Turismo

Así es el primer hotel de Europa para solteros en el que están prohibidas las parejas: "Las necesidades son diferentes"

Una de las estancias del hotel Aviva. Instagram @aviva.make.friends
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Esta historia empieza con el responsable de un hotel para parejas, uno de esos destinos románticos para escapadas. Pero al dueño del hotel le gustaba viajar solo, así que vivió en carne propia todos los problemas a los que se enfrentan las personas que se van de viaje en solitario: las habitaciones individuales no solo suelen salir más caras, sino que acostumbran estar en lugares medio olvidados de los hoteles. Pagas por algo premium y recibes a cambio algo que está lejos de serlo. Sus experiencias le empujaron a tomar una decisión: iba a crear un hotel para solo travelers, esas personas que viajan solas.

Es, oficialmente reconocido como el primer hotel de Europa diseñado exclusivamente para solteros, viajeros solos y amigos. Está en Austria, entre montañas, y se llama hotel Aviva. Tiene un centenar de habitaciones con vistas a los Alpes y todas son individuales.

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Las claves del hotel Aviva

“Lo que hace que este hotel sea único es que las necesidades de los huéspedes son diferentes”, responde al otro lado del correo Verena Reingruber, del equipo de marketing del hotel. “Mientras las parejas prefieren a menudo privacidad y dan prioridad a las amenities, a quienes viajan solos les importan menos las instalaciones y mucho más las personas que les rodean”.

El hotel cuenta así con una serie de servicios que propician que se hagan conexiones. No es que actúen como casamenteros, sino que crean un espacio para que se hagan actividades en grupo y se tenga tiempo compartido. “El principal trabajo del equipo del hotel es hacer que se conecte con los demás con el menor esfuerzo posible”, explica Reingruber.

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Así, cuentan con un calendario de actividades diario, con deportes o actividades en grupo como caminatas, usan mesas comunales para la cena y el desayuno (y la cena, como apunta Reingruber, arranca con una breve bienvenida) o cuentan con una discoteca propia para animar la vida nocturna. Todas esas cosas ayudan a romper barreras y hacer que las cosas fluyan. Por ejemplo, señala la trabajadora, estar sentados juntos y mezclados permite conocer a personas nuevas cada noche. “Cualquier incomodidad inicial desaparece pronto”, asegura. A sus huéspedes todas estas actividades y mecanismos les gustan: “el feedback está siendo abrumadoramente positivo”. Incluso, tienen ya visitantes habituales que se van a pasar días al hotel tres o cinco veces al año o quienes les piden que abran otro hotel más, a poder ser esta vez al lado del mar.

¿Y qué pasa con las parejas? ¿Alguna se intenta 'colar de tapadillo' entre las reservas? Reingruber confirma que sí, que alguna lo intenta (y “de forma creativa”) porque les interesa también el planillo de actividades y la vida nocturna. “Sin embargo, nuestro equipo está muy bien entrenado y rápidamente detecta cuando una pareja se ha colado”, asegura. A esos intrépidos no les quedará otra que hacer check out.

Un mercado al alza

La idea de un hotel solo para personas solteras puede parecer sorprendente o hasta un poco arriesgada. ¿Compensa tener un hotel solo de habitaciones individuales y que se destina a un segmento tan específico? Lo cierto es que las estadísticas confirman que los viajes en solitario y la población soltera van en aumento.

Reingruber lo señala cuando explica que, al abrir el hotel, están llegando a “una tendencia de mercado emergente, ya que aproximadamente el 30% de la población ya vive en hogares de una sola persona”. Según la Estadística Continua de Población (ECP) del Instituto Nacional de Estadística publicada en 2025, los unipersonales son ya el 28% de todos los hogares en España, muy cerca del 29% de los de dos personas. En una proyección presentada a principios de este verano, el INE estimaba que, en 2041, habría 6,7 millones de hogares unipersonales, el 30,6% del total, convirtiéndose así en el tipo de hogar más frecuente.

Las razones para viajar en solitario son múltiples. El estudio 'Solo Travel Trends 2026: The Year of Travelling Alone with Purpose', elaborado por Opodo, señala que el 32% de quienes viajan solos lo hacen por la libertad para escoger qué hacer y cuándo. Un 32% asegura que hacerlo les da más espacio para pensar y un 27% más capacidad para apreciar otras culturas. Un 30%, eso sí, reconoce que lo hace porque nadie entre sus amigos y familiares estaba disponible para viajar en ese momento. En vez de quedarse en casa, lo hacen por su cuenta. Pero, además, se ha producido una suerte de salto cultural. Viajar en solitario ya no se ve como una rareza, sino como una experiencia más, una que millennials y Generación Z aprecian.

Quienes viajan al hotel Aviva tienen entre 35 y 55 años y suelen llegar desde la propia región en la que se encuentra el hotel (la llamada zona DACH, formada por Alemania, Austria y Suiza). “Son independientes financieramente, educados y generalmente llevan una vida activa, orientada al deporte”, apunta Reingruber cuando se le pregunta por el perfil de sus huéspedes.

La trabajadora también ve la tendencia y confirma que esto está lejos de ser una rareza. ¿Veremos cada vez más hoteles para personas que viajan solas y para solteros? “Sí, absolutamente. El número de personas solteras está aumentando”, apunta, y destaca no solo cómo las mujeres han ganado en independencia sino también cómo están cambiando “dramáticamente” las relaciones. “Aunque era habitual que la norma fuese que las mujeres se quedasen en casa y criasen criaturas, muchas optan ahora de forma consciente por no tener hijos o entrar en relaciones a largo plazo”.