Obesidad

La obesidad durante la infancia puede dejar "huellas" químicas en el ADN de los niños

Un estudio asegura que la obesidad deja huella en el ADN de los niños. Universidad de Granada
  • La investigación identifica 120 marcas epigenéticas vinculadas a la resistencia a la insulina durante la pubertad

  • Los hallazgos abren la puerta a detectar de forma precoz el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares en menores con obesidad

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La obesidad infantil no solo deja consecuencias visibles en el organismo. También puede modificar la forma en que funcionan los genes. Un estudio coliderado por la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que el exceso de peso durante la infancia puede dejar "huellas" químicas en el ADN que influyen en la evolución metabólica de los menores durante una etapa clave de su desarrollo: la pubertad. 

La investigación, publicada en la revista científica Cardiovascular Diabetology, ha identificado 120 marcas epigenéticas asociadas a la evolución de la resistencia a la insulina en niños y niñas con obesidad. Los resultados muestran que estos cambios permiten diferenciar entre quienes mejoran, empeoran o mantienen estable este factor de riesgo metabólico a medida que avanzan hacia la adolescencia. 

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Más allá de la herencia genética 

A diferencia de las mutaciones genéticas, que forman parte del ADN heredado de padres a hijos, las modificaciones epigenéticas actúan como interruptores capaces de activar o desactivar determinados genes sin alterar su secuencia. Uno de los mecanismos más conocidos es la metilación, un proceso químico que regula la actividad genética y que puede verse influido por factores ambientales. 

Precisamente, el estudio concluye que muchas de las señales detectadas no dependen únicamente de la genética heredada. Los investigadores observaron que estas marcas podrían estar relacionadas con el entorno, los hábitos de vida o el propio estado metabólico derivado de la obesidad mantenida durante años. 

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Este hallazgo aporta nuevas evidencias sobre cómo la alimentación, el estilo de vida y otros factores ambientales pueden influir en la salud desde edades tempranas, dejando una impronta biológica que va más allá de los genes con los que nace cada persona. 

Un seguimiento durante años 

El trabajo forma parte del proyecto europeo EprObes sobre prevención de la obesidad infantil, liderado por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) y financiado por el Instituto de Salud Carlos III a través del proyecto EXOMAIR. 

La investigación ha sido coliderada por la Universidad de Granada, en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), y ha contado con la participación de equipos clínicos de distintos centros de investigación de España. 

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores realizaron un seguimiento de 90 menores con obesidad desde la etapa prepuberal hasta la adolescencia, ampliando la muestra hasta 129 participantes en algunos análisis. Durante este tiempo analizaron muestras de sangre mediante técnicas genéticas y epigenéticas de alta resolución para observar cómo evolucionaban estas señales biológicas durante el crecimiento. 

Claves para prevenir enfermedades futuras 

Los científicos centran buena parte de su interés en la resistencia a la insulina porque se trata de uno de los principales indicadores de riesgo metabólico. Cuando el organismo pierde capacidad para responder adecuadamente a esta hormona, aumentan las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida. 

"La resistencia a la insulina en edades tempranas incrementa el riesgo futuro de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Comprender cómo evolucionan estas señales epigenéticas durante la pubertad puede ayudar a identificar de forma precoz a los menores con mayor riesgo metabólico", explican los coordinadores del estudio, entre ellos la investigadora de la Universidad de Granada Concepción M. Aguilera. 

Los autores consideran que estos resultados representan un paso importante hacia la llamada medicina de precisión, un modelo sanitario que busca adaptar la prevención y los tratamientos a las características biológicas de cada paciente. 

Hacia una detección más temprana 

Aunque los hallazgos todavía deben seguir investigándose, los expertos creen que estas marcas epigenéticas podrían convertirse en el futuro en biomarcadores capaces de identificar de manera temprana a los menores con mayor riesgo cardiometabólico

La posibilidad de detectar estas señales antes de que aparezcan alteraciones graves permitiría diseñar intervenciones más personalizadas y eficaces para prevenir enfermedades tan frecuentes como la diabetes tipo 2 o las patologías cardiovasculares. 

La obesidad infantil se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial. Este estudio aporta nuevas claves para comprender cómo el exceso de peso afecta al organismo desde edades tempranas y cómo sus efectos pueden quedar registrados en el ADN mucho más allá de la propia herencia genética.