Declara el exentrenador del Varea, acusado de agresión sexual a los jugadores: "Nunca he tocado a ningún menor"

Declara el exentrenador del Varea, acusado de agresión sexual. Europa Press
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El entrenador del Club Deportivo Varea, en Logroño, y ojeador del Club Atlético de Osasuna está siendo juzgado como presunto autor de abuso sexual y otros delitos tras declarar nueve jóvenes haber sido víctimas de tocamientos cuando eran menores.

Los hechos ocurrieron entre 2020 y 2022. Durante esos años, el entrenador les pedía fotos desnudas, les mandaba mensajes de contenido sexual e intentaba quedar con ellos a solas prometiéndoles que ficharían por el Osasuna. En esta etapa, los jóvenes eran menores, tenían entre 15 y 17 años.

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En el juicio, ha declarado este miércoles el entrenador acusado en la Audiencia Provincial de la Rioja. “Nunca he tocado a ningún menor”, ha afirmado en el juicio, aunque sí que ha reconocido que ha mantenido conversaciones con sus jugadores, “pero de broma o vacile”. “En ningún momento con ninguna intención, aunque visto ahora han podido ser inapropiadas, pero nunca buscando ninguna situación”.

Guillermo Soto, apodado como ‘Willy’ ha negado que hubiese fotografías de los menores desnudos en su teléfono móvil. Sobre los supuestos encuentros que intentaba tener con los jugadores, ha afirmado que se producían reuniones “con padres, jugadores, técnicos, en casa, en el club, en restaurantes o en el domicilio de padres”, según ha recogido en declaraciones el medio 'La Rioja'.

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Sobre las conversaciones, las fotografías y los tocamientos

Durante todo el juicio ha insistido que las conversaciones que mantenía con sus jugadores eran en un tono de humor, que “eran continuadas, recíprocas u de risas”. En la sesión, ha sido preguntado por la acusación acerca de que él insistía en que los menores borrasen las conversaciones con él, a lo que el acusado ha contestado que no se acordaba de ello.

Uno de los jugadores denunció que el 12 de marzo de 2022 el entrenador le citó en su piso para darle un masaje con la excusa de tratar una lesión que padecía, pero terminó tocándole sus genitales. “Jamás he buscado un contacto físico o sexual”, explicaba. Además, la madre de una de las víctimas llegó a “notar raro” a su hijo.

Otro testigo afirma que el entrenador también le mandaba mensajes de índole sexual, llegando a referirse a su pene como ‘monstruo’. Todos estos relatos, han sido sostenidos por la psicóloga forense que analizo al menor más perjudicado, afirmando que este jugador “había sufrido un trastorno de estrés postraumático por el que necesitó recibir un tratamiento”.