OnlyFans y salud mental: ¿cómo puede afectarnos abrir una cuenta para vender contenido erótico?

  • Con más de 150 millones de usuarios en todo el mundo, OnlyFans destaca por su contenido erótico

  • Iago Moreno, sociólogo experto en fenómenos digitales, ha analizado a fondo las repercusiones sociales de esta plataforma

  • Una joven de 23 años explica a Yasss cómo ha afectado a su salud mental tener una cuenta sexual en OnlyFans: “Más de una persona me ha amenazado con filtrar mis vídeos a familiares o en redes”

Pensar en OnlyFans es pensar en una nueva forma de compartir contenido erótico, y es que aunque la plataforma esté destinada para otros usos, su popularidad se debe en gran parte a los creadores de contenido para adultos.

Con más de 150 millones de usuarios en todo el mundo, la polémica estaba servida cuando anunciaron que prohibirían el contenido sexual explícito a partir del 1 de octubre. Sin embargo, desde las redes sociales de OnlyFans anunciaron su rectificación. “Gracias a todos por hacer oír vuestras voces. Nos hemos asegurado de cumplir las garantías necesarias para apoyar a nuestra diversa comunidad de creadores, y hemos suspendido el cambio de política previsto”, explicaban. “OnlyFans es sinónimo de inclusión y continuaremos proporcionando un hogar a todos los creadores”. Pero, ¿hasta qué punto es un hogar seguro esta plataforma? Y lo que es más importante, ¿es posible abrir un perfil erótico sin repercusiones sociales y psicológicas?

El fenómeno de OnlyFans

Para muchas personas OnlyFans es un trabajo cómodo y fácil. Te creas un perfil y compartes contenido desde casa. Sin embargo, cuando el cuerpo se convierte en el producto en venta y los consumidores se aprovechan de ello, esta dinámica cambia.

En primer lugar, debemos saber que la plataforma cuenta con 1,5 millones de creadores de contenido, una cifra que aumentó enormemente durante la pandemia. De estos nuevos emprendedores, un 97% son mujeres según Hubite, el directorio de OnlyFans más grande hasta la fecha, por lo que tiene más sentido hablar en femenino. Por otro lado, el 76% de los consumidores de contenido son hombres.

Respecto a la edad, la plataforma tiene una política muy estricta según la cual solo puedes usar OnlyFans si eres mayor de 18 años. Sin embargo, se han notificado numerosos casos de menores que se han saltado las medidas de seguridad para abrirse perfiles, en muchos casos eróticos. No son casos aislados, tal y como han notificado escuelas, autoridades y familiares preocupados principalmente en Estados Unidos y Reino Unido.

Se trata pues de una plataforma tan compleja como polémica, y para conocer sus repercusiones sociales más a fondo hemos contado con Iago Moreno, sociólogo experto en fenómenos digitales y cambio social.

¿Por qué tanta gente se suma a OnlyFans?

La primera gran pregunta que hemos planteado a Iago es por qué cada vez más personas se decantan por esta opción de trabajo, especialmente en el terreno sexual. El sociólogo tiene claro que, aunque OnlyFans ofrece soberanía sobre el propio contenido ya que no dependes tanto de productoras externas, detrás hay una cuestión económica: “Hay casos, la mayoría, que es por una necesidad estrictamente económica, a veces a la desesperada y sin mucha conciencia de las implicaciones terribles que puede tener para la vida de alguien dar un paso así desconociendo quien se puede aprovechar de ti, los efectos que puede tener para ti en un futuro o sin reflexionar sobre los dilemas de fondo que nos debería generar el auge de una plataforma de estas dimensiones e intenciones”. Y prosigue: “También hay gente que lo usa para contenidos no pornográficos, existe eso. OnlyFans es una buena alternativa a otras plataformas de micromecenazgo mensual".

Hay que seguir el rastro del dinero y entender quién ha hecho millones en base a esto

Desde el punto de vista sociológico, Iago analiza las dinámicas sociales que se esconden detrás del auge de OnlyFans. “Desigualdad, un mercado laboral cerrado incapaz de incluir a generaciones enteras de forma más o menos estructurada, una sociedad que cosifica a las mujeres y reproduce bajo nuevas formas viejas desigualdades de género e identidad sexual; delitos que hoy se disfrazan bajo un ropaje punto-com”, a lo que añade un factor importante: los movimientos de capital. “La ‘pornificación’ de OnlyFans se aceleró fundamentalmente después de que Fenix International Ltd, una macro-corporación propietaria de una de las mayores redes de servicios de webcam en el mundo, se hiciese con una parte importante de la empresa. Hay que seguir el rastro del dinero, como siempre, y entender quién ha hecho millones en base a esto. Que más allá de contadas excepciones, no han sido les creadores. Mucho menos, les que desesperadamente se lanzaron a la desesperada durante la pandemia”.

La decisión truncada de borrar el contenido erótico

La siguiente cuestión que debatimos con Iago Moreno es la decisión que tomó la plataforma de eliminar el contenido erótico y, semanas después, la rectificación al respecto. “En lo que tiene que ver con la prohibición se mezclan presiones de carácter político (en un Estados Unidos donde el evangelismo y otras formas de conservadurismo social son cada vez más poderosos) con otras de criterio económico. Según The New York Times, por ejemplo, hasta los bancos eran reticentes a cobrar pagos por sus tarjetas de materiales que, potencialmente, podían acabar siendo investigados por su vinculación a delitos como el proxenetismo o la pedofilia”, evidencia el sociólogo. “Estos son los argumentos esgrimidos generalmente, y tienen sentido que ejercieran una presión sobre la empresa”.

Respecto a la rectificación, Moreno analiza las fuerzas externas de la plataforma: “OnlyFans existe porque hay un hueco en la industria para ello, y si se retirase privadamente (y no por un cambio en la regulación de este tipo de actividades, muy difícil en una red global como la de nuestros días) otra empresa ocuparía su lugar. De hecho, en España productoras como Fakings, que se autopromocionan como la factoría ‘del porno del pueblo’ compiten para por crear una propia llamada ‘LoverFans’, y son muchas las actrices porno españolas que crearon ambas”.

OnlyFans vs. Pornografía tradicional

Diversas investigaciones consideran que la pornografía tradicional desensibiliza a los consumidores frente a la violencia sexual y propaga mitos relacionados con el sexo. Este efecto es extrapolable a OnlyFans ya que, como Iago comparte, “es extrapolable a las dinámicas generales de toda la industria pornográfica y, por extensión, a toda representación erótica o sexual que parte de los cánones y normas de nuestra sociedad, por lo menos a un nivel global”. Sin embargo, hay matices: “OnlyFans pone al servicio de cualquier ‘creador’ una plataforma que, potencialmente, se puede utilizar para hacer otro tipo de contenidos y, efectivamente, en OnlyFans hay posporno feminista y reivindicativo, erótica queer a contracorriente de los cánones de la sexualidad y la identidad de género”.

Pese a este tipo de contenidos, el auge de la plataforma no está tan relacionado con el poder creativo de los creadores sino con “cumplir un papel a gran escala en la industria pornográfica, en ser, digamos, un 'chulo transnacional y digital', con todas las implicaciones éticas que eso implica”.

Por otro lado, la industria sexual tradicional ha denunciado en numerosas ocasiones las prácticas vejatorias y la vulneración de los derechos de las trabajadoras sexuales. ¿Es posible que esto suceda en plataformas como OnlyFans?, le planteamos a Iago Moreno.

“El concepto de ‘gestor de cuentas de OnlyFans’, como dijo Elizabeth Duval, es muchas veces un mero eufemismo para los proxenetas de nuestro tiempo. Son muchos los que disfrazan su trabajo de proxeneta como una suerte de ‘community management’ táctico e inteligente cuando lo que te venden es entrar a un circuito de difusión construido en base al privilegio de manejar otras muchas cuentas y parasitar su poder de difusión para seguir lucrándose”. El sociólogo recalca que son muchos quienes amenazan a las creadoras de contenido con quitarles sus cuentas y, en consecuencia, su única fuente de ingresos: “Las desigualdades de poder que parasitan estos nuevos proxenetas digitales (y de las que se beneficia OnlyFans) son escalofriantes, y eso no puede quedar fuera del debate”.

Es por ello que alerta de las prácticas ilegales que cualquiera debería conocer antes de abrirse una cuenta en la plataforma, sobre todo aquellas relacionadas con los abusos por parte de los consumidores de contenido. “Canales de Telegram que difunden el contenido privado que se hace sólo para los suscriptores, redes de ‘doxxing’ que se dedican a revelar los datos privados de las personas que crean sus cuentas (a veces por necesidad personal), y otras tantas formas de acoso tan antiguas como la violencia misma contra las trabajadoras sexuales”, reivindica.

La superioridad moral hacia OnlyFans

El auge de la creación de contenido erótico y la cara oscura de OnlyFans ha provocado una visión de la plataforma que mezcla la estigmatización con la superioridad moral. Quienes no tienen en cuenta a menudo se sienten con la potestad de juzgar a quienes utilizan esta herramienta como sustento económico. Esto se debe en parte a, como indica Iago, la desinformación. “Existe un gran abismo entre la realidad y la percepción porque es una red opaca y de pago de la que, para formarse una visión general, no es fácil informarse”.

En la pandemia OnlyFans arrastró a muchas personas a auto-explotarse sexualmente con implicaciones muy jodidas para la vida privada y el día a día

“Es cierto que gran parte del contenido de OnlyFans no se diferencia mucho del porno mainstream y consiste, de hecho, en una suerte de Instagram sin restricciones para actrices ya famosas. Es entendible que haya quien se queje alegando cosas así”, explica el sociólogo diferenciando este tipo de quejas con aquellas críticas basadas en el puritanismo y el ataque a la moral de las creadoras de contenido. “Una cosa no debe tapar a la otra. En la pandemia OnlyFans arrastró a muchas personas a auto-explotarse sexualmente con implicaciones muy jodidas para la vida privada y el día a día por una desesperación estrictamente económica es importante. Yo lo he visto en casos cercanos a mí sin ir más lejos”.

El impacto de OnlyFans en la salud mental: el caso de Ana

Tal y como ha explicado Iago Moreno, abrirse una cuenta de OnlyFans no es una decisión sin consecuencias, y es que los efectos psicológicos a largo plazo son algo que se está comenzando a documentar y alertar.

El actor Tyler Posey ha sido uno de los muchos en compartir las secuelas de crear contenido erótico. “Intento por todos los medios ser lo más artístico posible con el contenido que publico porque no quiero que sea solo porno”, explicaba en una entrevista, a lo que añadía que le resulta inevitable sentirse como un objeto. Sin embargo, esto no es algo que ocurra exclusivamente a figuras publicas con más suscriptores.

Por otro lado Ana, una chica de 23 años que nos ha solicitado modificar su nombre para preservar su intimidad, comenzó a compartir contenido sexual en OnlyFans a mediados de 2020. Ahora la joven sufre ataques de pánico cuando tiene que salir de casa, un episodio depresivo y dificultades a la hora de compartir su intimidad con otras personas.

“Creía que sabría separar OnlyFans de mi vida privada, pero eso se acaba convirtiendo en tu vida privada”, confiesa. “He perdido relación con amigos de toda la vida, he tenido discusiones con familiares, he conocido a gente por la que he sentido cosas que han pasado de mí al enterarse de lo que hago, a veces poniendo excusas y casi siempre dejando claro que es por eso, con más o menos tacto. Me han llamado puta, guarra, zorra. Y sí, la culpa es de quienes piensan que enseñar un pezón o grabarme masturbándome me devalúa, pero quien sufre las consecuencias soy yo”, reflexiona.

Para Ana, a día de hoy es incompatible tener una cuenta de OnlyFans y encajar en la sociedad. “Tal y como es el mundo ahora mismo, es imposible entrar en OnlyFans y salir igual que antes, sin repercusiones. Quizá si ocultas tu identidad muy bien sí, pero si decides enseñar la cara te expones a consecuencias leves y graves. Desde problemas con amigos o a la hora de tener pareja como yo, a que no te quieran contratar en otro trabajo por lo tuyo. Todo esto por no entrar en los delitos en este mundo, que son el pan de cada día”, relata.

A este respecto, enfatiza en la extorsión. “Más de una persona me ha amenazado con filtrar mis videos a familiares o en redes si no pagaba o si no accedía a mandarles vídeos haciendo cosas para ellos. Grabarme cagando, teniendo relaciones con otra persona sin que supiese que estaba grabando… Un poco de todo me pedían, y obviamente decía que no. Supongo que querían asustar, porque que yo sepa no se filtro ningún video, pero tampoco tengo la certeza”.

He dejado de salir, porque paso miedo, y de eso no te hablan antes de abrirte una cuenta

Todos estos obstáculos provocaron en Ana un fuerte impacto psicológico. “Me da miedo salir de casa por si alguien me reconoce y se pone pesado o violento. Tengo ataques de pánico en el supermercado, en el transporte público o paseando si se me quedan mirando. He dejado de salir, porque paso miedo, y de eso no te hablan antes de abrirte una cuenta, pero cuando lo sufres te encuentras con decenas de chicas que están igual que tú. Con depresión, con ansiedad, con agorafobia, con pánico de desnudarse delante de otra persona, sin poder tener un orgasmo, con vaginismo, con fobias… Es que es muy jodido, pero no lo sabes hasta que estás dentro y no ves la salida”, nos explica con total sinceridad. “Y es la pescadilla que se muerde la cola, porque no encuentras trabajo de otra cosa y sabes que si tus posibles jefes se enteran de lo que has hecho te juzgarán. Tengo una amiga a la que su jefe intentó violar porque descubrió que tenía OnlyFans. Ella se intentó suicidar, el sigue en el mismo puesto”.

He dejado de subir vídeos”, explica Ana, “pero no sé si será temporal. Me gustaría encontrar otro trabajo, no las tengo todas conmigo. Ojalá no volver a lo de siempre por mi salud mental, y ojalá alguien me hubiese advertido de todo esto”, añade para que otras jóvenes lo tengan en cuenta.