Enfermedades

El síndrome del olor a pescado con el que conviven algunas personas: “Puede ser genético o por problemas de hígado”

Una chica de espaldas
Una chica de espaldas. Unsplash
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Existe una condición poco común que, literalmente, provoca 'olor corporal a pescado': no es por falta de higiene, sino que se trata de un problema metabólico que puede darse por diferentes factores. Su nombre es trimetilaminuria y su causa es el exceso de trimetilamina dentro de nuestro organismo. Esta sustancia es la que provoca el 'olor a pescado'. Pero, ¿por qué sucede? La doctora Fiorella Pamas Candía, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) explica en la web de 'Informativos Telecinco' sus causas y cómo mitigar sus efectos.

Qué es la trimetilamina y el problema cuando se metaboliza

La trimetilamina “es una pequeña molécula que contiene nitrógeno y que en nuestro cuerpo se produce, principalmente, en el intestino cuando se metabolizan determinados nutrientes que derivan en trimetilamina”, inicia la experta.

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Ahora bien, destaca que “el problema no es producir esta sustancia, sino el no poder metabolizarla, lo cual provoca que se acumule en exceso dentro del cuerpo”. La cuestión del olor corporal no es solo por la composición química de esta. También se debe a que “no es volátil”, según matiza Palmas Candía.

Las posibles causas del 'olor a pescado'

¿Qué es lo que puede provocar esta condición? La doctora primeramente abre como primer escenario el genético. Pero antes, hay otro ingrediente principal a tener en cuenta: un gen llamado FMO3, que transforma la tiretilamina en otra sustancia “prácticamente inodora”, y esto sucede en nuestro hígado, prosigue la experta.

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“La forma clásica -trimetilaminuria primaria- sí tiene un origen genético. Se debe a variantes en el gen FMO3 que hacen que la actividad de esta enzima esté reducida. Generalmente presenta una herencia autosómica recesiva, por lo que los padres pueden ser portadores sin padecer la enfermedad”.

Otro escenario que plantea la experta es que "puede existir un exceso de trimetilamina cuando se produce una cantidad extraordinariamente elevada en el intestino o cuando el hígado tiene temporalmente menor capacidad para transformarla. A veces sucede cuando hay problemas hepáticos”.

Y finalmente, también está la cuestión hormonal: “En algunas mujeres los síntomas pueden intensificarse alrededor de la menstruación y a veces durante la pubertad o con el uso de anticonceptivos orales”.

“Son personas sanas, pero el impacto psicológico y social es muy grande”

La doctora explica que hay dos grandes ámbitos de la persona a tener en cuenta, de cara a los efectos de la condición: el ámbito físico y el psicológico-social.

“Las personas que acumulan trietilamina en el cuerpo son personas sanas. Esta sustancia no suele producir daños en los órganos ni tampoco otras alteraciones físicas importantes”.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra "su mayor impacto suele producirse en la esfera psicológica y social". "El olor puede ser intenso, variable y difícil de controlar y, además, no desaparece necesariamente aumentando la higiene”, prosigue la experta.

Así se pueden mitigar los efectos de la trimetilaminuria

“No se conoce la incidencia ni la prevalencia real de la enfermedad y tampoco hay un tratamiento curativo de la trimetilanuria genética por ahora”, explica. No obstante, esto no implica que no se pueda ‘ajustar’ el olor.

La dieta es uno de los primeros elementos: “reducir aquellos alimentos que en cada paciente favorecen más la producción de trimetilamina. Entre ellos pueden encontrarse pescados y mariscos, huevos, vísceras o determinadas legumbres, aunque la tolerancia es muy variable”. Sin embargo advierte de que “no pueden eliminarse de forma indiscriminada”.

Alude también a otros métodos como vitamina B2, carbón activado o ciclos cortos de antibióticos. Todos estos “solo en determinadas causas y, por encima de todo, la pauta del tratamiento debe ser individualizada y supervisada por profesionales de la nutrición”.

Los hábitos también pueden ayudar según Fiorella: “Por ejemplo, ducharse después de una sudoración intensa, cambiar la ropa con frecuencia, utilizar tejidos transpirables y emplear productos de higiene ligeramente ácidos, que pueden favorecer la eliminación de la trimetilamina de la piel. También puede ser útil que cada paciente aprenda a identificar las circunstancias en las que empeoran sus síntomas”.

"El apoyo psicológico puede ser necesario en algunos casos, para poder sobrellevar los síntomas”, concluye la experta.