Julio Basulto, nutricionista: “No hay por qué subir de peso al cumplir años, es un mito falso“

En ‘Todos gordos’, su nuevo libro, profesional de la salud, desvela las claves de esa epidemia moderna que es la obesidad
El mejor indicador de los años que vas a vivir, según un experto en longevidad
MadridSin pelos en la lengua. Así escribe (y se expresa) Julio Basulto (Barcelona, 1971), nutricionista que lleva tiempo haciendo gala de una independencia a prueba de bomba en libros como ‘Come mierda’ o este nuevo ‘Todos gordos’ (Vergara). “Con perdón”, como él mismo aclara en la portada.
Basulto pone en el punto de mira todos los caminos que parecen conducirnos a la obesidad, un estado que amenaza nuestra salud pero contra el que se puede combatir. Este nutricionista nos da las claves sobre cómo hacerlo, abordando debates como el del 'body shaming', elegir alimentos frente a nutrientes o incluso los fármacos 'mágicos' contra los kilos de más.
Afirmas que vivimos en un mundo diseñado para engordar. ¿A qué te refieres exactamente?
Estamos inmersos en un entorno diseñado para que comamos productos hipercalóricos y poco saludables. Nos invitan constantemente a tomarlos. Y lo peor es que antes la publicidad era más directa, sabías claramente que te estaban vendiendo algo. Ahora es mucho más indirecta y sofisticada. Además, se dirige sin pudor a todos, incluidos los niños. Detrás hay una industria multimillonaria que sabe perfectamente lo que funciona y que está apoyada incluso por inteligencia artificial para segmentar mensajes. Todo está diseñado para que esta publicidad sea lo más efectiva posible.
En el libro también hablas de vulnerabilidad social y acuñas el término “pobresidad”. ¿Qué relación existe entre nivel socioeconómico y obesidad?
La obesidad es más frecuente cuanto menos recursos económicos y sociales se tienen. Si trabajas de lunes a sábado, no tienes tiempo para pensar en dieta ni para hacer ejercicio. Los gimnasios son caros y no todo el mundo puede permitirse pagar 80 o 90 euros al mes. Cuando tu vida es difícil y tienes muchas preocupaciones básicas que cubrir, la salud pasa a un segundo plano. No es una cuestión de ganas, sino de prioridades y posibilidades reales.
Abordas también el tema del ‘body shaming’ y la aceptación corporal. ¿Dónde está el equilibrio entre aceptar todos los cuerpos y fomentar hábitos poco saludables?
Ese es la clave: aceptar sin discriminar, pero sin dejar de fomentar la salud al mismo tiempo. Todos los cuerpos son válidos y bellos, e incluso pueden ser sanos incluso con cierto sobrepeso. Pero cuando llegamos a los extremos, la cosa se complica más: entran en juego factores genéticos o simplemente la mala suerte. Existe un sector pequeño, pero muy visible, que no solo promueve la aceptación corporal, sino que también justifica estilos de vida claramente poco saludables. Hay que ser claros y decir que no todo vale para luchar contra el ‘body shaming’.

¿Es inevitable engordar con la edad o depende más de los hábitos que tengamos?
Hay una ralentización del metabolismo y también una pérdida de masa muscular con la edad. Eso es cierto, pero se puede contrarrestar: no es cierto que haya que engordar sí o sí al cumplir años. La recomendación ideal es mantener, siempre que se parta de una base saludable, el peso que tenías a los 25 años. Lo que ocurre a partir de los 45 no depende solo de lo que haces a esa edad, sino de lo que has hecho durante los 45 años anteriores. Si has forzado el “motor” durante décadas, es lógico que aparezcan problemas después, aunque ahora te cuides. Eso sí, hay factores como la menopausia, que tienen un impacto importante que hay que tener en cuenta.
Estamos asistiendo a un ‘boom’ del uso de fármacos para adelgazar, ¿son la panacea?
Estos fármacos se están utilizando de forma demasiado indiscriminada sin que haya estudios serios sobre sus efectos, en parte porque aún no tenemos suficiente perspectiva temporal para evaluarlos. Además, provocan una pérdida importante de masa muscular si no se acompañan de suficiente ejercicio físico, algo que muy poca gente hace. Otro punto clave es que los estudios sobre su seguridad y eficacia están financiados y dirigidos por la propia industria que los vende. Eso supone un conflicto de interés evidente.
También cuestionas la obsesión actual con la proteína. ¿Es realmente necesario consumir tanta para controlar el peso?
No hay pruebas de que un mayor consumo de proteína mejore el control del apetito o del control del peso corporal. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no permite que se hagan ese tipo de afirmaciones en el etiquetado. Además, el problema es que acabamos comprando productos caros e innecesarios. Se trata de cambiar el paradigma: no hay que comer nutrientes, hay que comer comida. Los nutricionistas no pensamos en proteínas o grasas: pensamos en alimentos.
Entonces, ¿cuál sería la base de una dieta saludable para prevenir y tratar la obesidad?
La ciencia tiene evidencias de que basar la alimentación principalmente en alimentos de origen vegetal poco procesados mejor la salud. Esto garantiza un alto consumo de fibra, que ayuda a controlar el peso, previene enfermedades crónicas y mejora la esperanza de vida.

¿Existe una relación directa entre obesidad y la aparición de cáncer en edades cada vez más tempranas?
Sí, sin duda. La obesidad aumenta el riesgo de cáncer y la mortalidad asociada. El exceso de peso genera sustancias cancerígenas y una exposición prolongada eleva mucho el riesgo de desarrollar cáncer.
¿Es recomendable reducir el consumo calorías a medida que envejecemos?
No debemos pensar en calorías. Hay que comer siempre en función del apetito y tomar alimentos sanos. La restricción calórica puede provocar pérdida de masa muscular si no se acompaña del ejercicio necesario y eso, como ya hemos dicho, no es deseable. Además, puede generar déficits nutricionales y favorecer trastornos de la conducta alimentaria en personas vulnerables.
¿Qué pueden hacer los que tengan hijos adolescentes para ayudarles a alimentarse mejor?
Lo más importante es predicar con el ejemplo. También ayuda que en casa haya, sobre todo, alimentos saludables y la menor cantidad posible de productos ultraprocesados.Y añadiría algo más: no hay que obsesionarse ni dar sermones. La insistencia genera resistencia, especialmente en la adolescencia. Si no estás muy seguro de lo que dices, es mejor callarse. Predicar con el ejemplo suele ser mucho más efectivo.
¿Cuáles serían los tres consejos básicos para darles y que no se aturullen?
El primero: que no fumen. El segundo: que beban la menor cantidad posible de alcohol.
Y el tercero, muy importante: que, si toma alcohol, nunca lo mezclen con bebidas energéticas.
¿Por qué es especialmente peligrosa esa mezcla?
El alcohol deprime el sistema nervioso central y actúa como un freno natural: te encuentras peor y dejas de beber. Las bebidas energéticas, con grandes cantidades de cafeína, eliminan ese freno. Te sientes mejor y sigues bebiendo, lo que aumenta mucho el riesgo, especialmente en adolescentes. No hay mejor consejo para ellos que decirles que se mantengan lejos de esas bebidas.

