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La señal que hemos "normalizado demasiado" y que indica que la boca no está sana, según una odontóloga

La doctora Sandra G. Martín
La doctora Sandra G. Martín. Cortesía
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La salud bucodental ha mejorado en los últimos años, sin embargo, las caries siguen siendo habituales en las consultas de los dentistas españoles, así lo aseguraba el Consejo General de Dentistas en su conocido Libro Blanco, 'La salud oral en España: análisis de un cuarto de siglo', presentado en 2025. Sobre todo en personas mayores, cuyo principal problema es que no acuden al dentista todo lo necesario. Ir al dentista no es barato, por eso muchos optan por no ir a las revisiones. Pero, ¿se puede tener una boca sana sin ir al dentista? Sí, aunque hay que seguir las recomendaciones de los especialistas y revisar la boca -por lo menos- una vez al año.

En este sentido, hemos consultado a una experta internacional, la doctora Sandra G. Martín, odontóloga, divulgadora y empresaria especializada en odontología estética, periodoncia, salud oral integral y diseño digital de la sonrisa. Actualmente dirige DR. S London, una clínica en la que desarrolla un enfoque pionero que integra salud oral, estética, prevención y bienestar global. Ha trabajado con deportistas, artistas y personalidades internacionales, además de participar activamente en proyectos solidarios de atención bucodental en comunidades vulnerables, como el de la Fundación Let Love Rule en Bahamas junto a Lenny Kravitz. En su consulta suele ver pacientes que tienen tres problemas comunes en la boca: inflamación de las encías, higiene interdental insuficiente y una frecuencia elevada de consumo de azúcar o bebidas ácidas. Sobre esto último, se observa que los menores españoles consumen hasta 55,5% gramos de azúcar al día, cuando la indicación de la OMS es de 25 gramos. Así lo aseguraba en su estudio 'Consumo de azúcar añadido en niños españoles (7-12 años) y densidad de nutrientes de los alimentos que contribuyen a dicho consumo: un estudio observacional' el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INYTA), perteneciente de la Universidad de Granada.

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Por lo tanto, los dentistas tienen una batalla constante contra el consumo de azúcar, que provoca el deterioro de la salud bucodental, pero también contra un correcto cepillado. "Mucha gente se cepilla los dientes y piensa que con eso es suficiente, pero nunca limpia entre ellos. El cepillo no puede acceder correctamente a todos esos espacios y ahí es donde puede acumularse la placa", explica a la web de 'Informativos Telecinco' la doctora. También ve muchísimo desgaste dental: bruxismo, estrés, bebidas ácidas, ciertos hábitos alimentarios… "Los dientes nos cuentan muchas cosas sobre el estilo de vida de una persona y sobre cómo funciona su boca. Y hay una señal que seguimos normalizando demasiado: que las encías sangren. El sangrado frecuente al cepillarnos no es algo que debamos normalizar. Suele ser una señal de inflamación y merece que investiguemos la causa". Estas son algunas de las recomendaciones que expone en su libro 'La salud empieza en tu boca' (Rocaeditorial, 2026) donde explica cómo factores como la respiración, el sueño, la masticación o el microbioma oral se relacionan con diferentes procesos del organismo. Además, desmonta mitos y plantea nuevas claves para entender el cuidado de la boca como parte de una visión global de la salud.

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Los consejos para tener una boca sana

¿Cuáles son los hábitos que ayudan a tener una boca sana? Lo primero que hay que tener en cuenta es la constancia. "No necesitamos rutinas imposibles; necesitamos hacer bien unas pocas cosas todos los días. Yo recomiendo cepillarnos tres veces al día, utilizar una buena pasta dental, me gustan especialmente las formuladas con nanohidroxiapatita, limpiar a diario los espacios entre los dientes con hilo o seda dental y, cuando esté indicado, cepillos interdentales, limpiar la lengua y acudir periódicamente al dentista y al higienista".

Más allá de esto cuidados básicos, hay otros que influyen también:

  • No fumar
  • Controlar la frecuencia con la que consumimos azúcar
  • Alimentarnos bien
  • Dormir adecuadamente
  • Prestar atención a señales como el sangrado de las encías

"Con estos hábitos ayudamos a prevenir sobre todo caries y enfermedades de las encías, como la gingivitis y la periodontitis, además de problemas como el mal aliento. Pero hay algo que me parece fundamental: entender que cuidar la boca forma parte de cuidar nuestra salud general. Cada vez conocemos mejor las asociaciones entre la salud periodontal y determinadas enfermedades sistémicas. No significa que una enfermedad de las encías sea la causa directa de todas ellas, pero existen mecanismos compartidos, como la inflamación, que hacen que ya no podamos seguir considerando la boca como algo aislado del resto del organismo".

"Una sonrisa bonita no es necesariamente una boca sana"

Tener una dentadura blanca no es tener una dentadura sana

En redes sociales es común ver a muchos influencer y personajes famosos con dentaduras blancas impecables, sin embargo, más allá de lo estético no significa que sea la característica de una boca sana. Así lo explica la propia odontóloga: "Creo que esta es una de las grandes confusiones que tenemos que desmontar: una sonrisa bonita no es necesariamente una boca sana. Podemos tener unos dientes blancos, perfectamente alineados y aparentemente preciosos y, al mismo tiempo, tener las encías inflamadas, caries, desgaste dental o problemas funcionales. Lo veo continuamente en consulta".

Para ella siempre tiene que haber un orden: primero biología, después función y después estética. Antes de pensar en blanquear, alinear o cambiar la forma de los dientes, deberíamos asegurarnos de que los tejidos están sanos y de que todo funciona correctamente. "Cuando hablo de función no me refiero solo a masticar. La mordida, la posición de los dientes, la lengua, los maxilares y las vías respiratorias forman parte de un sistema que hay que valorar en conjunto. Cómo respiramos también importa cuando hablamos de salud oral. La estética puede ser maravillosa y puede mejorar muchísimo la autoestima de una persona, pero tiene que construirse sobre una boca sana y funcional".

Cómo cepillarnos correctamente los dientes

Como ya hemos visto, mantener una buena higiene no es solo lavarse correctamente los dientes y pasarse el hilo. Hay que cuidar las encías, limpiar la lengua, prestar atención a la alimentación, evitar el tabaco, vigilar la sequedad de boca y cuidar la saliva y el microbioma oral. La saliva, de hecho, es uno de los grandes sistemas naturales de protección que tenemos: ayuda a neutralizar los ácidos, protege los dientes y contribuye a mantener el equilibrio del entorno oral. "Cuando falta, todo lo demás se complica. Y luego está la función. Cómo mordemos, cómo masticamos, dónde descansa la lengua e incluso cómo respiramos forman parte de la conversación sobre salud oral, aunque durante años muchas veces se hayan quedado fuera de ella".

Por supuesto, también es fundamental acudir a revisiones aunque aparentemente no nos duela nada porque muchas enfermedades bucales empiezan de forma silenciosa. La periodontitis, por ejemplo, puede avanzar durante mucho tiempo sin producir dolor. Una vez tenemos todo esto claro, ya en casa debemos aprender a cepillarnos bien la dentadura. ¿Cómo?Para empezar, hay que hacerlo unas tres veces al día, procurando que uno de esos cepillados sea especialmente minucioso, sobre todo el de antes de acostarnos.

"Me gustan mucho los cepillos eléctricos porque facilitan una limpieza eficaz y muchos incorporan temporizador y control de presión, dos herramientas que ayudan muchísimo a mejorar la técnica. En cuanto a la pasta, me interesan especialmente las formulaciones con nanohidroxiapatita, un material biomimético similar al componente mineral del esmalte y que se utiliza en productos destinados a favorecer la remineralización y reducir la sensibilidad dental". Tras esto, una vez al día hay que hacer una buena limpieza interdental, con hilo o seda dental y, según el espacio y las necesidades de cada persona, cepillos interdentales.

En este sentido, cometemos varios errores al cepillarnos los dientes: hacerlo demasiado fuerte y demasiado rápido. Es una forma de dañar la encía y favorecer el desgaste del diente. "También nos olvidamos mucho de la zona donde el diente se encuentra con la encía, que es precisamente uno de los sitios donde más placa puede acumularse. Y después están los grandes olvidados: los espacios entre los dientes. Puedes hacer un cepillado fantástico y seguir dejando zonas sin limpiar si nunca utilizas hilo, seda dental o cepillos interdentales".

La limpieza de la lengua, la gran olvidada

Y la lengua, por supuesto, debe formar parte de nuestra rutina diaria. Es la gran olvidada pero muy importante. "Suelo explicarlo de una forma muy visual: la lengua es como la alfombra de la boca. Su superficie está llena de pequeñas papilas y surcos donde pueden acumularse bacterias, restos de alimentos y células descamadas. Por eso podemos cepillarnos perfectamente los dientes y seguir teniendo un recubrimiento importante sobre la lengua, que además puede contribuir al mal aliento.

La recomendación de la doctora Sandra G. Martín es muy sencilla: raspar la lengua nada más levantarnos y volver a hacerlo como último paso antes de acostarnos. Es decir, que sea lo primero que hacemos por nuestra boca al despertar y lo último que hacemos por ella antes de dormir. Lo podemos hacer con un raspador lingual, de atrás hacia delante, con suavidad y sin presionar en exceso. ¿Por qué se recomienda coger este hábito? La lengua es un órgano fundamental para hablar, tragar y para la función de toda la boca, y su posición y su función forman parte del equilibrio del sistema oral. "Durante años hemos reducido la higiene oral prácticamente a los dientes, cuando en realidad la boca es un ecosistema completo: dientes, encías, lengua, saliva, microbiota, función y vías respiratorias forman parte del mismo sistema. Ese cambio de mirada es justamente uno de los mensajes centrales de 'La salud empieza en tu boca': dejar de pensar solo en los dientes y empezar a entender la boca como una parte fundamental de nuestra salud".