La falta de capacidad de diagnóstico impide conocer la magnitud real de la propagación y los expertos apuntan a que podría haber más casos no detectados
Francia detecta el primer caso positivo de ébola y activa de forma inmediata los protocolos de seguridad sanitaria
Francia ha confirmado el primer caso de ébola en el país. Se trata de un médico que regresaba de una misión en la República Democrática del Congo (RDC), donde el pasado 15 de mayo se detectó un brote de la enfermedad, considerado por la OMS y el CDC de África como una emergencia de salud pública de interés internacional.
Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad congoleño, el brote acumula hasta el momento 1.048 casos confirmados, con 267 fallecidos y 112 personas recuperadas, lo que sitúa la letalidad en el 25,5%. La epidemia también se ha extendido también a la vecina Uganda, donde se han registrado 19 contagios y dos muertes. "Probablemente solo reflejan una parte de la realidad", advirtió la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) el pasado lunes.
Se trata del decimoséptimo brote de ébola en la RDC y posiblemente uno de los más importantes desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976 en la localidad congoleña de Yambuku, junto al río Ébola, del que toma su nombre la enfermedad.

Una variante sin vacuna
En esta ocasión, el brote está causado por la cepa Bundibugyo (Orthoebolavirus bundibugyoense), considerada especialmente compleja desde el punto de vista epidemiológico y operativo debido al contexto de conflicto armado en la zona.
El acceso limitado a pruebas diagnósticas retrasa la detección de casos y dificulta el control de la transmisión. Además, no existe actualmente ninguna vacuna autorizada ni tratamiento específico aprobado para esta variante, aunque la OMS recomienda el uso de alternativas terapéuticas en el marco de ensayos clínicos.
"El pico no ha quedado atrás, sino que aún está por llegar"
El pasado martes 16, Bruno Michon, jefe de operaciones de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), advirtió en rueda de prensa de que esta epidemia podría prolongarse "otro año antes de terminar".
Alertó también de la "falta de capacidad de diagnóstico", que impide conocer con precisión el alcance real de la propagación, y señaló que "el pico no ha quedado atrás, sino que aún está por llegar".
En cuanto al caso detectado en Francia, el paciente se encuentra estable en un centro hospitalario especializado en enfermedades infecciosas de alta transmisibilidad. Las autoridades han activado una investigación epidemiológica para rastrear posibles contactos.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) mantiene su evaluación de riesgo como baja para viajeros en zonas de transmisión activa y muy baja para la población general en Europa.

