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Un veterinario avisa: "Una cirugía de urgencia o un tratamiento crónico de nuestra mascota puede desestabilizar la economía de un hogar”

Revisar cuidadosamente exclusiones y patologías previas antes de firmar cualquier documento es fundamental.. Pixabay
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Hace muchos años que las mascotas dejaron de ser consideradas como simples animales de compañía para convertirse en unos miembros más de la familia. Ese cambio en la relación entre propietarios y animales, también ha transformado la forma de cómo las personas afrontan y cuidan su salud y bienestar.

Cada vez son más las personas que buscan protección ante gastos veterinarios inesperados y tratamientos cada vez más complejos. Por ello, los seguros veterinarios viven un fuerte crecimiento en España.

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Lo que hace apenas unos años era un producto minoritario, hoy gana terreno impulsado por esa evolución en nuestra relación con los animales y, claro está, por el impacto de la Ley de Bienestar Animal.

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Un cambio social que explica buena parte del crecimiento

"Los que tenemos mascotas los consideramos uno más de la familia", explica Jesús López Hidalgo, director general de Terránea. El experto considera que buena parte del auge de los seguros veterinarios nace precisamente “de ese cambio de mentalidad”.

Años atrás muchos animales tenían funciones relacionadas con la vigilancia o la seguridad, mientras que actualmente el vínculo emocional es completamente distinto y cada vez más propietarios priorizan su bienestar y calidad de vida.

La evolución del sector tampoco puede entenderse únicamente desde una perspectiva meramente cultural. Los cambios normativos y el incremento de tratamientos veterinarios disponibles, también han contribuido a ampliar el interés por este tipo de productos.

"Hoy en día, más de la mitad de los hogares españoles conviven con un animal", señala Javier Morales Elbaz, director de la red de clínicas de Mascota y Salud. Morales considera que el fenómeno de humanización de las mascotas ha provocado “una preocupación creciente por su salud” y ha llevado a muchos propietarios a buscar fórmulas que permitan afrontar tratamientos complejos o gastos inesperados con una mayor tranquilidad.

La forma de cuidar a las mascotas se parece cada vez más a la atención sanitaria preventiva que muchas familias aplican a otros miembros del hogar.

La Ley de Bienestar Animal también ha cambiado el escenario

El cambio normativo también ha tenido consecuencias directas sobre el sector. López Hidalgo explica que "la Ley de Bienestar Animal, aunque lo que estipuló fue la obligación de un seguro de R.C., tuvo como consecuencia directa la popularización de los seguros para mascotas". Muchas personas desconocían la existencia de estos productos hasta que comenzaron a informarse sobre las nuevas obligaciones.

La legislación actuó como un elemento de impulso y ayudó a aumentar la visibilidad de servicios relacionados con la salud animal.

La medicina veterinaria actual ofrece más soluciones, pero también más gasto

La medicina veterinaria ha evolucionado enormemente en los últimos años. Los avances tecnológicos y el acceso a tratamientos especializados han ampliado las posibilidades terapéuticas.

Sin embargo, esa evolución también ha incrementado el importe de determinados procedimientos. "Una cirugía de urgencia o un tratamiento crónico puede desestabilizar la economía de un hogar con facturas de miles de euros”, explica Morales, que considera que muchos propietarios buscan precisamente evitar ese impacto económico inesperado.

En una línea similar, "una urgencia puede acabar con el presupuesto de cualquiera", advierte López Hidalgo. Más allá de las cifras, el experto considera que la principal preocupación aparece cuando “la situación obliga a actuar con rapidez”.

En ese sentido, "saber que la supervivencia de nuestra querida mascota no dependerá del dinero que tengamos en la cuenta en ese momento es algo clave para dormir tranquilos", añade.

Cuánto cuesta realmente asegurar a una mascota

Una de las principales dudas gira en torno al precio. El mercado ofrece modalidades muy distintas y los importes pueden variar significativamente.

"Puedes contratar un seguro de asistencia veterinaria desde 19€ al año", explica López Hidalgo. Estas pólizas suelen incluir consultas, determinados servicios básicos y acceso a redes de clínicas concertadas. Además, "Este es el producto más contratado porque además no tiene carencias ni exclusiones por edad, raza o enfermedad preexistente", añade.

Cuando el propietario busca una cobertura más amplia, las cifras cambian y aparecen modalidades con niveles de protección superiores y mayores límites económicos. "Pólizas que, empezando en los 300 € al año, te cubren todos los gastos veterinarios por enfermedad o accidente hasta un tope anual", explica López Hidalgo.

Por otro lado, "el coste del seguro es significativamente más alto, entre 400 euros y 800 euros al año, dependiendo de la prima que se pagará de factores como la edad, la raza o el límite de cobertura que precisemos para nuestra mascota", señala Morales.

Qué coberturas merecen una atención especial

Más allá del precio, ambos especialistas recomiendan revisar cuidadosamente los servicios incluidos.

"Para mí hay una que es clave y que mucha gente no aprecia demasiado al ir a contratar y elegir su seguro: Teléfono 24 horas", explica López Hidalgo. El experto considera que determinadas situaciones convierten este servicio en algo especialmente relevante y añade que "tener a alguien con criterio veterinario al otro lado del teléfono cuando tu mascota empieza a convulsionar a las cuatro de la mañana de un domingo es algo que quienes lo hemos sufrido sabemos cuánto vale".

Por su parte, Morales pone el foco en los escenarios de mayor impacto económico y explica que "lo que es realmente importante cubrir en un seguro veterinario, y casi en cualquier seguro, es lo que se denomina el siniestro de intensidad".

¿Cuándo compensa realmente contratar un seguro veterinario?

La gran pregunta para muchos propietarios llega cuando intentan calcular si el seguro realmente compensa o si, por el contrario, termina convirtiéndose en un gasto innecesario.

La respuesta, según los expertos, depende del perfil de la mascota, de su historial veterinario y de la capacidad económica para asumir determinados imprevistos.

"Su rentabilidad financiera queda patente ante escenarios de alta gravedad", explica López Hidalgo. El responsable de Terránea pone como ejemplo situaciones especialmente delicadas, como atropellos, enfermedades infecciosas complejas o determinadas intervenciones que requieren hospitalización y cuidados intensivos. En esos casos, las facturas pueden dispararse y alterar notablemente la economía familiar.

Más allá de las situaciones más graves, el especialista considera que conviene realizar un análisis previo y añade: "Lo ideal es hacer cuentas: ¿Cuánto me estoy gastando al año en veterinario? ¿Podría afrontar “X” intervención si se da el caso?". La decisión, explica, no depende únicamente del precio de la póliza, sino también de la capacidad para responder ante gastos inesperados.

No obstante, López Hidalgo también introduce matices y recuerda que no todas las mascotas presentan las mismas necesidades. En ese sentido señala que "puede no compensar pagar 800 euros anuales cuando tengo un perro sano, joven, al que sólo llevo al veterinario una vez al año para las vacunas". Aun así, considera que determinadas modalidades básicas siguen ofreciendo ventajas adicionales gracias a consultas incluidas o descuentos en servicios frecuentes.

Los especialistas también observan errores que siguen repitiéndose durante el proceso de contratación y que pueden generar problemas importantes cuando llega el momento de utilizar la póliza.

"El error administrativo más grave es ocultar o falsear información sobre patologías crónicas o dolencias previas del animal al cumplimentar el cuestionario de salud inicial", advierte López Hidalgo. El especialista recuerda que facilitar información incorrecta puede convertirse posteriormente en un motivo legal para rechazar coberturas y dejar sin protección al propietario cuando aparece un siniestro.

Las tres cuestiones que conviene revisar antes de firmar una póliza

A la hora de contratar un seguro veterinario, los dos expertos coinciden en que revisar determinados aspectos puede evitar sorpresas futuras. Elegir correctamente no depende únicamente del precio o del nombre de la compañía, sino también de entender qué tipo de producto se adapta realmente a cada mascota.

"Primero, comprobar exhaustivamente qué plan de salud conviene más a tu mascota por sus necesidades y su estado de salud", explica López Hidalgo. El experto considera que la elección debe responder a las características concretas del animal y no basarse únicamente en el precio final de la póliza.

Uno de los elementos que más condiciona el funcionamiento del seguro es el modelo elegido. Existen importantes diferencias entre las modalidades concertadas y los sistemas de reembolso.

"Esto es lo que define cómo vas a pagar y qué libertad tendrás", señala Javier Morales Elbaz. El director de la red de clínicas de Mascota y Salud considera que entender esa diferencia resulta fundamental antes de firmar. Mientras los seguros concertados limitan la atención a una red concreta de centros, los sistemas de reembolso ofrecen libertad de elección, aunque obligan inicialmente a adelantar el importe de las facturas.

Además de las coberturas, Morales recomienda prestar atención a elementos que muchos usuarios pasan por alto durante la contratación y añade: "Hay que fijarse mucho en los períodos de carencia y franquicias". El especialista recuerda que ambos aspectos determinan cuánto dinero asumirá el propietario y cuándo podrá utilizar determinadas coberturas.

También insiste en revisar cuidadosamente exclusiones y patologías previas antes de firmar cualquier documento, especialmente en animales con enfermedades crónicas o edades avanzadas, ya que estos factores “pueden modificar significativamente las condiciones finales del seguro”.