Viajes

Cambiar de vida: cómo irte a contar pingüinos en la Antártida por hasta 2500 euros al mes

Uno de los pingüinos en Port Lockroy
Uno de los pingüinos en Port Lockroy. UKAHT
Compartir

El día empieza a las nueve, cuando el primer barco de expedición fondea frente a la isla Goudier, y termina a las seis, tras horas de caja registradora, charlas sobre historia y postales selladas a mano. Después de cenar, cuando los visitantes se han ido, a alguien del equipo le espera otra tarea: acercarse a una pequeña colonia de pingüinos y contar sus nidos y sus huevos. Maggie Coll, que ocupó ese puesto en la temporada 2024-25, lo describía como un momento de calma tras una jornada agotadora.

Así transcurren los cinco meses de quienes atienden Port Lockroy, en la península Antártica: una antigua base británica fundada en 1944 que hoy alberga un museo, una tienda y la oficina de correos más austral del mundo. La gestiona el UK Antarctic Heritage Trust, una organización benéfica que contrata cada año a un pequeño equipo para mantenerla abierta durante el verano austral. El de la próxima temporada partirá a finales de este mes.

PUEDE INTERESARTE
Uno de los pingüinos de Port Lockroy

Qué ofrece el contrato

El UKAHT busca cada año un núcleo de cuatro o cinco personas, entre ellas un jefe de base y un responsable de tienda, que se eligen entre los candidatos a asistente general. El salario va de 1.449 a 2.096 libras al mes, según el puesto. La fórmula es un contrato de autónomo de seis meses, que cubre los cinco meses de servicio en la Antártida más la formación previa, el balance posterior y algunas actividades divulgativas. El trabajador se encarga de pagar sus propios impuestos y la organización se hace cargo de los desplazamientos de formación en el Reino Unido y, ya en la Antártida, también del viaje, la comida, el alojamiento y la ropa polar.

PUEDE INTERESARTE

La mayor parte del tiempo se dedica a recibir a unos 10.000 visitantes por temporada y a atender la tienda. Además, cada miembro asume una responsabilidad propia: la fauna, el museo o la oficina de correos, que opera en nombre del Gobierno del Territorio Antártico Británico y franquea a mano hasta 80.000 envíos por temporada. El horario de atención va de nueve a seis, con un día libre cada dos semanas. La propia organización define el trabajo como remoto pero frenético, básico pero cómodo, como vivir en un barco del que no puedes bajarte.

Sin grifo y sin cisterna

En la isla no hay agua corriente. Esta llega en bidones en los barcos que visitan la isla, y las duchas se limitan más o menos a una vez por semana. Cuando hace mal tiempo, pueden llegar a pasar hasta dos semanas sin visitas ni ducha. El retrete es de campaña y el equipo lo vacía cada día. La base funciona con energía solar, así que no se pueden usar secadores, microondas u otros electrodomésticos de alto consumo energético. Las comunicaciones dependen de internet por satélite, lo que permite realizar llamadas a través de aplicaciones como Whatsapp, ya que no hay cobertura móvil.

El equipo duerme en un barracón Nissen reconstruido, en una sola habitación con literas, a unos 14 o 15 grados. Fuera, las temperaturas en el exterior oscilan entre cinco bajo cero y cinco sobre cero, con una humedad elevada. La comida que se sirve en la base es vegetariana, está prohibido fumar y no hay médico, ya que el hospital más cercano está en Ushuaia, y en caso de necesitarse una evacuación, esta puede tardar hasta siete días.

Panorámica de la isla en cuestión

La tarea estrella

Contar pingüinos es la parte de la oferta que más llama la atención, y no es una tarea improvisada. El censo de la colonia se hace cada temporada desde 1996 para el British Antarctic Survey, y la organización lo presenta como la investigación más longeva de su tipo. Sirve para medir el éxito reproductor y el impacto de los visitantes.

El método sigue una lógica establecida de antemano. Durante semanas solo se visita una de las nueve subcolonias, cada dos días, para pisar lo menos posible. Cuando el 95% de sus nidos tienen huevos, todo el equipo sale a contar la isla entera. En diciembre de 2024 anotaron 571 nidos y 938 huevos. Al final de la temporada se repite el recuento con los pollos ya agrupados en guarderías, varias veces por zona, hasta que dos cifras seguidas difieren en menos del 10%. En la última temporada salieron 685.

Para aquellos que quieran apuntarse, lo primero que hay que saber es que no hay edad máxima, solo una mínima de 18 años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que sí que se requiere de cierta exigencia física, ya que habrá que cargar bidones de 20 litros y cajas de 15 kilos, cavar en la nieve a diario y descargar botes sobre rocas resbaladizas. 

La mala noticia es que es necesario residir en el Reino Unido para poder aplicar al proceso de selección y tener permiso para trabajar allí. La organización avisa de que no admite excepciones, ni siquiera en el caso de que alguien se ofrezca a pagarse el viaje de su bolsillo. La convocatoria de este año ya está cerrada, por lo que habría que estar atento a la próxima, que saldrá a principios del año que viene.