23 soldados la violaron y la torturaron en Tigray con clavos y piedras en la vagina: "Me han destrozado"

  • La impunidad para las salvajadas de soldados etíopes y eritreos es total

  • El gobierno libra una guerra para derrocar al Frente de Liberación Popular

  • "Me decían que si no hacía lo que decían me iban a rajar la barriga porque no iban a desperdiciar una bala conmigo"

Ser mujer en Tigray es estar a expensas de las salvajadas más abominables. Su delito, llevar comida a sus hijos y encontrarse en su camino con 23 soldados salvajes. La joven es el espejo de una población machacada víctima de la violencia sexual que perpetran con impunidad soldados etíopes y eritreos en la región de Tigray donde el gobierno libra una guerra para derrocar al Frente de Liberación Popular. No solo la violaron sin cesar sino que se divirtieron introduciéndole desde piedras hasta clavos en la vagina. La joven ahora tiene la espalda destrozada, anda como puede con un bastón y tiene incontinencia urinaria provocada por las torturas a las que fue sometida. Atroz. "Me han arruinado la vida, me decían que si no hacía lo que decían me iban a rajar la barriga porque no iban a desperdiciar una bala conmigo".

Durante 11 días sufrió las más bárbaras vejaciones, violaciones grupales, fue sometida como una esclava sexual. Atrocidades que el gobierno de Etiopía y el de Eritrea reconocen, prometen castigos, pero la inacción es más que evidente, según denuncian médicos, decenas de mujeres víctimas como ella y defensores de los derechos humanos. Ella se pregunta qué han hecho las mujeres de Tigray para ser el objetivo de tanta barbarie. No se sienten seguras ya ante una práctica que utilizan los soldados para humillar a toda la población rebelde, deshumanizarles y como venganza en un conflicto bélico del que mujeres como ella no pueden escapar.