Una experta en limpieza aclara cada cuánto hay que cambiar las sábanas en verano: "No hay que complicarse"

El olor de la ropa de cama también puede afectar a nuestro descanso; además, la humedad favorece la proliferación de bacterias, por lo que una frecuencia de cambio correcta es esencial
Lucía Lipperheide, experta en orden y cuidado del hogar: "La ropa de cama si no se ventila o se lava bien afecta al descanso"
Lucía Lipperheide es toda una influencer de la limpieza; una suerte de Marie Kondo a la española, que con contenidos prácticos y fáciles de aplicar en nuestro día a día, se ha hecho con más de 1,7 millones de seguidores. Al igual que sucede con otras reinas del orden, como Elisabet Jiménez, Lucía postea consejos para mantener bajo control desde olores desagradables hasta manchas que parecían imborrables. En verano se suman, además, pequeños problemas del día a día como el gasto extra de electricidad en las olas de calor. Y, hablando de calor, este afecta también al cambio de la ropa de cama: ¿cada cuánto hay que cambiarla en verano según Lipperheide y en qué debemos fijarnos? Esto es lo que nos dijo en una entrevista con 'Informativos Telecinco'.
La frecuencia con la que hay que cambiar las sábanas

Hay dos detalles que suelen afectar al cambio de sábanas en las épocas de más calor: el sudor, cuyo olor puede impregnar la ropa de cama, y el aroma a fresco de aquellas, que sin duda nos puede ayudar a descansar mejor. Con esto en la cabeza, Lucía Lipperheide es clara: "Yo las cambio una vez a la semana, en verano cada 5 días o antes si hace mucho calor o estamos enfermos". En el caso de enfermedad hay que hacerlo porque prevenimos posibles contagios y aceleramos la recuperación, aunque también por el mismo motivo que las cambiamos cuando hace más calor: se acumulan más bacterias que contribuyen a desarrollar mal olor en la ropa (que es, en definitiva, lo que hace el sudor).
Cómo lavar la ropa para que "huela bien de verdad"

Y es que los malos olores en la ropa, también en la de cama, no suelen proceder de la suciedad, sino, como bien indica Lipperheide, de la humedad. Es aquí donde tenemos que poner el foco. ¿Cómo lavarlas? Según explica la experta, "no hay que complicarse" con productos milagrosos: basta con un lavado largo, a 60 grados, que incluya bicarbonato además del detergente que utilicemos. Esto hará que “huelan bien de verdad”.
Otro detalle que debemos tener en cuenta es el de eliminar toda humedad de la ropa cuando vayamos a meterla a lavar. Nunca debemos dejar, ni en el cesto de la ropa sucia ni en el tambor de la lavadora, ropa húmeda o con sudor. O las dejamos secar bien antes de proceder al lavado o ponemos en marcha la lavadora nada más meterlas. Lipperheide recuerda “secarlas muy bien” cuando las pongamos a tender. Guardarlas con algo de humedad, aunque sea solo un poco, es un gran error, ya que es ahí donde los malos olores entran en acción. En zonas de interior es raro que esto suceda, pero hay que tener cuidado con cómo guardamos sábanas, fundas de almohada y colchas si vivimos en zonas costeras: en estos lugares, la humedad dificulta el secado y hay que tocar bien la prenda para asegurarnos de que está en perfectas condiciones para volver a usarse o para guardarse dentro del armario.
