Contagios

La universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, señalada por el uso de cadáveres con enfermedades infecciosas en las prácticas de Medicina

Imagen de archivo de una médica en un laboratorio. PxHere CC0
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ValenciaLa universidad privada CEU Cardenal Herrera de Valencia vuelve a estar en el foco mediático después de que se haya conocido que utilizó varios cadáveres con enfermedades infecciosas durante las prácticas de los alumnos de Medicina entre 2022 y 2024; una circunstancia que contraviene el propio protocolo interno del centro y que ha puesto también de relieve el reclamo de distintos expertos sobre la necesidad de que exista una norma clara, específica y común para las universidades destinada a evitar este tipo de casos.

Concretamente, y según avanza El País remitiéndose al registro de cuerpos donados a la universidad, lo sucedido atañe a la utilización de tres cadáveres con enfermedades infecciosas: uno con gripe A; otro con covid; y un tercero con hepatitis C, considerada de alto riesgo.

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Los cuerpos con infecciones contagiosas utilizados en la universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia

Lo ocurrido va contra el propio protocolo interno de la universidad, el cual prohíbe expresamente aceptar cuerpos de donantes con VIH, hepatitis C y hepatitis B. Además, en una actualización de éste, fechada en el 30 de enero de 2024, también se prohíbe en los casos de covid.

Pese a todo ello, el 14 de julio de 2022 llegó a la universidad el cuerpo de una mujer con hepatitis. Fallecida el día 11 de ese mismo mes por una cirrosis derivada de esa patología, su cadáver fue trasladado hasta el campus valenciano tras el pago de 1.452 euros, como precisa El País, que indica que la factura emitida por la funeraria contaba con la rúbrica de la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud y del coordinador de laboratorios. Dicho cadáver fue utilizado en las prácticas de los alumnos de Medicina durante 10 meses.

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De igual modo, a la universidad llegó también el cuerpo de otra mujer, fallecida el 26 de diciembre de 2023, con gripe A, así como posteriormente el de un hombre de 79 que falleció por una enfermedad pulmonar provocada por el covid en julio de 2024; algo que, nuevamente, contravenía el protocolo interno, al igual que el caso de hepatitis C.

La universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia explica lo ocurrido

Al respecto de lo sucedido y tras salir a la luz el caso, un portavoz de la universidad, en declaraciones recogidas por El País, ha señalado que se realizaron serologías sobre los tres cadáveres en cuestión, resultando que tanto el relativo a una infección por covid como el de la gripe A dieron negativo, siendo que “a los pocos días” no se detectaban anticuerpos y no había “carga vírica”.

Sin embargo, en lo referente al cuerpo con hepatitis C, reconoce que “debió haber un error”, puesto que la enfermedad no negativiza tan rápido, aunque señala al mismo tiempo que, en los análisis efectuados por una empresa externa que trabaja con el centro, no dio positivo. No obstante, en el documento de admisión si estaba reflejado el patógeno, motivo por el cual nunca debió llegar ese cadáver a la universidad para su uso en prácticas con alumnos.

En ese sentido, el portavoz citada por El País ha añadido que es frecuente que se descarten cadáveres con algunas de estas enfermedades infecciosas en su certificado de defunción, precisando que en las serologías muchas veces se detectan en algunos cuerpos infecciones desconocidas que pudiesen presentar.

Subrayando que en otras ocasiones se han descartado así cuerpos de donantes con positivo en hepatitis, meningitis o covid, entre otros, detalla que el proceso de embalsamamiento, por otro lado, contribuye a minimizar la posibilidad de contagio.

Los protocolos de seguridad en las universidades frente a estos casos

Ante lo ocurrido, y frente al hecho de que cada universidad tenga sus protocolos de seguridad ante estos casos, distintos expertos inciden en que una norma clara, concreta y común para los centros ayudaría a evitar este tipo de situaciones, como ha señalado la presidenta de la Sociedad Anatómica Española, Teresa Vázquez, en declaraciones citadas por El País. No obstante, y por otro lado, incide al miso tiempo en que en general las distintas universidades coinciden en no aceptar cadáveres de donantes fallecidos con enfermedades infecciosas.

En este caso, el problema es que los protocolos de la universidad, --que recientemente ha sido sancionada por la Generalitat Valenciana con 15.1000 euros de multa tras la denuncia de un extrabajador que denunció que manipuló durante dos décadas cadáveres destinados a la docencia sin tener la formación exigida por la ley autonómica--, no se aplicaron debidamente de forma plena.