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Así es el castillo más bonito del País Vasco, según National Geographic, que esconde una curiosa historia

El castillo es fruto de una sorprendente reconstrucción en el siglo XIX
El castillo es fruto de una sorprendente reconstrucción en el siglo XIX. Freepikhttps://www.telecinco.es/noticias/ocio/20251114/espresso-monaco-tren-roma-munich-para-disfrutar-mercadillos-navidenos-upp3rs_18_017575794.html
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MadridEn el corazón del País Vasco, a unos 20 kilómetros de Bilbao, se levanta una fortaleza que parece sacada de un cuento de hadas: el Castillo de Butrón. Su silueta, con torres almenadas, muros elevados y un entorno boscoso, ha llevado a que National Geographic lo haya destacado como el castillo más bonito del País Vasco, y uno de los más atractivos de Europa. No obstante, su apariencia actual, tan evocadora y teatral, esconde una historia llena de transformaciones, batallas y reinvenciones arquitectónicas que difieren bastante de lo que muchos imaginan

El Castillo de Butrón, se encuentra ubicado en Gatika (Vizcaya) y no comenzó siendo la fortaleza de cuento que podemos disfrutar hoy. Sus orígenes son humildes. En el siglo XI existía en ese lugar una casa-torre medieval que pertenecía al linaje de los Butrón, una familia noble vasca que controlaba territorios de la zona.

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Durante los siglos posteriores esa torre se fue convirtiendo en una estructura defensiva mucho más amplia. En el siglo XIV se reforzó y adaptó a las exigencias de la época, transformándose en un castillo funcional en medio de un territorio convulso, donde las luchas de poder y las sangrientas batallas entre bandos nobiliarios eran parte de la vida cotidiana.

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No obstante, la imagen que hoy en día se asocia con Butrón no pertenece a esos tiempos antiguos: no se parece en nada a las fortificaciones tradicionales del País Vasco, de muros macizos y diseño sobrio. Su silueta actual responde más bien a los caprichos arquitectónicos de finales del siglo XIX, cuando fue casi completamente reconstruido siguiendo un ideal estético romántico e historicista.

El impresionante El Castillo de Butrón

El aspecto tan llamativo del Castillo de Butrón que hoy impresiona a visitantes y revistas especializadas se debe principalmente a la intervención del arquitecto Francisco de Cubas, también conocido como el Marqués de Cubas. A finales del siglo XIX, a partir de las bases medievales existentes, Cubas diseñó una reconstrucción que incorporaba elementos inspirados en la arquitectura gótica tardía y romántica, similar a los castillos centroeuropeos que fueron inspiración de numerosos decorados cinematográficos o posteriores modelos como los castillos bávaros.

El Marqués de Cubas no se limitó a restaurar: reconstruyó el edificio entero, manteniendo solo cimientos y algunos muros, además añadió torres cilíndricas, almenas decorativas, ventanas apuntadas y detalles ornamentales que no responden a funciones defensivas medievales, sino más bien a ésa estética de cuento de hadas.

Ese diseño es parte de lo que lo hace tan espectacular y tan fotografiable: no se parece a las fortalezas sobrias que dominan gran parte de la arquitectura histórica vasca. Se trata de un castillo que parece sacado de una leyenda, como los que inspiraron cientos de novelas del Romanticismo o películas de época.

A pesar de su aspecto romántico y casi fantástico, el Castillo de Butrón tiene raíces reales en la historia feudal vasca. A lo largo de la Edad Media, la fortaleza fue escenario de rivalidades sangrientas entre linajes nobles, especialmente en las llamadas Guerras de Bandos entre facciones Oñacinas y Gamboínas que marcaron la historia de Vizcaya en los siglos XIV-XVI.

Durante décadas estas luchas condicionaron la política y la vida rural vasca, y el Castillo de Butrón fue una pieza estratégica en las disputas de poder. Sus muros y torres se convirtieron en refugio y ofrecían control sobre rutas terrestres, campos y aldeas circundantes. Esos enfrentamientos y la posición de la familia Butrón en las alianzas y enemistades territoriales de la época añadieron al castillo una historia humana compleja que contrasta con su aspecto casi idílico. Fue la casa de señores con influencias políticas reales, y al mismo tiempo, escenario de tensiones sociales profundas.

Después de la Edad Media, el Castillo de Butrón vivió siglos de abandono parcial o incluso total. Estuvo prácticamente olvidado hasta que, en el siglo XIX, la transformación neogótica le devolvió protagonismo, aunque en un sentido más decorativo que funcional. En los siglos XX y XXI, su uso ha variado: ha sido lugar de espectáculos medievales, escenario de eventos culturales e incluso ha sido escenario de producciones locales, pero su acceso al público ha sido intermitente, estando más vinculado a proyectos privados y a cambios de propietarios.

En los últimos años, el castillo volvió a la agenda pública debido a que fue adquirido por inversores que han impulsado trabajos de restauración y preservación, tratando de respetar su estética romántica e histórica al mismo tiempo. Algunos de estos trabajos de conservación implican análisis arqueológicos y estudios técnicos para proteger el edificio en su conjunto.

Aunque el exterior del castillo es visible desde los caminos cercanos, el acceso al interior no siempre está disponible para el público general. En distintos momentos de los últimos años, el castillo se ha mantenido cerrado o solo era abierto para eventos privados. El nuevo proceso de restauración busca un equilibrio entre la conservación y la posibilidad de visitas controladas, pero lo más habitual continúa siendo admirarlo desde fuera y disfrutar el paisaje que lo envuelve.