El desafío de Putin a Estados Unidos tras dos décadas y cinco presidentes de su llegada al poder

Putin ha sido testigo de excepción de la historia norteamericana tras el paso de Bill Clinton, Bush, Obama, Trump y Biden por la Casa Blanca mientras él sigue en el Kremlin
WashingtonDesde hace 20 años Vladimir Putin ejerce de contrapoder del imperio estadounidense gracias al poderío militar y armamentístico del que ha dotado a Rusia. A pesar de su debilidad económica (tiene un Producto Interior Bruto que no supera al de Italia) en comparación al gigante estadounidense o chino, el que antaño fuera agente de la agencia de espionaje del KGB no solo ha devuelto a su país el estatus de potencia mundial, tras la desintegración de la URSS y su colapso económico, sino que ha sabido acercarse, de diferente manera, a los cinco presidentes estadounidenses con los que se ha medido en los últimos años.
Desde sus inicios con Bill Clinton a las relaciones actuales con Joe Biden, Putin ha sido testigo de excepción de la historia norteamericana tras haber ejercido de homologo también con Bush, Obama y Trump. Y todo ello mientras no le temblaba el pulso a la hora de anexionarse Crimea, entrar en guerra con Chechenia o interferir en las elecciones presidenciales estadounidenses.
Por ello, casi se ve con normalidad que, durante la última conversación mantenida entre Biden y Putin, no faltaran la tensión habitual y las amenazas rusas en caso de que la OTAN y Estados Unidos intervengan militarmente en Ucrania, y la respuesta del presidente estadounidense recordando que "las cosas que no hicimos en 2014 estamos preparados para hacerlas ahora”.

Clinton y Bush
Pero eso no es más que el penúltimo capítulo de una larga historia, entre Putin y los presidentes estadounidenses, que se inicia en la época de Bill Clinton. Este empezó su mandato con Boris Yeltsin en el Kremlin y acabó, cómo no, encontrándose con Putin tras la renuncia de su antecesor, a finales de 1999. Ya desde la primera cumbre entre ambos, Clinton intentó un acercamiento cordial llegando a elogiarlo en público y diciendo que lo veía capaz de construir un país “próspero y fuerte” mientras protegía “las libertades y el estado de derecho”, según sus propias declaraciones.

