La polémica por las sillas y los palcos de pago vuelve a la Semana Santa de Málaga: ver los tronos sin pagar es casi imposible
Sillas y palcos permiten seguir los desfiles con mayor comodidad, pero su precio limita el acceso a buena parte de los ciudadanos
Los Reyes Felipe y Letizia acuden por sorpresa junto a Leonor y Sofía a ver una procesión de Semana Santa en Carabanchel
La gran afluencia de público en las calles durante la Semana Santa ha vuelto a reavivar el debate sobre el acceso a las procesiones, especialmente en puntos emblemáticos como la calle Larios, en Málaga. En estas zonas del recorrido oficial, miles de sillas y palcos permiten seguir los desfiles con mayor comodidad, pero su precio, que oscila entre los 80 y los 160 euros por asiento, y puede alcanzar cerca de 1.000 euros en el caso de los palcos, limita el acceso a buena parte de los ciudadanos.
En Málaga, en total, se instalan alrededor de 25.000 sillas en el recorrido oficial, una cifra que, según la Agrupación de Cofradías, se mantiene estable desde hace aproximadamente una década. No obstante, muchos asistentes denuncian que esta distribución reduce considerablemente los espacios gratuitos desde los que presenciar las procesiones, obligando a largas esperas y dificultando la visibilidad para quienes no pueden asumir el coste de estos asientos.
Una situación que no solo pasa en Málaga
La situación no es exclusiva de Málaga y se repite en otras ciudades andaluzas con gran tradición cofrade. En el caso malagueño, además, estos asientos representan una fuente clave de financiación, ya que suponen alrededor del 95% de los ingresos de las cofradías. A ello se suma la escasa disponibilidad de plazas, que suelen agotarse con antelación, lo que refuerza la sensación de acceso restringido.
Este año, el debate se ha visto intensificado por la aplicación de una normativa municipal que limita el uso de sillas plegables u otros elementos en la vía pública durante el paso de las procesiones. Aunque la medida ha sido flexibilizada, ha generado críticas entre quienes consideran que reduce aún más las opciones para seguir los desfiles sin coste, en un contexto donde la masificación ya complica encontrar un lugar adecuado desde el que verlos.