Especial pelo en verano: cómo cuidarte la melena cuando aprieta el calor
Además de cubrir las necesidades propias de una melena madura, el verano obliga a extremar los cuidados para librar al cabello del estrés térmico y ambiental
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Con la llegada del verano, las rutinas de belleza cambian y de la misma forma que sustituimos las cremas densas del invierno por texturas fluidas y geles ligeros y protectores solares de alta potencia, el cabello exige también un cambio de estrategia. Sin embargo, el pelo suele ser el gran olvidado de las vacaciones y las consecuencias son una melena apagada y deshidratada a la vuelta de septiembre.
A partir de los 50 años los cambios hormonales y la disminución de estrógenos afectan de forma directa a la salud capilar. Marta Masi, farmacéutica y experta en cuidado de la piel madura, advierte que los principales problemas que aparecen con la edad son “la pérdida de densidad, la caída más evidente, la sequedad, la pérdida de brillo y el cabello más fino” y al ralentizarse la tasa de renovación celular, la melena se vuelve más vulnerable a las agresiones externas.
Este proceso biológico combinado con factores como el sol directo, el salitre del mar, el cloro de las piscinas, la sequedad ambiental del aire acondicionado y el uso diario de planchas y secadores, se convierte en un cóctel que puede resultar trágico para la salud capilar si no se actúa a tiempo.
Para frenar este deterioro, Masi insiste en un enfoque integral: “hay que cuidar tanto el cuero cabelludo como la fibra capilar y si el problema persiste derivar al tricólogo para que lo revise. Se recomienda revisar en analítica especialmente el hierro y la vitamina D”.
En este punto, la doctora Claudia Bernárdez, dermatóloga especializada en tricología y directora clínica de AB Derma, añade un matiz fundamental: “no necesitas tener anemia para tener problemas capilares. El hierro es clave para que el folículo piloso funcione bien y no basta con que tu analítica esté dentro de lo normal. Necesitamos que tu ferritina, que son las reservas de hierro, están en un nivel saludable (por encima de 40 o 41 ng/mL)”.
Cuando los niveles de ferritina caen por debajo de este umbral, el cabello interrumpe su ciclo de crecimiento y entra en una fase de caída acelerada conocida técnicamente como efluvio telógeno. El gran problema es que el pelo que se desprende no encuentra la energía necesaria para regenerarse correctamente. Si este déficit se mantiene de forma crónica, la melena no solo pierde densidad, sino que el cabello nuevo nace mucho más débil, poroso y quebradizo.
Para solucionar este problema, la tricóloga comparte pautas sencillas para asegurar que los suplementos de hierro se absorban al máximo sin dañar el estómago: “sepáralo del café o del té, porque bloquean la absorción del hierro, lo ideal es tomarlo dos horas antes o después y tómalo en días alternos, porque el cuerpo lo absorbe mejor”.
Cómo cuidar la melena con más de 50 años
A la hora de diseñar una buena rutina cosmética en la edad madura no basta con fijarse en si tenemos el pelo seco o graso, hay que tener en cuenta los años y la ralentización metabólica de los folículos. Marta Masi recomienda buscar fórmulas específicas, apostando por “productos capilares con péptidos y/o cafeína y con ingredientes emolientes que aporten brillo y suavidad al cabello, como la camelia japónica y las ceramidas”.
Los péptidos actúan como mensajeros celulares que estimulan la producción de colágeno y queratina, los dos pilares estructurales del cabello. Su gran ventaja es que reconstruyen la fibra capilar desde el interior, logrando engrosar el diámetro de cada hebra para aportar un volumen inmediato a las melenas maduras. Además, sellan la humedad y fortalecen la cutícula contra la rotura.
La cafeína es un potente estimulante microcirculatorio que protege los folículos pilosos y prolonga la fase anágena (la etapa de crecimiento activo del pelo). Al mejorar el riego sanguíneo en el cuero cabelludo, previene la caída, frena el envejecimiento prematuro provocado por los radicales libres y deja la fibra visiblemente más suave.
La camelia japónica es un antiguo secreto de belleza oriental, un aceite ultraligero y rico en antioxidantes que nutre en profundidad sin aportar peso, equilibra el microbioma del cuero cabelludo, suaviza las fibras encrespadas y devuelve ese brillo natural y elástico que se va perdiendo con la edad.
Las ceramidas funcionan como el 'cemento' que repara la barrera lipídica del cabello. Son el aliado perfecto para combatir el frizz y la sequedad extrema crónica, ya que sellan la hidratación, suavizan la textura áspera de la fibra y protegen la piel del cuero cabelludo, que con los años tiende a volverse más seca y reactiva.
Cómo cuidar el cabello cuando aprieta el calor
Además de cubrir las necesidades propias de una melena madura, el verano obliga a extremar los cuidados para librar al cabello del estrés térmico y ambiental, evitando que el sol altere la pigmentación (provocando ese característico tono oxidado o desvaído), deje el pelo quebradizo y las puntas abiertas.
Lo ideal es inaugurar las vacaciones con una visita al salón de peluquería para sanear las puntas y realizar un tratamiento profesional de nutrición profunda. Esto asegura una cutícula sellada e impermeable antes de las primeras exposiciones al sol.
Una vez en la playa o la piscina, el uso de protectores solares capilares en espray o aceite debe ser innegociable. Actúan como un escudo frente a la radiación UV, el cloro y la sal. De igual manera, conviene dar un respiro a las herramientas de calor y, si se utilizan de forma puntual, aplicar siempre un buen protector térmico de raíces a puntas.
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Hidratación constante, aplica aceites nutritivos o mascarillas sin aclarado de medios a puntas justo antes de la exposición al sol o del baño. De esta manera, se satura la fibra capilar para que no absorba el agua con cloro o sal.
El enjuague inmediato, es decir, pasa por la ducha de agua dulce nada más salir del mar o de la piscina para eliminar el salitre y los depósitos minerales, de este modo se evita que se cristalicen sobre el pelo y lo resequen bajo el sol.
Protección física, porque el sol directo envejece el cabello y deshidrata el cuero cabelludo. Lo ideal es aliarse con sombreros, gorras o pañuelos de seda y una buena sombrilla.
A todos estos consejos hay que añadir que está prohibido irse a la cama con el pelo húmedo, porque la humedad prolongada debilita los puentes de hidrógeno del cabello, volviéndolo frágil y vulnerable a la rotura por el simple roce con la almohada. Además, mantener el cuero cabelludo húmedo durante horas altera su pH y favorece desequilibrios microbiológicos, abriendo la puerta a problemas como la descamación, los hongos o la caspa.
