto de la Piamonte: el ayuntamiento de Orta San Giulio, con Villa Bossi como marco civil y el posterior traslado a la Villa Crespi, un hotel decimonónico de estilo Moorish Revival con restaurante de tres estrellas Michelin. Ante 78 invitados, la pareja se dio el “sí, quiero” en una liturgia cuidadosamente compuesta por ellos mismos. 

Porizkova y Greenstein, en su boda
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La novia caminó hacia el altar al son de El Moldava de Smetana, interpretado en vivo por sus hijos Jonathan y Oliver Ocasek y por su hijastro Eron, en violín y guitarras. Fue, en palabras de la propia pareja un desenlace redondo: "Nos reconforta sentir que tuvimos exactamente la boda que queríamos, sin objeciones, y exactamente a la pareja con la que siempre habíamos soñado." 

Porizkova, que la primera mujer centroeuropea que apareció en la portada de la edición de trajes de baño de Sports Ilustrated, renunció al blanco nupcial y escogió un vestido de plata firmado por House of Gilles Couture, obra del diseñador Gilles Mendel. Greenstein, con su elevada estatura, apostó por un traje azul de lana a medida y unos zapatos oxford de Church's. Las alianzas estaban diseñadas por la propia novia. 

Cuando la app fue la casualidad

La historia previa a la boda casi parece sacada de un guión televisivo, y quizás sea cosa de que los protagonistas mismos lo han narrado ya en incontables ocasiones en su podcast Twenty Good Summers, donde ambos disertan sobra la vida amorosa a partir de los cincuenta. 

Porizkova, era viuda desde 2019 del líder de The Cars, Ric Ocasek, y había hecho de la aplicación Raya un experimento agónico. Su balance, confesado sin filtros, resulta demoledor: "Estuve en la aplicación de citas Raya por unos cinco años y recibí unos cinco sí. Las mujeres mayores como yo son invisibles en sitios como ese.”

La suerte cambió de forma inesperada gracias a un detalle técnico, pero relevante. Greenstein, al contrario de lo que suelen hacer los hombres de su generación, había configurado un rango de edad expresamente amplio, marcando la edad objetivo entre los 52 y los 60. "No estaba descartando conocer a alguien de mi misma edad”, declaró. Ese matiz, aparentemente banal, actuó como llave. 

El match devino en conversación, la conversación devino en videollamada, y la videollamada, mucho antes de la primera cita real en el Hotel Chelsea de Nueva York, ya había hecho su trabajo. La propia Porizkova lo resumió a People con humor devastador: "Lo único que hicimos fue hablar, luego usar FaceTime y después tomar el té por FaceTime; eso pasó a ser vino por FaceTime y terminó convirtiéndose en tequila por FaceTime." 

De costa a costa

Vivían en costas opuestas de Estados Unidos, ella en Nueva York y él en Los Ángeles, y la realidad es que en un principio no valoraban una relación a distancia. Fue Porizkova quien, harta de tanteos, envió el mensaje que precipitó el traslado: "Pareces prácticamente mi hombre ideal. ¿Cuándo vienes a Nueva York?" Un vuelo bastó. El guionista terminaría mudándose a Manhattan y ambos abrirían juntos ese tercer acto del que hablan en cada episodio de su pódcast. 

Greenstein se declaró en julio de 2025. Un año después, la boda a orillas del Lago Orta selló un viaje que ambos han decidido prolongar sin fecha de vuelta. Su luna de miel parece que sigue la misma línea de su amor, y desafía cualquier cronograma matrimonial tradicional: "Todavía no tenemos billete de vuelta, así que vamos a ir saltando de un sitio a otro hasta que nos cansemos". El viaje, como el amor mismo, se resiste a que le pongan fecha de caducidad.