Gritos y lágrimas de desesperación en Venezuela por la falta de respuestas: "Quiero a mis hijos, vivos o muertos"
Los venezolanos vuelcan su desesperación contra las autoridades en plena búsqueda de cadáveres
Última hora en Venezuela tras los terremotos: aumenta a 1.719 la cifra de muertos y hay 5.034 heridos
Muchas personas lo han perdido todo, sus casas, su trabajo, pero lo más doloroso ha sido perder a las personas que más quieren al ser aplastados por los edificios donde se encontraban. Y la situación que más angustia está generando son las personas que todavía continúan desaparecidos y que seguramente sigan sepultadas bajo los escombros.
"Quiero conseguir a mis hijos, vivos o muertos", gritaba un hombre desesperado mientras se metía entre las piedras para seguir buscándoles. Ha pasado casi una semana desde que una sucesión de terremotos destrozaba al país y paraba por completo la vida de miles de personas.
Denuncian la falta de medios y la poca eficacia de los militares venezolanos
Muchas personas alertaban de la falta de medios el mismo día en el que ocurría la tragedia y, cinco días más tarde, el hartazgo ha crecido hasta denunciar a gritos y entre lágrimas el olvido de muchas localidades como la de La Guaira, donde siguen rescatando, algunas personas vivas y otros cadáveres de debajo de los edificios.
"Aquí hay personas vivas", dice el mismo hombre señalando una montaña de escombros. "A mi hija la saqué yo por la mitad", dice otro de ellos entre lágrimas. Son muchos venezolanos que denuncian al Gobierno por la falta de medios, de prevención, pero sobre todo de maquinaria y ayudas que levanten los escombros y busquen a los desaparecidos.
Uno de ellos grababa a los militares enviados por el Gobierno sentados en un camión mientras los propios vecinos seguían quitando piedras y todos los enseres que se han venido abajo y las quejas van mucho más allá. Se han enfrentado a ellos, explicándoles cara a cara que les resultan insuficientes, que no están preparados y que no tienen las herramientas necesarias.
Rabia y desconfianza contra las autoridades
"¿Para qué traen armas? Tendríais que traer una pala o un pico", les decía uno de los vecinos desesperados al verles que no llegaban equipados, sino armados. Crispación, frustración, rabia, pero también desconfianza es lo que sienten los afectados que graban incluso cómo los militares inspeccionan las viviendas con el objetivo de evitar que no se produzcan robos sospechosos.
Los muertos en el terremoto ya superan los 1.700 y los heridos alcanzan cifras imposibles de medir, porque también han sufrido duros golpes aquellos que lo han perdido todo, pero sin llegar a estar en el lugar de la tragedia. Por eso, muchos siguen alzando la voz contra las autoridades, y en especial contra el régimen, alegando que se sienten abandonados, mientras Delcy Rodríguez agradece públicamente la labor internacional.