Psicología

Vivir con hipocondría o trastorno de ansiedad por enfermedad, "una película de terror sin pausa": "Los síntomas se vuelven reales"

Una mujer en el médico
Una mujer en el médico. Magnific
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Lo que antes se llamaba 'hipocondría' ahora se conoce como "trastorno de ansiedad por enfermedad" y se trata de una condición psicológica caracterizada por una preocupación excesiva y persistente por padecer una enfermedad grave. En este sentido, la psicóloga clínica Anna Sibel explica todo lo que hay detrás de esta problemática, estableciendo el primer derribo de clichés que se suelen atribuir a las personas que lo padecen.

"Tenemos en mente el estereotipo de la persona que corre al médico por un rasguño, pero eso eso es un 'mema' comparado con la realidad de lo que significa vivir con este trastorno: es vivir en una película de terror que no tiene pausa", introduce la experta.

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Además, la experta explica el funcionamiento de los diferentes mecanismos que este tipo de ansiedad utiliza para 'instalarse' dentro de la persona: desde los sesgos de confirmación hasta un estado de alerta permanente que cuenta con "dobles raseros", tal y como explica. 

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"La ansiedad nos hace crear síntomas que sentimos"

"Los síntomas que tienes son reales. Tu corazón se acelera, sientes sudor. Tu cuerpo no te está mintiendo. Lo que pasa es que la ansiedad se vuelve tan grande que el cuerpo responde exactamente como lo haría si estuviese en peligro real", inicia.

Es en este punto donde empieza el siguiente paso. Como Sibel lo llama, "el bucle infernal": "La ansiedad crea síntomas. Esos síntomas 'confirman' que tienes razón en estar ansioso. La ansiedad aumenta y los síntomas empeoran. Así, sucesivamente". 

Para romper el bucle, Sibel recalca el hecho de que "no podemos pararlo simplemente diciéndole al cuerpo que todo es psicológico. El problema no es negar esos síntomas, sino que los interpretamos de forma completamente catastrofista, y esto sí se puede cambiar".

El sesgo de confirmación como detonante de más ansiedad

La interpretación de lo que nos sucede se aúna con los sesgos de confirmación. Tal y como lo ilustra Sibel, "cuando temes tener una enfermedad, el cerebro busca obsesivamente cualquier prueba de que tenemos esa enfermedad".

Aquí es donde expone la cuestión del "doble filo" antes mencionada: "Un resultado médico debería tranquilizarte, pero entonces tu mente comienza a pensar si los análisis estuvieron mal; si era algo tan raro que no se podía detectar; si el equipo sanitario no se percató de algo… La buena noticia se convierte en un motivo más para preocuparse".

Sin embargo, no acaba ahí el asunto, según la experta: "Si eres alguien que lee mucho acerca de la cuestión, el propio conocimiento se convierte en tu mayor enemigo porque empiezas a relacionar más elementos".

Cuando lo importante es "validar el patrón"

Ante esta circunstancia, Sibel ilustra que "lo peligroso es que el cerebro aprende a que toda inquietud es merecida ya que ello nos induce a realizar comprobaciones. El resultado de lo que digan los exámenes médicos -en esta casuística- no importa: lo que importa es que validaste el patrón de "cuando me asusto, debo buscar seguridad médica".

A pesar de todos estos elementos y de sus consecuencias, Sibel enfatiza que "esto no es una enfermedad, sino un patrón de pensamiento, conducta e interpretación". "Hay una buena noticia en todo esto: del mismo modo que es un patrón aprendido, puede ser desaprendido".

¿Qué propone en esta línea? "No buscar más tranquilizantes médicos, sino aprender a cambiar fundamentalmente cómo se interpretan los síntomas. Necesitamos aprender a responder de forma diferente ante ese miedo y llegar a un acuerdo con la incertidumbre", concluye.