Dos mujeres españolas a 500 kms de distancia llegaron a la misma idea para devolver la sombra a sus pueblos
Un modelo comunitario de intervención urbana en femenino que ha encontrado en el rescate del hilo tradicional la respuesta a sus problemas
La revolución del ganchillo: cuando tejer se convierte en una excusa para pasarlo bien juntas
En 2013, la arquitecta cacereña Marina Fernández Ramos propuso a la asociación cultural de Valverde de la Vera, un pueblo extremeño de apenas 500 habitantes al pie de la Sierra de Gredos, tejer con las vecinas grandes parasoles de ganchillo con plástico reciclado y colgarlos como techo sobre las calles del casco urbano durante los meses de calor. En 2019, seis años más tarde y a más de 500 kilómetros al sur, el Área de Medio Ambiente del ayuntamiento de Alhaurín de la Torre (Málaga) buscaba una alternativa sostenible al toldo de plástico convencional que cada verano cubría la calle Málaga del centro histórico. La respuesta se la dio Eva Pacheco, artesana local experta en crochet, que convocó a un grupo de vecinas dispuestas a tejer a mano la misma solución. Ninguna de las dos mujeres sabía lo que estaba haciendo la otra.
Trece y siete años después respectivamente, ambos proyectos siguen activos, han crecido de forma sostenida cada año y comparten mucho más que la propia técnica del ganchillo XXL. Comparten un modelo comunitario de intervención urbana en femenino que ha encontrado en el rescate del hilo tradicional la respuesta a dos problemas al mismo tiempo: la falta de sombra durante el verano en el mundo rural y la disolución de un vínculo vecinal que llevaba décadas cediendo terreno.
Alhaurín de la Torre: 500 metros cuadrados y cuarenta mujeres
El taller municipal de Alhaurín de la Torre cumple este 2026 su séptima edición consecutiva. Empezó como iniciativa piloto del Área de Medio Ambiente y se ha consolidado como uno de los proyectos de identidad reconocible del municipio, con cerca de 500 metros cuadrados de calle Málaga cubiertos por piezas de ganchillo elaboradas con telas recicladas.
Las cuarenta mujeres inscritas en el taller, con una convocatoria abierta a cualquier persona, aunque todavía no se ha apuntado ningún hombre, trabajan durante todo el año bajo la dirección de Eva Pacheco, que compagina este menester con su otro trabajo, la limpieza de aviones en el aeropuerto de Málaga.
La demanda ha desbordado de tal manera la oferta inicial que el propio ayuntamiento tuvo que desdoblar el taller para el curso 2024/25 en dos niveles diferenciados, inicial y avanzado, con seis horas semanales de clase en lugar de las tres originales. Las últimas ediciones han incorporado retratos tejidos de personajes del cine internacional como Tom Cruise, Marilyn Monroe, Leonardo DiCaprio o Antonio Banderas, y un salto técnico considerable respecto a los patrones geométricos de los primeros años. En palabras de la propia Pacheco: "Más que enseñarles yo, ellas me enseñan a mí".
Valverde de la Vera: 14 años y proyección internacional
El proyecto extremeño lleva la denominación "Tejiendo la Calle" y celebra este año su decimocuarta edición consecutiva. Marina Fernández Ramos, una arquitecta con raíces familiares en el propio Valverde, lo puso en marcha en 2013 con la Asociación Cultural del pueblo bajo la fórmula de una puntual acción participativa. Cada primavera, decenas de vecinas (y algunos vecinos incorporados progresivamente) tejen los parasoles gigantes que a partir de junio cubren las principales calles del casco urbano hasta finales de septiembre.
La técnica principal es el ganchillo XXL adaptado a gran escala, con incorporación posterior de bordado sobre malla, patchwork, tejido sobre hula hoop y trabajo sobre redes de pesca en desuso enviadas por un marinero-tejedor de Pasajes, en el barrio pesquero de San Sebastián. Los materiales incluyen bolsas de la compra, embalajes plásticos, tejidos fabricados a partir de botellas PET recicladas y, desde 2022, incluso lona plástica publicitaria reutilizada procedente del anuncio de una serie que estuvo instalado en la Gran Vía de Madrid.
El reconocimiento internacional llegó en 2019, cuando "Tejiendo la Calle" fue finalista del Guiltless Plastic Ro Plastic Prize, el concurso mundial que promueve la referente italiana del diseño Rossana Orlandi coincidiendo con el Salone del Mobile de Milán. En 2023 recibió el CRQLR Award en Japón. La editorial RUA Ediciones publicó en 2021 un libro que recoge casi una década del proyecto, con fotografías de Manuel V. Fernández y Asier Rua y testimonios de tejedoras y vecinos. La Casa de la Arquitectura española ha incorporado el proyecto a su catálogo permanente como ejemplo de intervención vecinal con dimensión arquitectónica y patrimonial.
Lo que une a los dos pueblos
Los dos proyectos comparten los tres ejes que probablemente explican su continuidad sostenida a lo largo de los años. La reutilización de plástico que de otra forma terminaría como residuo, en un contexto europeo donde la lucha contra la contaminación plástica marina y terrestre exige respuestas escalables desde la propia comunidad. La convivencia intergeneracional de mujeres que comparten aguja y conversación durante meses, revitalizando el vínculo comunitario femenino que la modernización urbana había fragmentado. Y la reivindicación pública de una técnica tradicional relegada durante décadas al ámbito estrictamente doméstico, ahora convertida en dispositivo urbano visible que da sombra literal a las calles y sombra metafórica a un modelo de habitar el pueblo que se creía perdido.
En Valverde y en Alhaurín, la lógica es la misma: cuando el vecindario decide resolver un problema colectivo con sus propias manos y con lo que tiene a mano, el resultado puede ser mucho más duradero que cualquier toldo comprado en la ferretería. Y considerablemente más bonito.
