No contestar mensajes de trabajo fuera de horario tiene efectos reales en la salud mental, según los especialistas

Responder mensajes de trabajo fuera de horario puede hacer más difícil la desconexión mental y aumentar la sensación de agotamiento y estrés
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MadridAcaba la jornada laboral, el ordenador se cierra y llega el momento de cenar, hacer deporte o simplemente sentarse en el sofá. Entonces llega una notificación. Un correo de un compañero, una pregunta en el grupo de trabajo o algo que aparentemente puede resolverse en solo unos minutos. Contestar parece mucho más fácil que dejarlo pendiente.
El problema es que esos dos minutos no van a terminar ahí. Leer ese mensaje devuelve la atención al trabajo, obliga a pensar en una respuesta y puede reactivar preocupaciones que habían comenzado a quedar atrás. Debido a esto, los especialistas en psicología laboral llevan mucho tiempo estudiando la importancia de la desconexión psicológica: la capacidad de dejar mentalmente el trabajo durante el tiempo destinado al descanso.
No quiere decir que responder ocasionalmente a un correo vaya a provocar ansiedad o agotamiento. Tampoco que todas las profesiones puedan permitirse ignorar cualquier comunicación fuera de horario. La evidencia sí muestra que una disponibilidad laboral frecuente durante el tiempo libre puede hacer más compleja la recuperación, empeorar el equilibrio entre vida personal y profesional y relacionarse con mayor agotamiento emocional.
Salir de trabajar no siempre significa dejar de hacerlo
La desconexión psicológica no consiste únicamente en abandonar físicamente la oficina. Una persona puede estar cenando en casa y seguir repasando mentalmente una reunión, pensando en alguna tarea que ha dejado pendiente o comprobando constantemente si ha llegado una respuesta que necesitaba.
Una revisión sistemática de 159 estudios publicada en ‘Journal of Occupational Health Psychology’ concluyó que la capacidad de desconectar constituye una experiencia importante de recuperación. Asimismo, son precisamente las demandas laborales elevadas y unos límites poco claros entre el trabajo y el tiempo personal los que más dificultan esa recuperación.
Un metaanálisis anterior encontró que una mayor desconexión se relacionaba con menos agotamiento y fatiga, mayor satisfacción vital y bienestar, mejor sueño y una recuperación más intensa durante el tiempo libre. Proteger unas horas realmente libres puede ser algo más que una simple cuestión de comodidad.
El correo que mantiene abierta la jornada
El teléfono ha difuminado la frontera entre trabajo y tiempo libre, algo que antes era algo mucho más evidente. Cuando el trabajo dependía del ordenador de la oficina, salir del edificio implicaba una desconexión. Ahora con el correo electrónico, Whatsapp, Slack o Teams todos conectados al teléfono, pueden acompañar al trabajador a casa.
Los investigadores usan el término telepresión laboral para describir la preocupación y la necesidad de responder a los mensajes profesionales rápidamente. Una mayor telepresión se relacionaba con menos satisfacción con el equilibrio entre trabajo y vida privada.
Incluso mirar el mensaje puede romper la desconexión
No es necesario responder durante media hora para volver mentalmente al trabajo. Es suficiente con leer una notificación. Un estudio diario con 80 empleados observó que la telepresión durante las horas libres se relacionaba con un mayor uso profesional del teléfono, y este, a su vez, con una peor desconexión psicológica ese mismo día.
Una mayor frecuencia de correos laborales fuera del horario se asoció con una peor desconexión, mayor rumiación, más fatiga acumulada y peor calidad objetiva del sueño. Pero, no se encontró una asociación significativa con el cortisol al despertar ni con la duración total del sueño.
No contestar también ayuda a cambiar las expectativas
Hay otro efecto menos visible. Cuando una persona responde sistemáticamente a las diez de la noche, quienes trabajan con ella pueden acabar interpretando que está disponible a esa hora. La excepción termina convirtiéndose en una expectativa.
Lo mismo pasa al revés. Programar un correo para que llegue a la mañana siguiente, silenciar las notificaciones o comunicar que ciertos mensajes se van a responder durante la jornada ayuda a crear límites más predecibles.
La cultura de la empresa importa tanto como la conducta individual. Silenciar el correo va a servir de poco si el trabajador sabe que será penalizado al día siguiente por no haber contestado inmediatamente durante su tiempo libre.
En España existe el derecho a desconectar
La desconexión digital tampoco es únicamente una recomendación psicológica. También está reconocida legalmente en España. El artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 establece el derecho de trabajadores y empleados públicos a la desconexión digital fuera del tiempo de trabajo para garantizar el descanso, los permisos, las vacaciones y la intimidad personal y familiar. Además, obliga a las empresas a desarrollar una política interna sobre este derecho y a promover un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite la fatiga informática.
En el trabajo a distancia, la normativa también recoge expresamente la necesidad de limitar el uso de los medios tecnológicos empresariales durante los periodos de descanso. Esto no impide que existan puestos con guardias, emergencias o disponibilidad pactada. Pero, estas son situaciones diferentes a esperar que cualquier trabajador consulte habitualmente el correo durante su tiempo libre.

