El grupo hotelero Meliá ha sido sancionado con 7 millones por discriminar a los clientes según su origen
La Comisión Europea impuso este viernes una multa de 6.678.000 euros
Operaban con cláusulas que discriminaban entre sus clientes
El grupo hotelero español Meliá International ha sido multado con 6.678.000 euros por la Comisión Europea al considerar que operan con cláusulas que discriminaban entre sus clientes en función de su origen, lo que a su vez infringe la normativa europea de competencia.
Según ha informado el Ejecutivo comunitario en un comunicado, “la investigación de la Comisión mostró que Meliá había suscrito contratos con operadores turísticos que limitaban las ventas activas y pasivas de alojamientos hoteleros".
Más concretamente, se discriminaba en función de la nacionalidad o lugar de residencia de los clientes europeos que hicieron sus reservas ‘online’ a través de estas plataformas entre 2014 y 2015. La infracción por la que se impone esta sanción comenzó a investigarse en 2017.
"Meliá impidió a los operadores turísticos ofrecer alojamientos hoteleros en todos los lugares de Europa", ha criticado la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, que ha explicado que la consecuencia fue que clientes europeos accedieran a "ofertas distintas y precios distintos en función de su nacionalidad".
Vestager: “Esta práctica es ilegal con arreglo a las normas de defensa de la competencia. Los consumidores deben tener la posibilidad de hacer un uso pleno del mercado y de acceder a las mejores ofertas"
La conclusión de la investigación es que Meliá privó a los europeos de uno de los "beneficios fundamentales" del mercado único, es decir, de "la posibilidad de disfrutar de una gama más amplia de elección y acceder a mejores condiciones en sus compras".
Según la Comisión, las condiciones generales de los contratos de Meliá con los operadores turísticos contenían una cláusula para que los contratos sólo fueran válidos para reservas de clientes residentes en países determinados.
Los acuerdos podrían haber segmentado al mercado único europeo lo que podría restringir la libertad de los operadores turísticos de comercializar alojamientos hoteleros en todos los países de la UE. Como consecuencia, los consumidores no podían visualizar todos los alojamientos disponibles o reservar habitaciones a los mejores precios con operadores turísticos de otros Estados miembros.