Un estudio paga 16.500 euros a quien consiga permanecer 60 días seguidos acostado en una cama
El objetivo es comprender cómo un viaje a Marte afectaría los cuerpos y mentes de los astronautas
El estudio AGBRESA (Gravity Artificial Bed Rest Study), realizado en conjunto entre la ESA y la NASA, paga un total de 16.500 euros a cualquiera que consiga permanecer acostado en una cama durante 60 días seguidos. Eso sí, siempre que sepa alemán para poder comunicarse con el batallón de psicólogos, enfermeras, fisioterapeutas, científicos deportivos, nutricionistas, oftalmólogos y demás investigadores que participan en este experimento por amor a la ciencia con sede en el Instituto de Medicina Aeroespacial del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) de la ciudad de Colonia.
El objetivo del estudio es comprender cómo un viaje a la Luna o Marte puede repercutir en los cuerpos y mentes de los astronautas con el fin de evaluar qué medidas se deberían tomar para contrarrestar tales adversidades. Para ello, los participantes se instalan en lo que parece una estación espacial, de 3.500 metros cuadrados sin ventanas.
Allí, aislados y monitorizados las 24 horas del día, experimentan cómo es vivir en el espacio sin salir de la cama. Aunque no se trate de una cama cualquiera, sus cabeceras están inclinadas 6 grados para imitar los efectos de la microgravedad en músculos, huesos y tendones. Y es que al estar tanto tiempo recostados, puede producirse un incremento de la presión intracraneal, cambios en la retina y el nervio óptico además de sufrir una pérdida considerable de masa muscular. Una experiencia no tan placentera como en un principio se puede pensar.
Actualmente, hay cuatro voluntarios. Dos hombres y dos mujeres que empiezan su rutina con masajes y estiramientos. Después, los médicos siguen con distintas pruebas: tensión, muestras de orinas, exámenes de sangre, pruebas de audición, cognitivas y de agudeza visual. El día no termina sin una visita a la centrifugadora humana, una sala circular en la que durante 30 minutos los astronautas terrestres viajan en círculo como si se tratase de un carrusel.
Los participantes no pueden levantarse ni reclinarse en ningún momento de la cama, ya sea para comer, orinar o defecar. Aunque, a veces, hay fiestas sorpresas sin salir de la cama entre los participantes para matar el aburrimiento o visitas de astronautas de verdad.
Además de los 60 días de reposo en cama, los participantes pasan por un periodo de familiarización previo de 15 días y dos semanas de descanso y rehabilitación posteriores. Al final del experimento, los voluntarios reciben el dinero acordado aunque les vuelva a costar ponerse a caminar.