Verano

Mar o piscina: ¿qué te está dañando más el pelo?

En verano el pelo se vuelve más áspero, apagado y quebradizo. Getty Images
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A partir de los 50 años, el cabello suele pedir algo más de atención que años atrás. Puede haber perdido densidad, resultar más fino y, en muchas mujeres, los cambios hormonales asociados a la menopausia coinciden con una mayor sequedad y con cierta pérdida de cabello. Por eso, cuando llegan las vacaciones y se multiplican los baños, las horas al sol y los lavados no es extraño que al regresar de la playa o la piscina la melena se encuentre más áspera, apagada y quebradiza.

Por eso cada verano vuelve la misma pregunta. ¿Qué es peor para el pelo, el agua del mar o el de la piscina? La respuesta corta y directa es que la piscina suele ser más agresiva, sobre todo por la acción del cloro, aunque el agua salada puede contribuir a la sequedad y al deterioro cuando la exposición es repetida. Pero ya sea en la playa o la piscina, hay otro enemigo tan relevante como el agua para el cabello.

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La piscina parte con desventaja

El cloro cumple una función imprescindible para mantener el agua de las piscinas desinfectada, pero tiene un efecto poco amable sobre el cabello. Puede eliminar parte de los aceites naturales que protegen la fibra capilar, dejándola más seca, áspera y vulnerable a la rotura. La exposición repetida puede favorecer además las puntas abiertas y el deterioro de la estructura del pelo.

"El cloro, y otros oxidantes y metales que suelen acompañarlo, es más agresivo a nivel estructural que la sal marina. El mar deshidrata y reseca, pero el cloro oxida la queratina, abre la cutícula de forma más agresiva y, sobre todo, decolora y debilita el cabello teñido o decolorado", explica el doctor Batista, de Hospital Capilar.

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No es solo una explicación teórica. Un estudio publicado en The Journal of Demartology analizó a 67 nadadores de élite de la selección nacional japonesa y los comparó con 54 personas de la misma edad que no nadaban de forma intensiva. El 61% de los nadadores presentaba decoloración del cabello, frente al 0% del grupo de control. Y en ese 61% se observó una desaparición completa de la cutícula en los cabellos.

El mar tampoco es inocente

El agua del mar tiene un inconveniente diferente. La sal puede favorecer la deshidratación de la fibra capilar y hacer que el cabello quede más áspero y quebradizo cuando la exposición es frecuente y no se elimina después con agua dulce.

El aspecto aparentemente espectacular que deja una jornada de playa -más volumen, ondas despeinadas y textura- puede llevar a pensar que el agua salada le sienta bien al pelo. En realidad, ese efecto es principalmente cosmético. La sal modifica la superficie de la fibra y crea esa textura playera, pero no significa que el cabello esté más sano.

El verdadero cóctel del verano

El error consiste muchas veces en atribuirlo todo al agua, cuando en realidad es el sol el que puede multiplicar el problema. Cuando hay exposición solar, la radiación ultravioleta puede deteriorar las proteínas del cabello y aumentar su fragilidad.

Un estudio publicado en 2004 en Journal of Photochemistry and Photobiology B. Biology examinó experimentalmente el efecto de la radiación ultravioleta sobre diferentes tipos de cabello. Los investigadores observaron un aumento sustancial de la pérdida de proteínas después de la exposición a radiación y a luz solar, además de cambios significativos en el color. El efecto fue más acusado en cabellos claros.

En otras palabras, no conviene plantear el verano como una competición entre mar y piscina. La combinación de agua, sol y fricción es la que acaba pasando factura.

Y ¿qué personas son más susceptibles de dañar su pelo durante el verano? “Influye mucho el estado previo del cabello. Aquellos que estén decolorados, teñidos, con mechas o estén sometidos a tratamientos químicos presentan una cutícula más vulnerable y son más susceptibles de sufrir sequedad y rotura. También hay que prestar especial atención al cabello fino, ya que tiene menos margen frente a las agresiones externas”, subraya el doctor de Hospital Capilar.

Esto también afecta a las personas con canas, porque el cabello blanco o gris carece de buena parte de la melanina que pigmenta y ayuda a absorber la radiación. Y en personas con alopecia, el pelo puede ser más fino y la menor densidad capilar hace que el cuero cabelludo quede más expuesto a la radiación solar, por lo que su protección cobra especial importancia.

Los errores que más se repiten durante las vacaciones

Con frecuencia, sin darnos cuenta, cometemos errores cotidianos en nuestra rutina estival que transforman un cabello brillante en una melena áspera, quebradiza y sin vida. Estos son algunos de los más comunes, según el doctor Batista:

  • No aclarar el cabello después de bañarse, especialmente después de la piscina.
  • Pasar muchas horas al sol sin proteger el cuero cabelludo ni el cabello.
  • Aumentar el uso de secadores, planchas o herramientas de calor.
  • Peinar el cabello con demasiada fuerza cuando está mojado.
  • Utilizar productos demasiado agresivos.