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Tener nietos cambia más de lo que parece la identidad de muchas personas de más de 50

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Tener nietos puede cambiarte la vida. Pexels
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MadridLa llegada de un nieto no es algo que se elija, sin embargo, suele ser un momento de vital importancia en la vida de las personas. Un hijo te cambia la vida por completo y eso es algo que conviene saber antes de tomar la decisión de traerlo al mundo. Tener un nieto lo hace también, aunque de una manera muy diferente. 

Poder compartir actividades y experiencias con los nietos es algo beneficioso para ambos, los pequeños aprenden de sus abuelos muchas cosas sobre la vida y los más pequeños de la casa en muchas ocasiones se encargan de hacer que sus abuelos se sientan más jóvenes, con más energía y más ganas de disfrutar de esa etapa, algo que con sus hijos no pudieron hacer de la misma manera. 

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Los abuelos no son los padres y, por tanto, no son los encargados de educar a esos niños, de establecer las normas y hacer que cumplan con sus deberes. Convertirse en abuelos hace que puedan disfrutar de las diferentes etapas que atraviesan los niños sin esa responsabilidad extra, solo como acompañantes. Se podría decir que se quedan con todo lo bueno de compartir su tiempo con ellos. 

Los nietos suelen llegar cuando se tiene más tiempo libre y flexibilidad, a menudo se les puede dedicar más tiempo, ese que se hubiera deseado invertir en los hijos. Además, si bien supone un gran cambio en la vida, no suele requerir cambios en nuestras casas o nuestras rutinas.  

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El tiempo que abuelos y nietos pasan juntos suele marcar de manera especial a los niños, pero también hace que cambie la identidad y la vida de los abuelos. 

Tener nietos cambia más de lo que parece la identidad de muchas personas 

Así, se podría pensar que tener nietos no es algo que venga acompañado de grandes cambios y lo cierto es que en muchos aspectos es así. Tener un hijo hace que tengamos que adaptar nuestras costumbres, adaptar nuestra casa y ajustar nuestra economía, esto no sucede con los nietos. No obstante, sí que hay muchas cosas que no son iguales. 

Pasar tiempo con los nietos hace que el envejecimiento sea menor en muchos aspectos, llegando a retrasarlo. Hay estudios que aseguran que las personas que pasan tiempo con sus nietos tienen niveles más altos de fluidez verbal y una mejor memoria. Esto es algo que Luis Guillén, psicólogo general sanitario de Psicopartner y especialista en Terapia Focalizada en la Emoción, ha querido explicar para Hola. 

"El cuidado moderado de los nietos implica mantenerse activo, tanto a nivel físico como mental, lo que contribuye a un mejor estado general de salud. Además, asumir un rol significativo dentro de la familia refuerza el sentido de utilidad y pertenencia, dos variables que en psicología se asocian con una mayor longevidad. También influye la reducción de la soledad y el aislamiento social, factores de riesgo conocidos en personas mayores".

Además, señala que la llegada de los nietos a la familia no solo ayuda a que los abuelos estén más activos, trabajen más su cerebro por tener que enfrentarse a nuevos retos que los pequeños les ponen delante, también puede cambiar su propósito vital. 

"La llegada de los nietos puede reconfigurar el propósito vital, especialmente tras la jubilación, una etapa en la que algunas personas experimentan pérdida de roles", asegura durante la entrevista. "Los nietos pueden ofrecer un nuevo sentido de dirección, aportando motivación, rutina y una sensación de continuidad generacional que resulta psicológicamente significativa". 

El experto destaca que lo que conviene es que abuelos y nietos pasen juntos tiempo de calidad y que los beneficios solo aparecen cuando los cuidados por parte de los abuelos son voluntarios y moderados, porque de otra forma puede llegar a resultar abrumador para ellos, generando "estrés, fatiga o sobrecarga emocional". 

Los nietos 'rejuvenecen' y también hacen que los abuelos se enfrenten a nuevas experiencias que es probable que de otra forma ni siquiera se plantearan. Gracias a los nietos jóvenes, se actualizan en las nuevas tecnologías, expresiones o moda. Convertirse en abuelo puede cambiar también la relación que estos tienen con sus hijos, en algunos casos pasan por fin a verles como adultos. También sucede a la inversa y muchos hijos entienden mejor las decisiones que tomaron sus padres una vez que ellos se ven en la situación. 

No todo es positivo, en muchas ocasiones los abuelos tienen que volver a aprender muchas cosas, sobre todo a respetar los límites de sus hijos, que son los padres de los niños y quienes se encargan de marcar las pautas para su educación. Estas no siempre coinciden con la forma de hacer las cosas que ellos habrían decidido y, a menudo, ese choque generacional puede causar rifirrafes. La comunicación y el respeto a los límites del otro (tanto del abuelo como del hijo) son clave para evitar conflictos.