Una experta avisa sobre los peligros de usar gafas premontadas de farmacias o bazares: "Es comparable a automedicarse"

Imagen de unas gafas premontadas
Unas gafas premontadas con montura transparente. Cedida por Coleixo de Ópticos Optometristas de Galicia
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Vamos a una farmacia, gasolinera o bazar y vemos un estante con gafas premontadas (fabricadas de forma estándar y con una graduación preestablecida), listas para comprar. No hemos llevado a cabo una revisión de nuestra vista para ello ni tampoco hemos comprobado -más allá de lo que pone la etiqueta- el uso o las dioptrías específicas de las gafas. 

Se trata de una situación, según expone la presidenta Colegio de Ópticos Optometristas de Galicia, Esther Amaro, en la que no hay adaptación previa e individualizada "no tiene la solución adecuada para corregir la visión". De acuerdo con el señalamiento público que se realiza hacia este tipo de productos, explica que "un uso indiscriminado y prolongado en el tiempo puede ocasionar trastornos en el sistema visual que afecten al rendimiento para tareas en visión próxima y lejana".

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"Sólo se adaptan a una mínima parte de la población"

Aproximadamente el 2% es el porcentaje que dan desde el Colegio al respecto de las personas que sí son indicadas para usar estas gafas, debido a que los cristales y la graduación son favorables. 

Uno de los problemas principales que señalan es el hecho de que este tipo de gafas premontadas "tienen la misma graduación en ambos ojos". Tampoco, añaden, "no corrigen el astigmatismo, la distancia de los centros de los ojos no es siempre la que necesita cada caso individual y suelen estar a una altura diferente de enfoque de los ojos".

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Unas gafas premontadas con montura transparente

Los importantes problemas de usar gafas premontadas

Al tener estas contraindicaciones debido a que son productos estandarizados y no personalizados, desde el Colegio de Ópticos Optometristas de Galicia se señala que "pueden producirse desequilibrios binoculares y quiénes las lleven puestas tendrán que hacer un esfuerzo mayor para conservar una vista relativamente cómoda".

La construcción de las gafas es otro de los puntos calientes. Más concretamente, la forma del cristal que se montan: "este tipo de gafas usa lentes con dos superficies convexas, en lugar de lentes formadas por una superficie cóncava y otra convexa, que es la que usan los fabricantes de lentes oftálmicas".

Una mayor distorsión de la imagen y una mayor incomodidad visual, dadas las características físicas de este tipo de lentes, son de los riesgos añadidos que desde el Coleixo ponen encima de la mesa. Pero no son los únicos. 

"La calidad es inferior a la de cualquier otra gafa"

A la construcción en factor forma se le suma el factor cualitativo: "La mala calidad de imagen que proporcionan, sumado a los problemas binoculares que producen, provocan una disminución del rendimiento del sistema visual de quién las lleva puestas, en visión próxima". 

Ver de cerca con este tipo de gafas no sólo se complica, sino que es contraproducente, de acuerdo a lo que indican los expertos. 

"Este tipo de gafas no son más que unas lentes de aumento que se fabrican de forma masiva. Aunque pueden ayudar a enfocar de cerca son un instrumento para salir del paso y adquirirlas por cuenta propia es equiparable a automedicarse. Nunca son adecuadas porque muy poca gente tiene la misma graduación en ambos ojos", lamenta la presidenta del Coleixo, Esther Amaro.