Un estudio alerta de la facilidad que tienen los menores españoles para comprar vapeadores a través de canales no controlados

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Un joven vapeando en una foto de archivo. EFE
telecinco.es
  • Casi uno de cada dos cigarrillos electrónicos que circulan en la UE procede del mercado irregular, según un estudio del Instituto Fraunhofer

  • Numerosos bazares, comercios no especializados y plataformas online los venden sin cumplir los estándares exigidos

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MadridLa facilidad del acceso de los adolescentes a los famosos vapeadores, pese a la prohibición de su venta a menores de 18 años, sigue siendo un tema de preocupación en España. Ya sea a través de bazares, comercios no especializados o plataformas online de terceros países, la realidad es que hoy los menores no encuentran dificultad para adquirirlos, lo que evidencia un problema que apunta directamente a su acceso sin control y que explica su uso extendido entre los jóvenes.

La cuestión, como denuncian también desde la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), no es trivial. Ese acceso sin control supone frecuentemente, y entre otras implicaciones, que los menores están además adquiriendo vapeadores que en muchos casos están fuera de toda legislación: se adquieren sin verificación de edad, proceden de fabricación no controlada y en ocasiones declaran no tener nicotina u otros ingredientes que, realmente, sí contienen, saltándose así la normativa en vigor.

Un nuevo estudio del Instituto Fraunhofer IIS, uno de los principales centros de investigación aplicada de Europa, alerta de que el mercado ilícito de cigarrillos electrónicos se ha convertido en un fenómeno estructural en la Unión Europea, con un impacto directo y creciente en España, pese a que el país presenta niveles de consumo relativamente bajos.

El informe estima que el 48 % del mercado europeo de cigarrillos electrónicos es irregular, lo que equivale a 6.600 millones de euros, con una previsión de crecimiento hasta 10.800 millones de euros en 2030 si no se actúa de forma coordinada a nivel europeo.

Los jóvenes y su fácil acceso a los vapeadores

Poniendo el foco en que “el problema no es el producto”, sino muchas veces “el acceso sin control”, investigaciones periodísticas con cámara oculta por UPEV han demostrado esa realidad donde distintos establecimientos venden vapeadores a los jóvenes escapando a la regulación y cualquier “garantía sanitaria”.

Por eso, inciden, la forma más eficaz de prevenir la facilidad de acceso de los menores a los vapeadores ha de pasar por la regulación de los canales regulados, algo que exigen para la protección de éstos y de las garantías del propio sector.

Las medidas para frenar el acceso sin control a los vapeadores en menores

Con ese último propósito, lo que los expertos del sector proponen es, en base a la evidencia, “restringir la venta de vapeadores exclusivamente a canales oficiales, regulados y fiscalizados, prohibiendo su comercialización en bazares, plataformas generalistas y marketplaces internacionales”.

Con ello, explican, se conseguirían varios objetivos fundamentales:

  • Cerrar la principal vía de acceso de menores.
  • Eliminar productos sin control sanitario del mercado.
  • Garantizar que solo se vendan dispositivos que cumplan la normativa europea.
  • Separar claramente el uso adulto regulado del consumo juvenil ilegal.

En este sentido, además, apuntan que la “experiencia internacional” ha demostrado que “cuanto más controlado está el canal (de venta) menor es el acceso de menores, mientras que la prohibición indiscriminada tiende a reforzar el mercado ilícito”.

Según apunta el estudio Fraunhofer casi uno de cada dos cigarrillos electrónicos que circulan en la UE procede del mercado irregular. De ese total, el 35 % corresponde a comercio claramente ilegal (mercado negro) y el 13 % a importaciones privadas no autorizadas ni gravadas, principalmente vía comercio online. Además, el 90 % de los productos ilícitos tiene su origen en China, con Shenzhen como principal centro de producción.

Además, el estudio advierte de que el enorme volumen de paquetes que entra diariamente en la UE (unos 12 millones al día) supera ampliamente la capacidad de control de las autoridades.