El secreto del rockero Rick Springfield para lucir más abdominales a los 77 que cuando era joven

Las imágenes del cantante de 'Jessie's Girl' actuando con el torso desnudo provocan una oleada de incredulidad en las redes sociales
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Rick Springfield no fue un one hit wonder en el sentido estricto del término, pero cuando tienes una canción como 'Jessie's Girl', que terminó convertida en uno de los himnos pop-rock más reconocibles de los 80, pasto de todo tipo de emisoras de radio y playlists nostálgicas, y recurrente en infinidad de películas y series a lo largo de los años, el resto de tu repertorio tiende a quedar bastante opacado.
Más de cuatro décadas después, aquel rockero de melena morena que cantaba sobre la novia de su amigo vuelve a ser noticia. Springfield acaba de cumplir 77 años y las imágenes de sus actuaciones de este verano, con el torso desnudo y los abdominales perfectamente visibles, han provocado una oleada de incredulidad y admiración en las redes sociales.
Solo hace falta echarle un vistazo para entender el revuelo. El músico conserva una musculatura definida, una cintura estrecha y un nivel de grasa corporal sorprendentemente bajo para alguien que se aproxima a los 80. Y además sobre el escenario se mueve con la energía de alguien mucho más joven. De hecho, no son pocos los que aseguran que hoy luce incluso mejor que en los años 80.
Un rutina pensada para seguir rockeando
La explicación de Springfield no tiene demasiado de misterio ni de dieta extravagante. En noviembre de 2025 abrió las puertas de su casa a 'Men’s Health' para mostrar cómo come y cómo entrena. Su planteamiento resulta bastante más sensato que cualquier fórmula milagrosa de longevidad.
Su alimentación cotidiana es sencilla. El día puede comenzar con huevos revueltos o claras y continúa con un batido de proteínas. Bebe abundante agua y té y entre sus comidas habituales aparece también un sándwich de pavo. La cocina de casa tiene además una protagonista fundamental, su esposa Barbara Porter, responsable de buena parte de las comidas. "Yo toco la guitarra, ella cocina. Es una división justa del trabajo", bromeaba.
Springfield se considera esencialmente pescetariano, aunque reconoce que come carne ocasionalmente. Eso sí, ha eliminado por completo los lácteos y en los últimos años ha reducido de manera notable el consumo de alcohol. No se trata, por tanto, de vivir a base de restricciones extremas. Hay proteínas, huevos, verduras, diferentes tipos de leche, batidos y comidas normales. Incluso habla con entusiasmo de los tacos que prepara su mujer.
Entrenar para subir al escenario
En cuanto al ejercicio, el autor de 'Human Touch' indica que su preparación no está diseñada para presumir en el gimnasio, sino para seguir subiendo al escenario en la mejor forma posible. Para ello, trabaja desde hace aproximadamente dos años y medio con el entrenador Larry Willis.
Las sesiones están centradas en el movimiento, el acondicionamiento y la capacidad atlética necesaria para mantener la energía durante sus conciertos. Hay ejercicios pliométricos y trabajo en el stair climber, una máquina que Springfield reconoce no precisamente entre sus favoritas.
Al fin y al cabo, un concierto de Springfield puede convertirse por sí mismo en una sesión cardiovascular considerable. El propio músico ha explicado que hace ejercicio todos los días y que cada actuación de dos horas con su banda supone para él otro entrenamiento aeróbico.
Cuando está de gira recurre a los gimnasios Planet Fitness, una cadena que, con su habitual sentido del humor, describe como una especie de Holiday Inn del ejercicio porque puede encontrar establecimientos similares en cualquier ciudad.
El factor motivacional
Otro elemento menos visible pero decisivo es que Springfield no vive aislado en una burbuja de disciplina. Su entorno también parece favorecer sus hábitos. Barbara Porter participa directamente en su alimentación y su entrenador Larry Willis se ocupa de que el trabajo físico tenga un propósito concreto.
El tipo parece rodearse de personas con su misma manera positiva de afrontar el envejecimiento. De hecho, durante la grabación de su entrevista para 'Men's Health' coincidió en el gimnasio con Dick Van Dyke, que entonces tenía 99 años y estaba utilizando las máquinas con una energía que dejó impresionado al rockero.
En una entrevista anterior con 'People', Springfield reconocía que mentalmente todavía se siente como alguien de veintitantos años, lo cual no significa que su propia filosofía no haya cambiado con el tiempo. Hace años la vida de una estrella de rock de gira estaba mucho más asociada a las noches largas y los excesos. Hoy, según reconoce él mismo, el objetivo es dormir lo suficiente, encontrar un buen restaurante y llegar con energía al siguiente concierto.
