El endurecimiento del bloqueo agrava la crisis social en Cuba: escasez, sanciones y la desesperación de los cubanos
El presidente, Miguel Díaz-Canel, ha calificado estas medidas como “una bajeza moral extraordinaria”
Cuba celebra su primero de mayo más reivindicativo bajo las amenazas de Trump: "No estamos dispuestos a ceder la soberanía"
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este viernes una nueva orden ejecutiva que amplía las sanciones contra el Gobierno de Cuba, sus colaboradores y entidades financieras que hayan facilitado transacciones con otras personas y entidades sujetas a restricciones anteriores.
Así, apuntan hacia personas o entidades que apoyen el aparato de seguridad, o "sean cómplices de corrupción" y de "violaciones graves de los Derechos Humanos", ha informado la Casa Blanca, que no precisa quiénes son objeto de estas sanciones.
Cuba, sumida en una grave crisis económica y social
El presidente, Miguel Díaz-Canel, ha calificado estas medidas como “una bajeza moral extraordinaria” y ha insistido en que el país no representa una amenaza para nadie. En su discurso con motivo del Primero de Mayo, el mandatario advirtió además de la necesidad de que la población esté preparada ante una posible intervención militar estadounidense.
El contexto político se produce en medio de una grave crisis económica y social. La caída del turismo, uno de los principales motores de la economía cubana, ha agravado la escasez de ingresos y ha dejado sin sustento a buena parte de la población. En zonas como La Habana Vieja, tradicionalmente llenas de visitantes, la actividad es ahora mínima y muchos ciudadanos dependen de conseguir divisas para poder subsistir.
La escasez afecta especialmente a los productos básicos y a los medicamentos. En farmacias y centros de distribución es habitual no encontrar antibióticos, analgésicos o tratamientos esenciales, lo que obliga a muchas familias a buscarlos por vías informales. La falta de recursos también repercute en la alimentación: una parte significativa de la población apenas logra realizar una comida al día.
El deterioro de las condiciones de vida se hace visible en el entorno urbano. En barrios densamente poblados como Centro Habana, la acumulación de residuos se ha convertido en un problema sanitario. Ante la falta de recogida regular, algunos vecinos optan por quemar la basura, una práctica que genera riesgos adicionales pero que se percibe como la única solución inmediata para evitar focos infecciosos.
En este contexto, la población se encuentra entre una sensación de incertidumbre y nostalgia por etapas anteriores en las que, pese a las dificultades, existía una mayor expectativa de mejora.