Ibon Berasategui se muda de Donostia a una aldea de Asturias y vive con poco más de 250 euros al mes: "El pollo está a tres euros el kilo"

Vive desde mayo en una aldea con apenas 20 vecinos y el ahorro en sus facturas ha sido evidente: "5 euros al mes en agua"
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San SebastiánA sus 32 años, Ibon Berasategui hizo hace unos meses las maletas para mudarse desde una de las ciudades más bonitas y caras de España, Donostia, hasta una pequeña aldea de Asturias. La idea de cambiar la ciudad por el campo la llevaba barruntando desde que era pequeño, sin embargo ha sido ahora cuando este guipuzcoano ha dado el paso, dejando atrás sus miedos y afrontando un futuro que, al menos, de momento, pasa por vivir en un entorno rural, rodeado de gallinas y plantando sus propias hortalizas.
“Es un proyecto de vida”, resume Ibon en sus redes sociales, un proyecto en el que le acompaña su perra Argi.En ocasiones, el cambio de la ciudad a remotas zonas rurales provoca un choque entre los nuevos vecinos y los lugareños y los urbanitas se convierten en una amenaza para el futuro de esas zonas: "Hay que saber a dónde vas, los pueblos son más que un remanso de paz".
“Eres muy joven”, “Vas a estar muy solo”, “No vas a encontrar pareja”, fueron los mantras que sus allegados y el mismo se repetía para postergar la decisión de mudarse al campo. Hasta que en diciembre de 2025 llamó a un conocido que residía en esta zona montañosa de Asturias para visitarla. Seis meses después, en mayo de 2026, se fue allí a vivir.
Ahora, tras varios meses allí, se ha comprado un terreno con una antigua cuadra que pretende recalificar y rehabilitar él mismo, no haciendo caso a los consejos de algunos amigos que le animan a elegir una opción más rápida, como es comprarse una casa prefabricada, “que en seis meses la tienes hecha”. Sin embargo, “no tengo prisa”, advierte Ibon, plenamente integrado en su nueva residencia, donde el concepto de tiempo poco tiene que ver con el de las grande urbes.
El kilo de pollo, cinco euros más barato que en Donostia
También el coste vida es muy diferente. “Aquí pagan cinco euros al mes por el agua”, afirma con incredulidad. La factura de la luz gira entorno a los 12 euros y el ahorro en la cesta de la compra es evidente si se tiene en cuenta que “el pollo está a tres euros el kilo, un poco ridículo si lo comparas con Donosti donde el mismo kilo de pollo sale por ocho euros”. Además, Ibon admite que ahorra bastante también, porque “aquí, no me da por comprar, chocolatinas, bollería, galletas y esas cosas”.
"Hemos dicho que pagábamos 60 euros de agua al año. Después, de electricidad vamos a poner que pago 22 euros al mes. También sumamos unos 15 euros de gas al mes y vamos a poner unos 110 euros de comida, tirando al alza, al mes. Finalmente, sumamos los 100 euros de alquiler. El valor aproximado es de 252 euros al mes", calcula en una de sus publicaciones.
Sus gastos poco tienen que ver ahora con los que tenía cuando residía en San Sebastián, pero no solo eso le retiene en este pueblo, con apenas una veintena de vecinos, la gente es, según confiesa, “majísima” y ni la cercanía del invierno le asusta: “No me voy a morir por un poco de frío”.
El joven donostiarra ha empezado a cumplir a cientos de kilómetros de su casa algunos de sus sueños como comprarse un terreno, recalificar una cuadra para rehabilitarla como vivienda, mientras tanto vive de alquiler, o construir un gallinero, pero sobre todo, vive conforme a un estilo de vida más acorde con sus intereses. Eso sí, sin renunciar a comodidades como internet o a disfrutar de servicios esenciales como un centro de salud o un supermercado a un cuarto de hora, en coche.
