Diez trabajadores de una fábrica de perdigones de Durango, Vizcaya, positivos en arsénico: uno de ellos ha sido ingresado muy grave
El caso más grave es el de un operario encargado de los hornos con más de tres décadas en la empresa, que permanece ingresado en muerte clínica, según informan sus compañeros
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El Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral, Osalan, ha iniciado una investigación tras el ingreso hospitalario de un trabajador de la empresa Montorretas de Durango, Vizcaya, afectado por arsénico. Hay otros nueve empleados que están de baja tras dar positivo con altos niveles de arsénico en sangre y orina.
El caso más grave es el de un operario encargado de los hornos con más de tres décadas en la empresa, que permanece ingresado en muerte clínica, según informa 20 Minutos. Sus compañeros informan de que está intubado y no puede ser intervenido porque su organismo no tolera la anestesia. La plantilla admite que vive con “alarma” la evolución del trabajador.
Hasta tres veces más de arsénico del máximo establecido
Según fuentes conocedoras de la investigación citadas por el diario Deia, los análisis realizados a los empleados han detectado concentraciones de arsénico en sangre y orina muy por encima de los valores de referencia, lo que ha obligado a diez de los aproximadamente treinta trabajadores de la plantilla a coger la baja médica. Algunos resultados duplican los niveles considerados normales, y los afectados aseguran que en determinados momentos se han registrado picos extremadamente elevados.
Los trabajadores aseguran que los resultados revelan cifras que duplican o triplican el máximo establecido —35 microgramos por litro de orina— y que algunos casos alcanzan concentraciones diez veces superiores. Entre los informes aportados figuran mediciones de 68,5 y 68,8 mcg/l, además de registros crónicos que se sitúan entre 200 y 400 mcg/l, niveles considerados extremadamente peligrosos, informa 20 Minutos.
Denuncian también que la empresa no dispone de equipos de protección adecuados frente al arsénico. Aseguran que no se facilitan mascarillas específicas, que no existe una línea de seguridad homologada y que los sistemas de aspiración carecen de filtros eficaces. También denuncian que la dirección se negó el 4 de mayo a entregar los resultados de los análisis de arsénico y plomo realizados internamente.
Uno de los afectados relata que sufrió vómitos y mareos, tuvo que acudir al ambulatorio y pasó un día ingresado en el hospital de Galdácano. Actualmente recibe apoyo psicológico.
El arsénico en la producción de perdigones
La gravedad del episodio ha llevado a los sindicatos ELA y LAB a personarse en el caso. Ambas organizaciones acusan a la dirección de la empresa de ocultar información sobre los análisis internos y exigen responsabilidades. Por su parte, Osalan ha confirmado que realizará inspecciones inmediatas para evaluar el riesgo real al que está expuesta la plantilla.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Durango asegura que la calidad del aire exterior en el municipio se mantiene dentro de los parámetros legales. Sin embargo, los trabajadores insisten en que el problema se concentra dentro de la planta, donde la exposición continuada a metales pesados habría desencadenado el citado episodio de intoxicación.
El arsénico se utiliza para endurecer el plomo y evitar que los perdigones se deformen al ser disparados. Según la plantilla, el incremento del precio del antimonio —el metal que tradicionalmente se empleaba para este fin— habría llevado a la empresa a aumentar la proporción de arsénico en la aleación, elevando así la exposición de los trabajadores.