"Hay que evacuar ya": la frase más temida por miles de madrileños ante el fuego

"Hay que evacuar ya": la frase más temida por miles de madrileños ante el fuego
"Hay que evacuar ya": la frase más temida por miles de madrileños desalojados ante el fuego. EFE
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"Si te dice el guardia que te tienes que marchar, pues te marchas". La frase "hay que desalojar ya la localidad", es una de las más recurrentes y temidas en las localidades de Madrid abandonadas por el fuego. Porque eso es lo que está ocurriendo. Los vecinos huyen, en autobuses, en sus propios coches, en busca de un lugar seguro dejando todo atrás. Los hay que lloran por dejar sus cabras, su modo de vida, sus animales, sus casas, su vida, pero no hay más remedio. Como dice una de las vecinas. "Si te dice el guardia que te tienes que marchar, pues te marchas"

Lo que empezaba siendo una tarde de confinamiento en Navalagamella acabó en desalojo. Es el espejo de lo que ha ocurrido en una docena de localidades. Hasta ayer se había ordenado el desalojo de las localidades de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Aldea del Fresno, a las que sen sumado hoy Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Robledo de Chavela, Fresnedillas de la Oliva, Navalagamella y Zarzalejo.

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En Navalagamella, los vecinos lo intuían al ver la ceniza caer del cielo. En pocos minutos, el confinamiento se convierte en una evacuación. "El fuego se encuentra próximo, hay que evacuar". El pueblo está cubierto por una nube de humo. Los hay que tenían la mochila preparada. Y con prisa y angustia emprenden la huida no sin antes escuchar frases como esta. "Debido al peligro inminente por el fuego hay que evacuar las viviendas".

También han vivido momentos de angustia en Navas del Rey. "Todo el mundo fuera de la localidad, ya, vamos". Es hora de salir corriendo. Pueblos que se abandonan cargando con la incertidumbre de lo que se encontrarán a la vuelta. Y así, miles de personas han tenido que salir de sus casas por el fuego que recorre la Sierra Oeste.

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El centro de Brunete es uno de los lugares de acogida. "Llegan con muchísimos nervios, con incertidumbre. hay personas que han perdido su casa, el fuego ha entrado en las urbanizaciones. Ha habido gente que ha tenido que dejar atrás a los animales".

Es lo que le ha ocurrido a Pedro que llora de impotencia. "Tengo allí las cabras y me ha entrado el fuego y quiero ver si puedo llegar ya abrir la nave".

Pero es imposible arriesgarse. Solo queda esperar, que el tiempo acompañer y ver qué pasa.