Ataque de ansiedad con la mascarilla puesta: recomendaciones de una psicóloga para manejarlo

  • Aunque las mascarillas no reducen los niveles de oxígeno en sangre, las personas con ansiedad sienten que les falta el aire y pueden llegar a experimentar un ataque de pánico

  • Una psicóloga explica qué debemos hacer si tenemos un ataque de ansiedad durante un examen o conduciendo, y no podemos quitarnos la mascarilla

  • ¿Estás escogiendo la mascarilla adecuada a tus necesidades? Según un estudio de la Universidad de Tokio, no todas protegen igual, pero tampoco generan la misma comodidad al usarlas

Con la llegada del invierno, son muchos los que han encontrado un doble uso a la mascarilla: nos protege frente al coronavirus a la vez que proporciona calor. Sin embargo, para algunas personas este pequeño trozo de tela puede resultar asfixiante, sobre todo en momentos de estrés, agobio y ansiedad.

Desterrando algunos mitos sobre la mascarilla

Lo primero que debemos saber es que las mascarillas son seguras y, ahora mismo, uno de los métodos más eficaces para evitar la propagación del coronavirus.

  • Si no tengo coronavirus, ¿debo utilizar mascarilla?

Sí, y no solo porque sea obligatorio usarla tanto en establecimientos como en la vía pública, sino que además se ha demostrado su eficacia.

Cuando hablamos, tosemos, estornudamos o sencillamente respiramos con normalidad, emitimos partículas llamadas aerosoles. La gran mayoría son gotas de agua de entre 1 y 100 micrómetros de diámetro. Al expulsarlas, el agua se evapora y permanecen en el aire virus y bacterias.

Si eres portador asintomático, una mascarilla homologada actuará como barrera evitando que propagues el coronavirus, y si estás sano, será más difícil que lo contraigas.

Para demostrar esto, la Universidad de Tokio ha realizado un experimento con un simulador del virus SARS-CoV-2. Quienes estaban protegidos con una mascarilla de tela tuvieron entre 20 y 40% menos de probabilidades de exponerse al coronavirus, los que utilizaban una mascarilla quirúrgica veían la probabilidad reducida en hasta el 50%, y las mascarillas N95 disminuyeron el riesgo en entre 79 y 90%, llegando al 100% si estaba colocada correctamente.

  • ¿Las mascarillas afectan a los niveles de oxígeno?

La Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que “utilizar mascarillas médicas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia”. Pero entonces, ¿por qué nos da la sensación de que no respiramos del todo bien?

Para entenderlo, haz memoria. ¿Alguna vez has caminado delante de alguien cuya opinión te importaba y te ha dado la sensación de que estabas andando raro? Si la respuesta es sí, lo que sucedió fue que hiciste consciente la locomoción, que es un mecanismo cerebral que está totalmente automatizado.

En condiciones normales, respirar es algo automático. No lo hacemos voluntariamente, nos sale solo. Al usar una mascarilla empezamos a fijarnos más en el proceso de inhalación y exhalación del aire, y nos da la sensación de que estamos respirando mal.

En conclusión, llevar mascarillas puede ser molesto al principio, pero es cuestión de habituarnos.

La mascarilla puede causar ansiedad, pero también puede aumentarla

Al estudiar la relación entre la mascarilla y los ataques de ansiedad, podemos encontrarnos dos situaciones. O bien tienes síntomas de pánico provocados por la mascarilla, o bien la ansiedad aparece por otra causa, pero la mascarilla aumenta los síntomas. Veamos dos ejemplos:

  • Un ejemplo de ataque de ansiedad causado por la mascarilla es alguien que va por la calle o está en el supermercado, y de repente empieza a notar que respira raro. Le cuesta respirar por la mascarilla y se empieza a poner nervioso. Hiperventila, tiene palpitaciones y se marea. Acaba sufriendo un ataque de pánico.
  • Un ejemplo de ataque de ansiedad exacerbado por la mascarilla es alguien que tiene un examen y está muy nervioso de antemano. Durante la prueba tiene sudores y empieza a acelerar su respiración. La mascarilla le resulta un agobio porque le da calor y se siente ahogado. Acaba sufriendo un ataque de pánico.

Los síntomas pueden ser idénticos en los dos casos: hiperventilación, palpitaciones, mareo, sudores fríos, dificultad para coger aire o calor repentino. Sin embargo, en el primer caso la ansiedad aparece “de la nada” y en el segundo caso está relacionada con algo que nos agobia. Puede ser un examen como hemos visto en el ejemplo, pero también ir al médico, quedar con amigos en un bar con mucha gente o coger el transporte público.

Cómo manejar un ataque de ansiedad con mascarilla

Si tienes ataques de ansiedad muy habituales e intensos, o provocan mucho malestar, debes pedir ayuda profesional. Ponte en manos de un psicólogo porque puede tratarse de un trastorno que debe ser tratado.

Sin embargo, todos podemos tener un ataque de ansiedad esporádico, sobre todo en la era de la covid-19. La incertidumbre y el estrés son el caldo de cultivo ideal para que sin saber muy bien cómo, acabemos sufriendo síntomas de pánico.

Algunas recomendaciones para lidiar con un ataque de ansiedad mientras llevas mascarillas son:

  1. Respira de forma profunda para no hiperventilar. Tu primera reacción será respirar muy rápido para coger aire, pero eso solo aumentará los niveles de dióxido de carbono en sangre, agudizando la ansiedad y mareándote. Lo que puedes hacer es inhalar profundamente contando hasta 5, mantener el aire en tu abdomen durante 7 segundos, y finalmente exhalar contando hasta 8.
  2. Utiliza el móvil como método de distracción. Si estás en la cola del supermercado y empiezas a experimentar ansiedad, puedes utilizar el móvil. Juega a algún juego rápido y sencillo, o cotillea los últimos stories de Instagram.
  3. Tensa y destensa tus músculos. Se trata de un ejercicio que sirve tanto para relajarte como para distraerte en situaciones en las que no puedes usar el móvil. Por ejemplo, en un examen, conduciendo o mientras te hacen una analítica. Imagínate que tienes una pelota antiestrés en la mano y aprieta con fuerza durante 5 segundos. Después suéltala y deja que tu brazo se relaje durante 10 segundos. Haz lo mismo con los muslos, apretando fuerte como si te hicieses pis o también puedes tensar los glúteos, imaginando que tienes ganas de ir al baño. Puedes repetir este proceso con todos los músculos que se te ocurran.
  4. Aléjate de la multitud y quítate la mascarilla. En situaciones extremas, por ejemplo, si te vas a desmayar, puedes buscar un área abierta, a poder ser al aire libre, y quitarte la mascarilla durante un breve periodo de tiempo.
  5. Escoge la mascarilla correcta. Hay mascarillas que provocan mayor sensación de asfixia, como las FFP2 o FPP3. Si ese es tu caso, puedes utilizar una quirúrgica, pero siempre debes elegir una que esté homologada para garantizar tu seguridad.