El triste destino de los marqueses de Urquijo: el crimen que conmocionó a un país
La noche del 1 de agosto de 1980, tres personas entraron en la casa de los marqueses de Urquijo y los mataron
Rafael Escobedo, yerno de los marqueses confesó el crimen y fue a la cárcel donde se suicidó en 1988
En un segundo sumario se procesó a Mauricio López-Roberts como presunto encubridor y a Javier Anastasio de Espona como coautor
La muerte en Panamá de Juan Manuel de la Sierra, hijo menor de los marqueses de Urquijo y que ostentaba el título de sus padres desde su fallecimiento, ha vuelto a poner el foco en una familia marcada por la tragedia y por uno de los crímenes más mediáticos de la historia reciente de nuestro país.
El asesinato de María Lourdes de Urquijo y Morenés, marquesa de Urquijo, y su marido Manuel de la Sierra y Torres, el 1 de agosto de 1980 es uno de esos episodios más recordados de la España negra. En su origen contiene todos los ingredientes más atractivos del género: pasiones, dinero, poder, lujo, odios, sexo, venganzas... Y misterio. Todavía hoy nadie puede responder con total seguridad a la pregunta de ""¿Quién mató a los Marqueses de Urquijo?"".
Los marqueses de Urquijo fueron asesinados a tiros mientras dormían en su chalet de Somosaguas (Madrid). Y aunque hubo varios sospechosos, unos por odio otros por codicia, tan sólo uno de ellos fue condenado por el doble crimen: Rafael Escobedo, yerno de los marqueses.
Tiempo después, Escobedo murió en la cárcel en extrañas circunstancias llevándose a la tumba el secreto de quienes habían sido sus instigadores y cómplices.
El origen del título de los marqueses de Urquijo
La historia cuenta que el rey Amadeo I concedió en 1871 el Marquesado de Urquijo al financiero alavés Estanislao de Urquijo y Landaluce. De origen campesino y familia numerosa, pronto demostró su carácter emprendedor, que le llevó a relacionarse con el mundo financiero de la época y también con el político.
Incluso, llegó a ser alcalde de Madrid durante seis meses. Pero no le enriqueció la política, sino que logró amasar una considerable fortuna prestando dinero a empresarios, instituciones, políticos, etc... Fue ante todo un banquero.
Su sobrino cogió el testigo en los negocios y en el marquesado, que fue pasando por sucesivas generaciones hasta llegar a María Lourdes Urquijo, la quinta marquesa.