Irán niega que haya propuesto un alto el fuego a EEUU y califica de "falsas" las declaraciones de Trump

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi. Europa Press
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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha negado que su país haya propuesto un alto el fuego a Estados Unidos, en el contexto de los contactos sobre la guerra. Así, ha calificado de “falsas” las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que Teherán había solicitado una tregua.

"Irán no ha presentado ninguna propuesta de alto el fuego", ha afirmado Araqchi en declaraciones a la televisión estatal IRIB, añadiendo que el supuesto plan de cinco puntos atribuido a Teherán son “especulaciones de los medios”.

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Posturas enfrentadas

El jefe de la diplomacia iraní ha reiterado que “la guerra continuará hasta que el agresor sea castigado” y hasta que se pague una compensación completa a Irán, dejando claro que no contemplan una desescalada inmediata.

Por su parte, Donald Trump había asegurado en redes sociales que el nuevo presidente iraní, al que describió como “menos radical”, habría solicitado un alto el fuego. El mandatario estadounidense añadió que Washington podría considerar esta opción solo si la reapertura del estrecho de Ormuz es “clara, abierta y libre”.

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Un conflicto con fuerte impacto global

El cruce de declaraciones se produce en un contexto de alta tensión en Oriente Próximo, con implicaciones directas en la seguridad energética mundial. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo global, se ha convertido en un punto estratégico clave, y cualquier interrupción en esta ruta genera inestabilidad en los mercados internacionales.

En las últimas semanas, la escalada ha estado marcada por amenazas cruzadas, presión militar y movimientos estratégicos en la región, mientras la comunidad internacional sigue con preocupación la posibilidad de un conflicto más amplio.

Las declaraciones de ambos líderes evidencian la falta de consenso para una desescalada inmediata y refuerzan un escenario de incertidumbre, en el que las negociaciones siguen siendo frágiles y condicionadas por exigencias contrapuestas.