La rutina diaria de 15 minutos que puede ayudar a bajar la presión arterial, según Harvard

Una rutina diaria puede ayudar a bajar la presión arterial. Europa Press
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Especialistas de Harvard Health Publishing recomiendan ejercicios de respiración lenta y profunda para manejar la hipertensión. Frente al aumento de casos de presión arterial alta, las estrategias no farmacológicas ganan terreno como un complemento que se puede añadir a los tratamientos médicos.

Incorporar técnicas de respiración en la rutina diaria puede ofrecer beneficios medibles y accesibles para quienes buscan mejorar su salud cardiovascular. Diversos estudios muestran que dedicar 15 minutos diarios a ejercicios de respiración lenta y profunda puede reducir la presión arterial, con descensos de hasta 10 puntos en la presión sistólica en algunos pacientes. Así lo explica Beth Frates, la profesora asociada de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.

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Estas técnicas actúan sobre los mecanismos fisiológicos que regulan el sistema cardiovascular y, bajo supervisión médica, potencian los resultados del enfoque terapéutico convencional.

Practicar la respiración profunda influye en la activación del nervio vago

Practicar respiración profunda de forma regular influye en la activación del nervio vago y el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la relajación y el equilibrio hormonal. El aumento del suministro de oxígeno, la liberación de endorfinas y la reducción de adrenalina se traducen en un descenso fisiológico de la presión arterial, de acuerdo con el análisis de la publicación de la Universidad de Harvard.

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Una revisión científica citada por Harvard Health Publishing evaluó 20 estudios y encontró que 17 reportaron reducciones significativas en los valores de presión arterial tras la práctica regular de ejercicios de respiración guiada. Aunque la eficacia de estas técnicas depende del ejercicio, la frecuencia y la duración.

Los métodos más destacados

Los ejercicios de respiración lenta estimulan el nervio vago, responsable de la respuesta de reposo y digestión en el organismo. Esta activación contribuye a disminuir la actividad del sistema nervioso simpático, reducir la frecuencia cardíaca y mejorar la circulación sanguínea.

Entre los métodos más estudiados destaca:

  • La respiración 4-7-8, que consiste en inhalar durante cuatro segundos, mantener el aire siete segundos y exhalar lentamente durante ocho segundos. Fruncir los labios al exhalar ayuda a ralentizar el proceso y maximizar los resultados.
  • La respiración cuadrada propone imaginar el trazo de un cuadrado: inhalar cuatro segundos, sostener cuatro segundos, exhalar cuatro segundos y pausar otros cuatro. Esta técnica ayuda a estabilizar el ritmo respiratorio y a enfocar la atención en el presente.
  • La respiración abdominal o diafragmática requiere inflar el abdomen al inhalar y contraerlo al exhalar, sin mover el pecho. Aunque demanda práctica, suele inducir un estado de relajación profunda y es recomendada para reducir la tensión arterial.

El equipo de Harvard Health Publishing insiste en la importancia de consultar al médico antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios de respiración. El control periódico de la presión arterial y la abstención de modificar la medicación sin supervisión profesional son esenciales. Y estos ejercicios deben de introducirse dentro de un plan de cuidado integral con supervisión médica.