Jubilación

Planificar emocionalmente la jubilación: la importancia de llegar con un plan y no por inercia

La jubilación es un rito de paso de una vida a otra. Getty Images
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En muchas ocasiones la jubilación aparece como un sueño en la mente de muchas personas. El patrón suele coincidir: quizá se sienten cansados de dedicar horas y horas a un trabajo que no les llena y ven en el momento de jubilarse una oportunidad de oro para optar a un merecido descanso.

Y, sin embargo, en muchas ocasiones, el dejar de trabajar devuelve otra realidad. Son muchas las personas las que han manifestado que, lejos del nirvana que se suponía que era, la jubilación ha supuesto para ellos una sensación de vacío. Tras unas primeras semanas (o meses) en los que han disfrutado de la nueva situación derivada de no tener responsabilidades, dejar de madrugar y disponer de más tiempo libre, muchos han manifestado lo que bien podríamos llamar "la pequeña crisis del café de las 10 de la mañana". Ese momento en el que los recientemente jubilados se enfrentan a un montón de tiempo por delante sin nada planeado.

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La jubilación es un rito de paso de una vida a otro. Como la adolescencia, por ejemplo. Por eso, es sumamente importante llegar con un plan en la cabeza de cómo disponer de ese tiempo que se abre ante nosotros y no simplemente con la inercia de saber que ya se han cumplido determinadas primaveras y de que es lo que toca. Aquí van una serie de pistas, consejos o ideas para ver la jubilación como eso que siempre debió ser: una época fértil para cumplir sueños postergados y comenzar una nueva y enriquecedora etapa de la vida.

Lo primero, anticipar las distintas fases emocionales

Todo cambio (brusco) en nuestros hábitos de vida acaba trayendo consecuencias. Con la jubilación pasa exactamente lo mismo: de repente estamos subidos en una montaña rusa de emociones con la que no contábamos. Es importante asumir que habrá momentos de incomodidad y dar tiempo a uno mismo para adaptarse a la nueva situación. Por eso, resulta importante visualizar todo esto desde antes, para tener claro que no todo será un camino de rosas y que el impacto del cambio no resulte tan brusco. Cuestión de expectativas.

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No, tu identidad no es tu carrera profesional

Tras muchos años echando horas en un trabajo, quedarse de repente sin esa dedicación puede provocar una sensación de vació que nos lleve a preguntarnos quiénes somos realmente. Toca reflexionar sobre quién eres más allá de tu cargo o de la profesión que hayas desempeñado. Un buen ejercicio puede ser tomar nota de los valores, roles y habilidades que crees que te definen y pensar cómo puedes aplicarlos en tu vida después del trabajo.

Te jubilas, sí, pero ¿"hacia" qué te jubilas?

Un pequeño truco para darle la vuelta a las cosas. La jubilación no debe verse como un espacio "vacío" de cosas, sino como una etapa llena de posibilidades. Crear un tablero de inspiración o escribir una lista de deseos con aficiones, metas y experiencias que sustituyan la estructura que antes te proporcionaba el trabajo, es una gran idea. Donde antes había seis horas de rellenar hojas de cálculo, ahora pueden aparecer clases de pintura, por ejemplo.

Hacer una transición gradual puede ayudar (mucho)

Muchas veces pensamos en la jubilación como en un cambio radical de un día a otro. Un día estamos echando las ocho horas de siempre y al siguiente ya estamos en la playa en bermudas sin fecha de vuelta. No tiene por qué ser así y de hecho es lo más sano que no suceda esto. Adentrarse en la jubilación poco a poco a través de una reducción de jornada, la delegación de responsabilidades o, en el caso de los autónomos, disminuyendo el número de encargos puede ayudar a amortiguar el cambio brusco de una vida laboral intensa a la jubilación plena.

Construir una red de apoyo social, algo clave

Una gran parte de nuestras interacciones diarias provienen del entorno laboral nos guste o no. Una vez que este queda fuera de campo, toca crear un nuevo círculo de amigos y conocidos. Hay muchas fórmulas: unirse a asociaciones, hacer voluntariado, apuntarse a cursos... La jubilación siempre es mucho más divertida cuando uno está acompañado.

Es importante alinear expectativas con la pareja

Cuando uno llega a la jubilación en pareja, sucede que muchas veces se produce una sensación difícil de definir. Si antes uno pasaba muchas horas fuera de casa, ahora se multiplica el tiempo en común. La convivencia no es fácil, se suele decir. Por eso, ante un aumento significativo de la misma es mejor dialogar y dejar claras cuestiones como los espacios personales de cada uno y, -esto es importante-, el reparto de tareas ahora que se dispone de más tiempo. La estabilidad de la relación será la que salga ganando.