Estados Unidos e Irán retoman los ataques contra instalaciones energéticas o bases norteamericanas en el Golfo

Estados Unidos bombardea por segunda noche consecutiva objetivos energéticos iraníes, mientras que Irán ataca bases militares de EEUU en el Golfo
Las instalaciones energéticas iraníes han ido uno de los principales objetivos de los bombardeos de Estados Unidos. Informativos Telecinco
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Por segunda noche consecutiva, Estados Unidos ha lanzado una nueva ofensiva contra Irán, golpeando decenas de objetivos en distintos puntos del país. Entre ellos se encuentra el perímetro de la central nuclear de Bushehr, aunque las autoridades iraníes aseguran que no se han registrado daños en el reactor ni fugas radiactivas. La operación se produce en plena ruptura del frágil alto el fuego y ha sido celebrada públicamente por el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha presumido del resultado: “les hemos dado una paliza, de veinte a uno, cada vez que nos golpean les devolvemos 20”.

Estados Unidos recrudece los ataques contra Irán tras la ruptura del alto el fuego
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14 personas han muerto y 78 han resultado heridas

El Ministerio de Sanidad iraní ha confirmado que, desde que se reanudaron los ataques, al menos 14 personas han muerto y 78 han resultado heridas. Teherán ha respondido con una ofensiva propia. En las últimas horas ha lanzado misiles y drones contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Jordania, Kuwait, Bahréin y Qatar, ampliando el alcance del conflicto y elevando la tensión regional.

La escalada militar ha tenido efectos inmediatos en los mercados. Los precios del petróleo han vuelto a dispararse y las monarquías del Golfo han pedido contención y calma ante un escenario cada vez más volátil. Sin embargo, Trump mantiene su retórica habitual sobre Irán, insistiendo en que “están un poco locos para ser honestos, están un poco descontrolados, pero b”.

Ese “trato” sigue sin concretarse. El memorándum de entendimiento que el presidente estadounidense exhibió con orgullo en Versalles continúa bloqueado y sin avances visibles. La ofensiva militar podría interpretarse como un intento de presionar a Teherán y reactivar unas negociaciones estancadas, una estrategia que encaja con el estilo de Trump pero que añade incertidumbre tanto al proceso diplomático como a los mercados internacionales.