La mujer centenaria que sigue disfrutando de la vida al volante de su Ford Mustang descapotable: “No me preocupo por las cosas”

Barbara Haig, que ha recorrido los 50 estados de EEUU y más de 75 países, sigue acudiendo al voluntariado y a clases los domingos
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Cumplió 100 años el pasado agosto, pero Barbara Haig sigue conduciendo su Ford Mustang descapotable blanco por las calles de Atlanta y mantiene una agenda que incluye voluntariado, clases de escuela dominical y recuerdos de viajes por todo el mundo. Para ella, cumplir años no significa tener que renunciar a las actividades que le proporcionan alegría, siempre que pueda seguir realizándolas con prudencia. Su filosofía para envejecer con vitalidad es tan sencilla como reveladora: jamás se preocupa por aquello que no puede cambiar.
Su historia ha llamado la atención de la prensa estadounidense. El periodista Doug Turnbull, de The Atlanta Journal-Constitution, la visitó en su domicilio y tuvo ocasión de acompañarla durante unos recorridos tranquilos por el aparcamiento de su residencia. Allí comprobó que Barbara sigue al volante, aunque con unas precauciones muy claras. La centenaria evita conducir de noche, limita sus desplazamientos por autopista y cuenta con familiares y amigos que están pendientes de ella.
"Nunca he tenido miedo de conducir, pero intento ser cuidadosa", explicó al periodista. Y, cuando se le pregunta por la posibilidad de dejar definitivamente el volante, su respuesta no parece estar escrita de antemano en el calendario. Mientras conserve la capacidad y las condiciones necesarias para conducir con seguridad, el Mustang seguirá formando parte de su vida.
Un vida sin demasiados planes pendientes
La pasión por los coches descapotables acompaña a Barbara desde hace décadas. Cuando decidió prescindir temporalmente de ellos y conducir un automóvil con techo fijo, la experiencia no terminó de convencerla. La primavera pasada, al ver a otras personas disfrutar de sus convertibles con la capota abierta, sintió que necesitaba recuperar aquella sensación de libertad. "En primavera veía a otras personas conduciendo descapotables con la capota bajada. Y dije: 'Tengo que conseguir otra chica", contó entre risas, refiriéndose a su nuevo Mustang.
Su coche tiene incluso una declaración de intenciones en la parte trasera, una pegatina que dice 'If it’s not fun why do it?', algo así como 'Si no es divertido, ¿para qué hacerlo?'. No parece una mala máxima para quien ha alcanzado los 100 años sin perder el interés por las pequeñas satisfacciones cotidianas. Pero el Mustang es solo una parte de una biografía marcada por la curiosidad y las ganas de descubrir mundo.
Durante décadas, Barbara viajó con una amiga que conoció en su comunidad religiosa. Juntas recorrieron los 50 estados de EEUU, los seis continentes y más de 75 países. Entre sus destinos figuran Noruega, China, Rusia y la Antártida. De todos los paisajes hermosos que ha contemplado su favorito son los fiordos noruegos. La aventura tampoco se limitó a los viajes. Barbara practicó esquí acuático hasta los 94 años. Fue su cardiólogo quien le recomendó dejarlo después de una intervención para sustituirle una válvula cardíaca.
El secreto para envejecer bien
Cuando se habla de longevidad, es habitual buscar respuestas en la alimentación, el ejercicio físico, la genética o los hábitos de sueño. Barbara, sin embargo, ofrece una reflexión mucho menos complicada y centrada en la manera de afrontar las circunstancias de la vida. "No me preocupo por las cosas. Así que, cuando surgen, no puedo cambiarlas, ¿sabes?", explicaba en la mencionada entrevista con The Atlanta Journal-Constitution.
Su filosofía parece acompañarse de una vida con compromisos y actividades que siguen dando estructura a sus días. Barbara enseña en la escuela dominical desde hace 50 años y pertenece a la congregación de Second-Ponce de Leon Baptist Church desde 1960. Además, dedica tres días a la semana a colaborar como voluntaria en un programa de apoyo y respiro para cuidadores. La combinación de actividad, relaciones sociales, curiosidad y una actitud serena ante las dificultades le permiten a Barbara seguir disfrutando de todo aquello que todavía puede hacer.

