El actor vasco Telmo Irureta, premiado en los Talía 2025: “Yo no nací así, pero no recuerdo al Telmo sin discapacidad”

Telmo Irureta recibirá el premio el 12 de mayo en el Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid
El actor y humorista guipuzcoano ganó en 2023 el Goya a Mejor Actor Revelación
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San SebastiánEl próximo 12 de mayo, el actor vasco Telmo Irureta recibirá el Premio Especial Talía 2025, por el cambio social y la inclusión en las artes escénicas, en el Teatro Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa de Madrid.
La noticia se hizo pública hace unos días, pero a Telmo le ha dado tiempo a digerir la alegría, porque “lo sé desde hace un tiempo, pero me dijeron que era supersecreto”, y él ha sabido guardarlo hasta que se han hecho públicas las distinciones.
Ilusionado porque “alguien vea tu trabajo y lo valore”, Telmo confiesa que él es de los que “cuando hago algo bien, lo celebro y cuando lo hago mal, lo lloro”. Pues ahora, es momento de celebración porque “la vida es ya bastante complicadilla”, así que “para mí el humor es la luz, me ayuda a relativizar”.

El actor sufre parálisis cerebral desde que tenía dos años y medio como secuela de una encefalitis, “yo no nací así, pero no recuerdo al Telmo sin discapacidad”, admite. A sus 36 años, el zumaitarra necesita de su silla de ruedas para desplazarse, pero eso no le ha impedido volar alto. “En casa me enseñaron: no puedes subirte a ese árbol, pero puedes volar con la imaginación” y Telmo soñó que se convertía en actor y en 2023 ganó el Goya a Mejor Actor Revelación.
"No pienso en el futuro"
Claro, que antes de matricularse en el Taller de Artes Escénicas de Donostia, en 2012, y darse cuenta de que “me iba este mundillo”, Telmo estudió Magisterio y Pedagogía, “pero no me gustó nada”. De 2012 a 2015, se formó en el TAE en interpretación y desde entonces no ha parado: “Tengo un par de proyectos en mente, una sesión de fotos y un documental”, revela. Eso sí, el guipuzcoano reconoce que “no pienso en el futuro”, no al menos, “en el futuro dentro de diez años, para mí el futuro es julio”.
En ese estar y vivir el presente, el actor apuesta por aprovechar la vida, por evitar las lamentaciones cuando uno ya está mal y aprovechar a disfrutar cuando se está bien y en esa filosofía su lema es “no hay nada tan serio como para tomárselo demasiado en serio”.
