Enfermedades

Bundibugyo, el virus del nuevo brote de Ébola, poco común con una mortalidad de más del 50 % y sin terapia de cura

La cepa Bundibugyo del virus de ébola presenta una tasa de mortalidad superior. Informativos Telecinco
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha señalado a la cepa Bundibugyo como la responsable del nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. El aumento de los contagios ha llevado al organismo sanitario internacional a decretar una situación de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), una situación previa y diferente a una emergencia pandémica. Aún así, se han adoptado una serie de pautas para evitar que el virus viaje a nuestro país, aunque Sanidad considera que el riesgo actualmente es muy bajo porque no hay vuelos directos con los dos países afectados, pero desaconseja viajar a las zonas afectadas y, a los que regresen de allí, les emplaza a que permanezcan atentos a su estado en los 21 días posteriores.

Hasta el 16 de mayo, se han confirmado ocho casos de ébola en la provincia de Ituri, en RDC, con 246 casos sospechosos y 80 muertes posibles. En Uganda, se han notificado dos casos confirmados sin vínculo aparente en Kampala, entre personas que viajaban desde la RDC, así como un caso adicional confirmado en Kinshasa.

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Brote potencialmente mucho mayor

A este respecto, la OMS ha advertido de que "la alta tasa de positividad de las muestras iniciales y la confirmación de casos en Kampala y Kinshasa apuntan a un brote potencialmente mucho mayor que el que se está detectando actualmente". Entre los factores que elevan el riesgo de propagación se incluyen la inseguridad persistente, la movilidad de la población y la presencia de centros de salud informales.

El ébola es un virus muy infeccioso pero menos transmisible porque requiere un contacto muy directo con los fluidos corporales o con superficies y materiales que han estado en contacto con esos fluidos. Lo que hace diferente este brote de ébola con la cepa Bundibugyo como protagonista es que se trata de una variante poco común con una mortalidad de más del 50 % y sin terapia de cura. El ébola sigue sin tener tratamiento preventivo y hasta el momento solo es posible hacer frente a sus síntomas sin que existan vacunas.

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Por eso, la OMS ha recomendado activar mecanismos de emergencia nacionales, fortalecer la vigilancia y los laboratorios, garantizar la prevención de infecciones en centros de salud, y establecer unidades especializadas para el aislamiento y tratamiento de pacientes.

Asimismo, se ha pedido a los países vecinos y a la comunidad internacional una coordinación estrecha para contener la propagación, subrayando que "ningún país debe cerrar sus fronteras ni imponer restricciones a los viajes y al comercio", advirtiendo que tales medidas podrían ser contraproducentes.

Como alternativa, entre las recomendaciones también se incluyen controles sanitarios en aeropuertos y pasos fronterizos, participación comunitaria en la identificación de casos, funerales seguros y capacitación del personal sanitario.

En cualquier caso, desde la OMS han indicado que cualquier nuevo caso sospechoso debe ser notificado inmediatamente y tratado como una emergencia sanitaria.

Con la declaración de ESPII, el órgano de Naciones Unidas busca movilizar recursos internacionales y garantizar la implementación de medidas de control "eficientes y efectivas" para frenar la expansión del virus Bundibugyo en la región.